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Juan de Aragón, ejecutado por sodomía en 1573


Los tres grandes juicios contra nobles sodomitas en la Castilla de finales del siglo XVI muestran que las relaciones homosexuales en la Corte del llamado rey Prudente (Felipe II) eran mucho más habituales de lo que posteriormente se ha creído y defendido.

A diferencia de los reinos de la Corona de Aragón, Castilla penalizaba en sus leyes la sodomía con penas que podían llegar a la muerte en la hoguera. A pesar de ello parece que estas leyes fueron solo utilizadas para atemorizar el pueblo llano. Mientras en la Corte, nobles, clérigos e inquisidores, tenían sus propios amantes (masculinos o femeninos) mientras aparentaban devoción cristiana.

El Concilio de Trento (1545-1563) endureció la postura siempre hostil de la iglesia cristiana entorno a las relaciones sexuales no procreativas, especialmente contra la homosexualidad. La iglesia católica aprovechó una vez más para señalar que el único matrimonio posible era el heterosexual, de forma que la sodomía debía ser perseguida sin piedad y con extrema dureza. De hecho cualquier forma de libertad sexual sería duramente reprimida: "La fornicación, los adúlteros, afeminados, sodomitas, ladrones, avaros, vinosos, maldicientes, .." todos ellos serían candidatos a la hoguera o el cadalso.

Los inicios del reinado del Rey Felipe II no se caracterizaron por el oscurantismo de épocas posteriores, guardando las apariencias todo era posible. Pero en 1568 todo cambió. La muerte de la reina Isabel de Valois, el oscuro fallecimiento del príncipe Carlos y los incidentes de Milán, provocados por el obispo integrista de la ciudad, Carlos Borromeo santificado como es debido, provocaron un cambio de actitud del monarca. La prudencia del rey se transformó en crueldad, abrazando las posturas mas integristas de la iglesia católica que como siempre lo acogió con gran ánimo y deseo de represión.

En medio de esta situación aparece el noble Don Juan de Aragón y Gurrea, conde de Ribagorza, por parte de madre descendiente del Papa Alejandro VI y de poderosa casa Enríquez, con aspiraciones a la corona catalano-aragonesa por su parentesco con Fernando el Católico. Por matrimonio estaba unido a la familia Pacheco, de gran poder en la Castilla de los siglos XV-XVI (un antepasado suyo posiblemente envenenó al rey Enrique IV supuestamente por orden de su hermana Isabel I), El poder heredado era inmenso, su fortuna también, pero....

Don Juan no tenía el más mínimo interés por las mujeres, y su esposa tenía unos gustos similares a su marido: a ambos les gustaban los hombres bien fornidos. Parece ser además que la animadversión entre ambos era importante, pasando de ignorarse, a repelerse, a odiarse y a desearse la muerte. Y el esposo aprovechó una infidelidad de su esposa para matarla. En Castilla en 1571 matar a una esposa infiel estaba bien visto por la sociedad, pero la familia Pacheco no lo iba a dejar de lado.

Por aquellos años por la corte, y con gran éxito, andaba un bello muchacho llamado Martín de Castro. En su lista de clientes había lo bueno y lo mejor de la corte, tanto nobles como clérigos que en los púlpitos hacían incendiarias proclamas contra los sodomitas. El cuñado de Don Juan, el conde de Chinchón, solo tuvo que esperar hasta que los pilló juntos en la cama. Solo detuvo al muchacho, pero consiguió del rey que se detuviera a su enemigo. Éste fue detenido huyendo a Ferrara, donde gobernaban los descendientes de Lucrecia Borja.

Como en el caso de Antón Añón, el paje amante de Antonio Pérez, Martín de Castro cantó más de lo que la prudencia le habría aconsejado, por lo que fue sentenciado a la hoguera, destino horrible para el pueblo llano castellano. En la lista salió otro insigne noble de la casa de Borja, y rival de Felipe II: Pedro Luis Garcerán de Borja (1528-1592). En las declaraciones del infeliz muchacho dice que montaba al conde a "la gatesca y a la cascabelera".

Normalmente eran los nobles quienes cabalgaban a sus pajes ""a cojón retuerto", el señalar que don Juan era cabalgado aumentaba su culpabilidad.

Fue llevado en horribles condiciones y encadenado de Milán a Castilla. Allí fue juzgado y condenado. Por su condición de noble no fue quemado, sino ahorcado. Los historiadores han falseado la causa de su muerte,”murió por yacer con hombre”, no por asesinar a su mujer, aunque esto fue el origen de su caída en desgracia. Fue ejecutado en Torrejón de Velasco el 6 de abril de 1573.

Los tres grandes juicios contra Juan de Aragón, Garcerán de Borja y Antonio Pérez, mostraron hasta qué punto las relaciones homosexuales estaban extendidas en la corte castellana. El abrazo de la monarquía de los Austrias a las tesis católicas derivadas de los concilios de Trento tendrían nefastas consecuencias en todos los terrenos. Si bien nobles y clérigos supieron cómo no verse de nuevo implicados, las matanzas contra el pueblo llano en nombre de dios se realizarían hasta finales del siglo XVII y fueron terribles.

Más:

Peña Díaz, M y Bruquetas, F. Pícaros y homosexuales en la España Moderna, Ed Random House Mondadori.