LA ZURDA

Las obras siguen en marcha pese al rechazo de obreros y técnicos

Varios trabajadores en una obra en construcción este martes en Barcelona. EFE/Enric Fontcuberta Varios trabajadores en una obra en construcción este martes en Barcelona. EFE/Enric Fontcuberta

Las obras de construcción siguen en marcha en gran parte de España al amparo del real decreto de medidas urgentes por el coronavirus, que no establece su paralización ni el de los suministros de material, a pesar de la oposición cada vez más rotunda de sindicatos, arquitectos o ingenieros.

El sector, que fue más golpeado por la crisis de 2008, mantiene ahora vigente buena parte de su actividad en obra privada, que representa el 78 % del total, así como en el conjunto de la pública. Según los cálculos de la Asociación de Promotores y Constructores (APCE) en España hay 150.000 viviendas aún en ejecución valoradas en entre 37.000 y 38.000 millones de euros y que dan empleo directo a unos 360.000 trabajadores, a los que se suman otros 40.000 indirectos.

La obra pública (el 12 % del total) también conserva su actividad en plena pandemia, tanto en las actuaciones de carácter esencial o de máxima prioridad como en el resto, y el sector de la reforma no ha colgado tampoco el pico y la pala. En términos de actividad, el sector representa el 10 % del total de la economía española, con una producción en 2019 de 124.049 millones de euros y una ocupación de 1.268.600 trabajadores, según los datos de la patronal, Seopan.

Precisamente esta patronal ha pedido al Gobierno medidas de apoyo jurídico y de liquidez para las empresas del sector ante la crisis por el coronavirus, pero no se ha sumado a la línea marcada por los sindicatos y los trabajadores, que sí reclaman el cierre de las obras.

Los sindicatos CCOO y UGT han solicitado este jueves a la Inspección de Trabajo que paralice las obras en desarrollo que no sean esenciales o de primera necesidad para proteger a los trabajadores. Las "obras esenciales" abarcarían actuaciones en los ámbitos de la sanidad, la energía, agua, gas o transporte, entre otros.

El Colegio de Arquitectos de España también han insistido en reclamar el cierre temporal de las obras de construcción "pero no de manera indiscriminada". Los arquitectos siguen "a la espera de que el Gobierno mueva ficha" y ponen objeciones a aquellas obras en donde "haya dificultades manifiestas" para mantener las distancias de seguridad entre albañiles y peones.

A su vez, la patronal de la reforma ha solicitado un criterio único marcado por el Ministerio de Sanidad, pues entiende que cada comunidad autónoma "hace la guerra por su cuenta". Algunas administraciones regionales y locales comienzan a tomar cartas en el asunto en el marco de sus competencias.

Entre los ayuntamientos más restrictivos se encuentra el de Barcelona, que ha dado la instrucción de detener todas las obras de la ciudad, públicas y privadas. Arquitectos e ingenieros técnicos de obras públicas, mediante sus respectivos Colegios que representan a más de 110.000 profesionales, estiman que, en la situación actual, "no es factible garantizar" la salud pública y la seguridad del conjunto de agentes, trabajadores y personal interviniente en los trabajos.

Las empresas comunican que redoblan los esfuerzos para cumplir las medidas de prevención sanitarias, pero advierten de que las obras de edificación son completamente distintas y requieren esfuerzos solidarios y de contacto para cumplir ciertos objetivos. EFE.