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Tina Alarcón, un icono mas allá de la histórica militancia feminista


  • Escrito por Laura de Grado Alonso
  • Publicado en La Zurda

La cultura, la militancia y las mujeres fundamentan la vida de la histórica feminista, además de escritora y guionista, Tina Alarcón, cuya trayectoria está marcada por reuniones clandestinas durante el tardofranquismo, encierros y cientos de manifestaciones para sacar adelante algunas de las principales conquistas del movimiento feminista de finales del siglo XX.

Su incansable lucha la llevó a crear, en 1982, la Asociación de Mujeres Víctimas de Agresiones Sexuales, que posteriormente se constituyeron en Federación y a lograr, en 1989, la primera reforma penal para que la violación fuera considerada un delito contra la libertad sexual.

Bisnieta del escritor Pedro Antonio de Alarcón autor de “El sombrero de tres picos”, Florentina Alarcón Hita (Granda, 1940) estudió Filosofía y Letras en su ciudad natal, Granada, y llegó a Madrid en 1968 gracias a un premio de poesía que recibió. En la década de los 70 escribió en la emblemática revista de humor “La Codorniz”, donde compartió tiempo con figuras como Sir Cámara o Forges. También formó parte, junto a Enrique Tierno Galván, el poeta Luis Rosales o Camilo José Cela, de la editorial Seminarios y Ediciones, que “realmente era una tapadera desde donde salían bolsas para el exilio”, cuenta durante una entrevista a Efeminista.

La vida en la capital también supuso para ella un punto de inflexión en su militancia feminista, con un primer contacto a través de la Librería de Mujeres, donde empezó a conocer a prestigiosas figuras como Carlota Bustelo o Ana María Pérez del Campo, cuando el movimiento feminista aún se organizaba clandestinamente.

En la lucha de las mujeres Tina encontró su sitio: “Mi inquietud estaba ahí, en el trabajo por las mujeres, en un montón de asignaturas pendientes que tenía este país“, rememora con humildad.

Así, su juventud estuvo marcada por la clandestinidad con reuniones en la Librería Mujeres y en la Librería Machado, pero a pesar del peligro que amenazaba, su entusiasmo y la pureza de sus ideas la hizo continuar en la militancia pese a estar prohibida hasta 1977.

Trabajo en Barrio Sésamo, “una época feliz”

Su legado también forma parte de toda una generación que creció con la emblemática serie Barrio Sésamo, de la que Tina fue directora de guiones, además de crear el mítico personaje de Espinete, un simpático puercoespín rosa. “Fue una época feliz”, recuerda la guionista, quien también ha trabajado como periodista y guionista en otros programas de RTVE como El museo imaginario, La tortuga perezosa o Estudio loco. También fue colaboradora de Chicho Ibáñez Serrador en los programas Los premios nobel e Historias para no dormir.

Tina Alarcón actualmente es presidenta del patronato de la Fundación Mujeres, asociación que fundó en 1994.

Primeras charlas y formaciones sobre violencia sexual

Pregunta (P).- Fundó la Asociación de Mujeres Víctimas de Agresiones Sexuales en 1982, que atendía a mujeres violadas en España cuando el Código Penal consideraba esos delitos como crímenes “contra el honor”. ¿Cómo fue la fundación de la asociación y qué trabajo realizaron?

Respuesta (R).- Un buen día en mis manos cae un periódico en el que se hablaba de “el violador del ensanche”, el de los años 80, que había violado a veintidós mujeres. En ese momento nos empezamos a plantear cómo estaba el tema de las violaciones, empezamos a mirar las leyes y vimos que realmente estaban tipificados como delitos contra el honor, el código penal en esos temas era lastimoso de leer. Y además, en aquella época había una policía nada receptiva con estos problemas.

En el año 1982 entregamos los estatutos y se nos aprueba. Entonces nos pusimos en contacto con unas mujeres francesas que ya tenían unas asociaciones bastante consolidadas y vimos la necesidad de abogadas y de psicólogas para atender a las mujeres.

La primera actividad que hicimos fue ir a dar charlas por los barrios. Gracias a esto poco a poco empezó a haber denuncias, pero nos tropezamos con el enorme escollo de un policía recién salida de la dictadura, que no entendía nada de esto, que para ellos era un delito contra el honor. Inmediatamente vimos que hacía falta formar a la policía.

Yo llegue a ser profesora en la escuela de Ávila de la Policía Nacional y luego también fui profesora de la Guardia Civil. La verdad es que se fueron consiguiendo cosas. Fue un trabajo que yo considero muy importante porque dimos la primera formación sobre violencia contra la mujer al cuerpo de la policía nacional, que tengo que añadir que han sido nuestros aliados hasta el día de hoy, con excepciones.

1989, la violación dejó de ser “un delito contra el honor”

P.- En 1989 se logra la primera reforma penal para que la violación fuera considerada un delito contra la libertad sexual. ¿Cómo fue el proceso?

R.- Fue un proceso larguísimo porque los varones de izquierda, de derecha y de centro no nos entendían mucho.

En 1989, previo encadenamiento en los juzgados, tras muchísimas reuniones con el ministro de justicia y el asesoramiento de abogadas que despuntaban, se da un vuelco determinante. Se consigue considerarlo un delito contra la libertad sexual y se consigue el derecho a decir no y que se tenga en cuenta ese no. Un poco mas adelante se consiguió que entrara también el delito de agresión dentro del matrimonio, eso fue en 1992, y que las prostitutas también fueran consideradas sujetos de violación.

P.- Después de más de treinta años de aquel logro, cómo valora que ahora llegue la Ley Orgánica de Garantías de la Libertad Sexual, conocida como Ley de ‘solo sí es sí’. ¿Ve oportuno que lo antes eran agresión sexual y abuso sexual se aglutine ahora bajo la única categoría de agresión sexual?

R.- Yo nunca estuve de acuerdo conque prescindieran de la palabra violación, quizá porque sus raíces eran lo más explícito. Nunca entendí la diferencia que había entre abuso y agresión, siempre lo debatí, siempre que me dieron voz. En teoría se diferencia en que el abuso no hay violencia y en la agresión no hay violencia, pero en la violación, ya sea abuso o agresión, siempre hay violencia, siempre, siempre. Por eso estoy totalmente de acuerdo con que toda esta gama de matices sobre lo que en el fondo es una violación, se convierta en agresión sexual.

Porque en contra de lo que piensa la gente mayoritariamente, es que el 99 % de los casos de violación era por conocidos. Y a lo mejor no había una violencia explícita, entre otras cosas, porque las mujeres ante el terror se paraliza. Entonces ahí teníamos un escollo porque lo consideraban abuso y tenía una pena menor. Teníamos a mujeres aterrorizadas por alguien en quien confían, su amigo o su amante, y había muchísimas denuncias que nos costaba sacar adelante y que cuando lo conseguíamos se quedaba en un abuso.

“La agresión sexual es un ejercicio de poder”

P.- Entre enero y marzo de 2021 hubo en España 3.448 delitos contra la libertad e indemnidad sexual contabilizados. ¿Qué hace falta para cambiar esta cultura de la violación?

R.- Yo siempre he dicho que la agresión sexual hay que empezar a trabajarla en los colegios y en edades muy tempranas. Es un delito ideológico, es un ejercicio de poder, una necesidad de someter a la mujer. De hecho cuando llegó el divorcio se dispararon las denuncias dentro del matrimonio y aumentaron los asesinatos y agresiones. Porque igual que los asesinos esgrimen un cuchillo para matar a su mujer, los genitales masculinos en muchas ocasiones sirvieron y sirven para dañar, para poseer, para dominar.

O por ejemplo, la agresión en manada en aquellos años no se conocía, va aumentando y yo creo que esto confirma las teorías de que es un ejercicio de poder.

P.- Como histórica militante feminista, ¿Qué considera que es más urgente y necesario en la actualidad en cuanto a la situación de las mujeres en España?

R.- Yo en el fondo soy un producto del desencanto y me parece que hemos retrocedido, que se está volviendo a unos tiempos que creíamos ya superados. Hay que volver a trabajar la violencia, ten en cuenta que en la actualidad las subvenciones de violencia de género se han reducido a un mínimo cuando no han desaparecido en algunos sectores; y esto con un gobierno progresista. Tenemos las mismas reivindicaciones de siempre. No está solucionado el problema de la violencia de genero, no está solucionado ni nivel de juzgados ni de jueces, donde hemos visto últimamente unas barbaridades que yo pensé que ya estaban superadas, porque desde luego en los 80, en los 90 y en el principio del 2000 no era posible dar esas sentencias tan escandalosas. Habrá que revisar la ley de la violencia de género, habrá que volver a insistir en los jueces.

Por supuesto, el problema laboral real de las mujeres no se ha solucionado, sigue habiendo una diferencia abismal y seguimos con un techo de cristal.

Se han conseguido cosas, pero no satisfacen la necesidad de las mujeres.

“Me quedo con las leyes que se han conseguido y con la rectificación de los partidos”

P.- De todos sus años como militante, ¿con qué se queda?

R.- Me quedo con las mujeres, con las leyes que se han conseguido y con la rectificación de los partidos. Yo te puedo decir que en los partidos combativos y progresistas de este país, lo del feminismo era algo tremendo. A mí, compañeras me llegaron a decir que era una traidora porque iba con la bandera morada en vez de con la que tenia que ir. Yo creo que esto son los logros, que estamos en la agenda, que ya no somos ‘las locas’.

Yo de esto me siento orgullosa, porque pudimos conseguir la paridad en el parlamento. Recuerdo que en la primera legislatura apenas había mujeres -eran el 6 %-, de hecho hubo un caso heroico que me gusta mencionar porque creo que ha sido el único: Carlota Bustelo dejó el parlamento porque no había suficientes mujeres.

P.- Dice que de todos estos años se queda con las mujeres, ¿qué papel han jugado en su vida las referentes?

R.- Para mí han sido muy importantes las teóricas porque el feminismo no se puede improvisar. La teoría es algo necesario para cualquier chica joven que empiece a interesarse en esto. Escritos como los de Amelia Valcárcel o Simone de Beauvoir son imprescindibles.

Luego he conocido entre la gente joven a gente maravillosa, a las que quiero como a hijas, y que creo que es una generación de gente muy importante, que me dicen “maestra”, pero aquí la que tengo que aprender soy yo.