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Margherita Hack (1922-2013): astrofísica prestigiosa, feminista y socialmente comprometida


Italia y la comunidad internacional pierden a una protagonista absoluta de la investigación científica. Una mujer que además, fue capaz de combinar con pasión su compromiso profesional, con el social y político.

Palabras “In Memoriam” del profesor y primer ministro italiano Enrico Letta

El próximo año conmemoraremos el Centenario del nacimiento de Margherita Hack. Creo que es un momento adecuado para exponer, con objetividad no exenta de pasión el significado de su figura, que se caracteriza por una encomiable labor científica, un acentuado feminismo y un compromiso social permanente siempre al servicio de los más vulnerables.

Se ha repetido insistentemente, que el siglo XX y las dos primeras décadas del XXI, han supuesto la irrupción con fuerza, el avance y la consolidación del movimiento feminista con sus señas de identidad, de igualdad de derechos y su incansable labor en pro de que las mujeres ocuparan “parcelas” que hasta ese momento estaban reservadas a los varones, así como sus acciones reivindicativas destinadas a denunciar y desmontar las estructuras patriarcales.

Tiene sentido, por tanto, en esta tesitura, recordar con respeto y homenajear a quienes han roto techos de cristal y fueron auténticas pioneras en dar los “siempre peligrosos primeros pasos” en esta senda angosta y difícil… mas, necesaria. Por eso, creo que es conveniente y justo traer a las páginas de El Obrero, una galería de mujeres del siglo XX, que destacaron en diversos campos y en distintos países… y, lo que es más importante, abrieron el camino a otras, como las feministas han venido haciendo desde hace mucho tiempo.

Es un tópico venenoso más de la ideología patriarcal, el considerar que la mujer no está capacitada para realizar tareas científicas. Tan falso como incansablemente repetido. Algunos admitieron, a regañadientes, a quienes destacaron en tareas humanísticas: escritoras, profesoras, ensayistas pero siguieron poniendo múltiples barreras, a abrirles paso en las tareas científicas o en el terreno político. Por eso, tienen especial mérito las mujeres que destacaron en estos ámbitos. Me refiero, por lo que a Italia concierne, especialmente a Rita Levi-Montalcini, Premio Nobel de Fisiología y a Margherita Hack, de quien vamos a trazar una semblanza en estas páginas.

¿Quién fue?, ¿en qué destacó? Comencemos señalando que una prestigiosa astrofísica, una infatigable divulgadora científica, una escritora notable y también, una activista incansable en pro de los derechos de los homosexuales, de la eutanasia… Convencida como estaba que había que acercar los descubrimientos científicos a las ciudadanas y ciudadanos, llevó a cabo junto a sus colaboraciones en revistas científicas, una tarea divulgadora que facilitara la comprensión, por parte de un público no especializado, de sus hallazgos y descubrimientos.

Su vida está especialmente vinculada a dos ciudades italianas: Florencia donde nació y donde realizó sus estudios de Física y Astrofísica… y Trieste, donde dirigió el Observatorio Astronómico, siendo la primera mujer que estuvo al frente de una de estas instituciones en Italia, llevando a cabo una labor que lo situó entre los centros de investigación pioneros. Colaboró con prestigiosas universidades como Berkeley o Princeton y estuvo vinculada a más de un proyecto de la NASA. Asimismo, sus trabajos e investigaciones fueron claves en diversos proyectos de la Agencia Espacial Europea, compatibilizándolos con una labor docente, conferencias y presencia en Congresos y Simposios, además de sus actividades de carácter reivindicativo. En Trieste vivió sus últimos años y falleció en junio de 2013.

Su actitud rompedora caracterizó diversas facetas de su vida. Los usos y prejuicios del patriarcalismo en una sociedad que todavía conservaba “tics” del pasado, no veían con buenos ojos que las mujeres fueran deportistas. En su juventud practicó, con éxito, el atletismo llegando a ser campeona en salto de longitud y de altura.

Intentar “vivir de otra forma” y dejar atrás numerosos prejuicios, exigía una actitud valiente. Había que vencer miedos y atreverse a explorar senderos y veredas que, hasta ese momento, habían sido vetadas a las mujeres.

Había que marcarse una decidida hoja de ruta, consistente en no hacer concesiones y atreverse a aceptar las consecuencias derivadas de vivir en “una sociedad cerrada”. A ella como a muchas otras jóvenes italianas les preocupaba no defraudar las expectativas… por eso no quisieron volver la vista atrás, ni mucho menos pasar por el aro. Su feminismo fue gradualista… fueron derribando barreras, una tras otra, más cada vez que conseguían un éxito parcial observaban que surgían otros muchos obstáculos.

Algunas ideas anticuadas… aprietan el cuello como si de un dogal se tratara. Es precisa mucha fuerza de voluntad para no traicionar “los ideales emancipatorios”. Hay “sorbos diarios de amargura” que una realidad desigual, injusta y donde aún impera la misoginia, obliga a soportar dolorosamente. Por no hablar de las hostilidades que se ven obligadas a sufrir cotidianamente, tanto en la esfera pública como en la privada.

Era necesario vivir “sorteando amenazas” y asumir, con lucidez, la condición de “victima” y que la situación que se veían obligadas a padecer tenía mucho más de “fraude” de lo que aparentemente podía imaginarse.

Nació en los años nefastos del fascismo italiano, que convirtieron Italia en una sociedad brutal, cerril y totalitaria con sueños imperiales anclados, ideológicamente en el pasado. Sus rescoldos se siguieron manifestando décadas después y aún hoy, no han desaparecido por completo. En muchos otros lugares, tampoco.

Creció en medio de un ambiente enrarecido, lleno de fobias y vaticinios agoreros. Ese estado de cosas persistió, de una u otra forma varias décadas, pese a la derrota y ejecución de Mussolini.

El marchamo conservador prosiguió siendo asfixiante y el peso de la Iglesia Católica “poderoso y castrador”. Por eso, es incuestionable el valor y los éxitos, aunque parciales, de las que asumieron, pese a las dificultades, explorar senderos liberadores.

Margherita Hack, creo que es el momento de decirlo, fue siempre una mujer muy italiana. Su padre era de origen suizo, de ahí su apellido, mas ella vivió las contradicciones que se presentaban a una mujer, a una joven italiana. El hecho de nacer en un hogar con unos padres que profesaban religiones distintas, significó la primera lección de tolerancia de las muchas que recibió a lo largo de su longeva vida.

Puede que fuera una casualidad o, quizás, algo parecido al destino le iba poniendo señales en el camino. En Florencia estudió en el Liceo Clásico Galileo Galilei, tal vez “la sombra del gran astrónomo pudo hacerle alguna señal”. Estudió Física en la Universidad florentina. Su tesis doctoral versó sobre la Astrofísica de las Cefeidas. En esos años ejerció una influencia sobre ella Giorgio Abetti que le abrió los ojos iniciándola en modelos científicos y apasionándola por el Universo y su estudio. Esta pasión la acompañaría toda la vida.

Los sectores más conservadores observaron con prevención e indisimulada animadversión el creciente prestigio de esta mujer admirable, que vivieron como si de una desgracia se tratara. Y es que Margherita, rebelde y lúcida, nunca se resigno a ocupar “el angosto espacio” que querían asignarle, aunque tuviera que pagar tributos y peajes por esta actitud insobornable.

Creo que es el momento de referirme a su compromiso con la sociedad y con la política italiana. En diversas ocasiones fue candidata al Parlamento y finalmente obtuvo un acta en 2006, a la que por cierto renunció, para continuar con sus investigaciones astronómicas. Luchó infatigablemente contra la discriminación de la mujer y en favor de los derechos de los homosexuales. Moderna y desprejuiciada, se mostró, por ejemplo, partidaria de la eutanasia y del aborto y… también conviene destacarlo, de la libertad de investigación científica, ya que el conservadurismo y la Iglesia Católica la han combatido, con mayor o menor sutileza, si bien frecuentemente, con “manca finezza”.

Ha recibido importantes premios como el Targa Giuseppe Piazzi, así como el premio internacional Cortina Ulisse, por sus aportaciones e investigaciones científicas que han servido de base a descubrimientos significativos. Fundo, asimismo, la revista L’Astronomia, de carácter bimensual, que goza de un prestigio indiscutido. No por eso, descuidó la tarea divulgativa mas siempre, rigurosa. Por este motivo, fundó y dirigió la revista astronómica Le Stelle.

Es autora de un buen número de libros, tanto científicos como de divulgación. Me parece justo destacar por su valentía “Il mio infinito. Dio, la vita e l’universo nelle riflessioni di una scienziata atea”, donde están presentes junto a la investigación científica sus ideas humanistas y su ateísmo o el que publico junto a Massimo Ramella “Stelle, pianeti e galassie. Viaggio nella storia dell’astronomia: dall’antichità a oggi”, que fue muy valorado por la crítica. Nuevamente es de lamentar que un buen número de sus obras no esté traducido al castellano.

Esta nonagenaria ejemplar, además de científica es una humanista, alguna de cuyas ideas formuladas, por cierto brillante y poéticamente, han ayudado a varias generaciones a interesarse por el Universo y sus incógnitas.

Antes de proseguir con esta semblanza, me gustaría decir que donó a la ciudad de Trieste su biblioteca de más de 24.000 libros, a fin de que engrosaran los fondos municipales de la ciudad y, una vez más, para proseguir su incansable labor de divulgación científica.

Una constante fue su crítica a los prejuicios religiosos, que en muchas ocasiones entorpecen y dificultan la investigación científica. Por otra parte, en Italia, todavía, se recuerdan sus audaces y valientes críticas a los abusos de Silvio Berlusconi, en especial, su famosa ‘carta abierta’, donde denuncia sus arbitrariedades, prepotencia y corruptelas.

Su afán, su ilusión por explorar el Universo y las estrellas fue una constante en su longeva vida. Sus investigaciones en el campo de la radioastronomía o de la espectroscopia son emblemáticas.

Tuvo la inmensa satisfacción de que un asteroide descubierto en 1995, lleve hoy su nombre, con lo que se puede afirmar que forma parte del Universo con este reconocimiento.

En su tarea divulgadora no desdeñaba aparecer en medios de comunicación para aclarar o hacer comprensibles sus teorías. En ella, investigación científica y activismo, son constantes y permanentes. De ahí, su participación en diversas movilizaciones en pro del derecho al aborto, sin ir más lejos.

Suya es la frase “Las estrellas no son muy diferentes de nosotros nacen, crecen y se mueren”. Lo que indica, bien a las claras, no tanto una ingenua humanización del Universo como un análisis apasionado del Cosmos, desde una perspectiva humanista. Por este mismo motivo, solía afirmar que los humanos somos parte de la evolución del Universo.

Margherita Hack debe pasar a la historia como una científica de ideas democráticas, con profundas raíces éticas y con un compromiso cívico y político. Sus numerosos descubrimientos se caracterizan tanto por su relevancia como por su original enfoque.

Antonio Machado, al que de cuando en cuando, conviene recordar también como prosista y como filósofo, en su “Juan de Mairena” nos dejó dicho que toda visión requiere distancia.

Con la distancia, la figura de Margherita Hack no se difumina sino que se agiganta. La investigación tiene muchas formas de acceder a ella y de expresar y exponer los resultados obtenidos. La imaginación puede y debe formar parte de la actitud investigadora. Fue, ante todo y sobre todo, una “observadora” experimentalista.

Es de desear que el año próximo, cuando se conmemore el Centenario de su nacimiento, tenga el efecto de divulgar, conocer y valorar las aportaciones de todo tipo de Margherita Hack fuera de Italia, donde es poco conocida.

Lo que más llama la atención y en lo que se debe insistir es que hay visiones del Universo cerradas y métodos totalizadores que no tienen el menor atisbo dialéctico.

Por el contrario, Margherita Hack tuvo una “visión abierta” y, por tanto, portadora de nuevos enfoques y nuevas formas de experimentar el acercamiento a esa realidad que es el Universo del que formamos parte.

Profesor Emérito de Historia de la Filosofía, Colabora o ha colaborado en revistas de pensamiento y cultura como Paideía, Ámbito Dialéctico, Leviatán, Temas de Hoy o la Revista Digital Entreletras.

Ha intervenido en simposios y seminarios en diversas Universidades, Ha organizado y dirigido ciclos de conferencias en la Fundación Progreso y Cultura sobre Memoria Histórica, actualidad de Benito Pérez Galdós, Marx, hoy. Ha sido Vicepresidente del Ateneo de Madrid y actualmente es Presidente de su Sección de Filosofía.

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