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Beatriz Rodríguez desmonta con humor los tabúes del embarazo en su último libro


  • Escrito por Alma Zamora
  • Publicado en La Zurda

En “El sexo de las embarazadas y otros relatos salvajes”, la escritora Beatriz Rodríguez relata, con mucho humor e ironía, historias reales de mujeres durante la gestación en un libro a caballo entre ficción y realidad, que acaba de publicar en Envés Editoras, y con el que quiere romper los tabúes existentes sobre las embarazadas.

La también gestora cultural explica en una entrevista con Efeminista, con motivo de la 80 edición de la Feria del Libro de Madrid, que los veinte relatos que encierra este libro pretenden reconstruir la feminidad desbancando “los tópicos y los tabúes que han envuelto la construcción antigua de lo que era ser mujer“.

La primera parte del libro “arranca con la parte del sexo de las embarazadas”, que es la más humorística, y que surge a partir de conversaciones reales con embarazadas que contaron a la autora cómo eran sus experiencia sexuales“, sostiene la escritora sevillana afincada en Madrid.

El Sexo de las Embarazadas

Así, “El sexo de las embarazadas” incluye cuatro relatos en los que se habla de varias generaciones de mujeres. Una de esas mujeres es Dolores que, en “Fajas, 1971”, rememora que mientras el ginecólogo y su marido hablaban entre ellos como si ella no existiera, ella solo pensaba en “lo contenta que estaba porque se iba a quitar la faja y, cuando se la quitara, iba a ser mucho fácil masturbarse“.

Y es que “El sexo de las embarazadas habla de eso, entre otras cosas, de la masturbación femenina en el embarazo“, señala.

En opinión de la escritora, una de los cambios sexuales que experimentan las mujeres durante el embarazo, es que en ese periodo “se centran más en ellas” y en su sexualidad.

Otros relatos salvajes

“La educación de las niñas” es, según la autora de “Cuando éramos ángeles”, la parte “más social del libro”. En ella, a través de cuatro historias, visibiliza las desigualdades “de niñas muy mimadas de países ricos y niñas que tienen que convertirse en mujeres muy pronto en países pobres” creando “un contraste muy importante sobre la educación que se les da en uno u otro sitio”.

La tercera parte del libro, “Usar ser mujer”, en la que participa la ilustradora de este volumen Cristina Erre, se gestó cuando ésta escuchó una entrevista que el periodista Jordi Évole hizo a la Baronesa Thyssen y en la que ella dijo que a veces era necesario usar el “ser mujer”, algo que les pareció “terrible e irónico con respecto a todas esas manipulaciones que hacen las mujeres con mirada patriarcal.

A lo largo del libro, Beatriz Rodríguez explora muchos otros temas y habla sobre mujeres mayores de 40 años que intentan quedarse embarazadas. Es el caso de “La canción de Nina”, donde narra cómo muchas de ellas retrasan la maternidad y cómo la economía influye en esa decisión.

La sabiduría de las mujeres de la tercera edad se encuentra plasmada en “Las recetas de la abuela”, que cuenta historias de mujeres que “no obedecen a los tópicos habituales de las señoras mayores” saliéndose del sistema normativo, pero alojando conocimiento y sabiduría.

En “Señoros“, la autora explora “la parte del machismo más directo… a la que nos enfrentamos las mujeres todavía hoy día” como en el cuento de la “La cuadra” en el que una mujer es víctima de acoso laboral y sexual por parte de varios hombres.

La historia es contada por la protagonista desde un punto de vista que, para Beatriz Rodríguez, es “bastante inteligente: la risa“.

Humor como herramienta de denuncia

“El sexo de las embarazadas y otros relatos salvajes” es un compendio de denuncias sociales que desmonta tabúes desde el humor y la ficción, herramientas que para la autora son “mucho más poderosas a la hora de hacer una denuncia social” y permite que las situaciones que enfrentan las protagonistas sean más amenas y divertidas.

Así, reivindica que las mujeres “seamos capaces de reírnos de las cosas que nos pasan, quitarle un poco de dramatismo a asuntos que por supuesto tienen que ser denunciados y que son importantes que se sepan socialmente“.

Y es que, en su opinión, el humor, puede ayudar a nombrar y señalar temas como el acoso sexual y la desigualdad.

Ilustraciones sin estereotipos

Con sus ilustraciones, Cristina Erre, también ha aportado un punto de vista diferente del feminismo y, a través de cada una las ilustraciones que acompañan los relatos, ha huido de la visión estandarizada de la mujer.

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