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Jasmila Zbanic: "La UE cometió 'un grave error' en Bosnia y no quiere asumirlo"


  • Escrito por Magdalena Tsanis
  • Publicado en Cine
picture alliance / ASSOCIATED PRESS | Kemal Softic picture alliance / ASSOCIATED PRESS | Kemal Softic

Finalista al Óscar a la mejor película internacional por "Quo vadis, Aida?", en la que aborda el genocidio de Srebrenica, la directora bosnia Jasmila Zbanic considera que la Unión Europea debería aceptar a Bosnia como estado miembro por los errores cometidos en el pasado, pero no cree que eso vaya a suceder.

"La UE cometió un grave error en Bosnia, deberíamos ser parte de la UE antes que nadie en la región, pero por desgracia no creo que eso vaya a suceder por ser un país de mayoría musulmana; Europa es racista y nacionalista y las historias de aceptarnos son mentira porque tienen su propia agenda, católica y orientada al beneficio, no a los derechos humanos", ha lamentado la cineasta.

Zbanic tenía 17 años cuando empezó la guerra de Bosnia, que dejó cien mil muertos y dos millones de personas sin hogar.

En "Quo vadis, Aida?", que llega este viernes a los cines españoles, reconstruye lo que fue la mayor matanza étnica en suelo europeo desde la Segunda Guerra Mundial, a través de una protagonista femenina, una mujer que ejerce de traductora para la ONU.

En julio de 1995 un ejército al mando de Ratko Mladic entró en Srebrenica, declarada por la ONU zona segura y supuestamente protegida por cascos azules, que permanecieron pasivos cuando el general capturó a miles de bosnios concentrados a las puertas de su sede pidiendo protección, separó a hombres y adolescentes de mujeres y niños y fusiló a los primeros, más de 8.000.

Mladic fue condenado por genocidio por un tribunal internacional en 2017, pero Zbanic asegura que la herida sigue abierta en su país, hay mil cuerpos que aún no han sido recuperados mientras los discursos nacionalistas siguen alimentando la división y la comunidad internacional no asume su responsabilidad.

"Muchos presidentes europeos vinieron a los actos conmemorativos, pero no conectan el rol de sus países con lo que ocurrió. La UE fue observadora en la guerra durante tres años y medio, a los bosnios no se les permitía tener armas para defenderse, la UE permaneció totalmente pasiva y solo gracias a Estados Unidos y a los esfuerzos de negociadores como Richard Holbrooke la guerra paró, el rol de Europa sigue en la sombra y Europa no quiere asumirlo".

La película de Zbanic se centra en los esfuerzos de Aida, traductora para la ONU en Srebrenica, por mantener a salvo a su marido y sus dos hijos varones, que se encuentran entre las miles de personas que piden refugio a las puertas del campamento internacional.

"Fue complicado encontrar el ángulo para hacer más simple algo tan complicado; en una película sobre el Holocausto no tienes que explicar el contexto porque todo el mundo sabe lo que pasó, pero aquí se trataba de una historia desconocida para mucha gente", señala.

Zbanic logra crear una tensión máxima que se mantiene a lo largo de toda la película, sin mostrar directamente la violencia. "Sobreviví a esa guerra y no podría soportar imágenes que la hicieran mínimamente bella o interesante, para mi es pura banalidad del mal y también sabía que muchos supervivientes verían la película y quería mantener la dignidad de estas personas", explica.

"Por otro lado -añade- el público es inteligente y capaz de crear sus propias imágenes que quizá sean más aterradoras que cualquiera que yo pudiera crear, confío en su imaginación y a la vez ofrezco otros elementos para sentir la tensión y lo insoportable de la situación".

Para Zbanic era importante no hacer una película que cargara aún más las tintas de la división. "No queremos servir a ningún partido o nación, el filme muestra a Mladic, no a todos los serbios, los nacionalismos se alimentan de instigar el miedo o el rechazo a los otros y es importante destruir esa narrativa".

Tenía especialmente en mente a los jóvenes, nacidos después del genocidio. "Creo en la emancipación de los jóvenes, no tienen nada que ver con lo que pasó, tienen derecho a hacer su vida, pero sí deben saber lo que ocurrió", afirma.

Para los que lo vivieron, en cualquiera de los bandos, espera que la película suponga una "catarsis" y ayude a hablar. "Una de las razones de la guerra en Bosnia es que la gente no era capaz de hablar", sostiene.

Sobre el estallido de la guerra, asegura que siempre hay señales, pero que solo con el tiempo y la distancia se interpretan correctamente.

"En el momento parece inconcebible que tu país pueda desmoronarse (...), pero eso es la guerra, cuando lo inimaginable sucede de la noche a la mañana".