LA ZURDA

Mascarilla y guantes si hace falta, pero que los gatos sigan comiendo

  • Escrito por Martí Puig i Leonardi
  • Publicado en Nacional

Quienes se dedican a cuidar y alimentar gatos ferales han encontrado en el estado de alarma por el coronavirus un inesperado obstáculo que no ha resultado, sin embargo, un impedimento para seguir atendiendo a estos desamparados felinos.

Hay quien sigue con su actividad ordinaria inalterada, quien ha reducido el número de salidas, quien prefiere cuidar de sus amigos callejeros con guantes y mascarilla y luego está Christine Hirschmann, equipada cual astronauta para la ocasión.

Para salir a alimentar a su colonia de gatos, esta mujer cercana a la sesentena viste un "traje de aislamiento totalmente esterilizado", guantes y una mascarilla hecha por ella misma, pues nunca se sabe qué puede ocurrir y toda precaución es poca, defiende.

Pero el caso de Hirschmann es la excepción de entre las personas consultadas para este reportaje. José Gálvez, lampista autónomo, cuida de dos colonias en Montcada i Reixac (Barcelona), que suman aproximadamente unos 30 gatos: dice que sigue con su "actividad normal" y que tiene un carné de alimentador por si las autoridades lo pararan por la calle.

Recuerda que los gatos no pueden ni contraer ni transmitir el coronavirus, por lo que sus hábitos no han cambiado. Eso sí, si normalmente son tres las personas que cuidan de las colonias ahora se ha quedado solo ejerciendo esta labor, pues las demás están confinadas en casa por precaución.

Modesta del Río, barrendera de Sabadell (Barcelona), relata que siempre suele ir a cuidar de los gatos sobre las cuatro de la mañana, dado que le toca entrar a trabajar a las seis.

"Los gatos son mi prioridad", asegura, y admite llevar ahora guantes "por precaución", aunque en los cuatro años que hace que se dedica a esto en su tiempo libre, y pese a los incontables mordiscos recibidos, no ha tenido nunca "ni un solo contratiempo" en forma de infección. El centenar de gatos bajo su protección son "obesos", reconoce entre risas, pero también "los más preciosos".

Marta Serrano, profesora de primaria que hace año y medio que cuida a sus amigos felinos, sí dice ir "menos frecuentemente" a darles comida: "Antes iba cada día y ahora intento ir unas tres veces por semana, llevándoles más alimento".

En su caso no toma otras medidas de precaución, más allá de llevar a cabo esta actividad o a primera hora de la mañana o durante la hora de comer, para coincidir con la menor cantidad de gente posible.

Asegura que la quincena de gatos a su cargo están casi todos esterilizados, lo que genera menos inconvenientes a los vecinos, dado que están más tranquilos que si no hubieran sido castrados. Clara Selva, también de Sabadell, sí asegura tomar "todas las precauciones posibles" para evitar cualquier tipo de contagio.

No faltan guantes ni mascarilla y se acerca a la colonia de gatos en coche, del que solo sale para depositar los alimentos sobre la hora del almuerzo, cuando se supone que hay menos gente por la calle.

Esta profesora universitaria hace un año que cuida a una docena de felinos y si antes aprovechaba el viaje para observarlos comer durante un rato, ahora sirve la comida y vuelve al coche con celeridad.

Modesta, Clara, Marta y Christine son colaboradoras de Progat Sabadell, una asociación sin ánimo de lucro que funciona desde el año 1999 y que, como muchas otras en toda Cataluña, con la ayuda de voluntarios, se encarga de alimentar y controlar las colonias de gatos de la ciudad mediante su captura y esterilización. EFE.