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Amalia Carvia y las mujeres de mañana


  • Escrito por Amalia Carvia
  • Publicado en La Zurda
Año de 1933. Sentada en el centro de la imagen con un abrigo negro, la gaditana Amalia Carvia Bernal. Posa en la fotografía con las integrantes de la Asociación Femenina "Flor de Mayo". Año de 1933. Sentada en el centro de la imagen con un abrigo negro, la gaditana Amalia Carvia Bernal. Posa en la fotografía con las integrantes de la Asociación Femenina "Flor de Mayo".

Amalia Carvia Bernal (1861-1949) fue una mujer, sin lugar a dudas, excepcional en la Historia, a pesar de lo poco conocida que es hoy, un desconocimiento que comienza a superarse, especialmente gracias a la monografía que Manuel Almisas Albéndiz le ha dedicado recientemente, y que citamos al final del artículo.

Carvia Bernal, en su longeva vida, ya que vivió toda la agitada historia contemporánea española, desde el Sexenio Democrático de niña hasta el primer franquismo, fue una librepensadora, seguidora de Rosario Acuña, que escribió artículos, poemas y narraciones cortas en la prensa, y eso que no había estudiado ni el bachillerato, que ingresó en la Masonería, enseñó, dio conferencias y discursos, defendió la escuela laica y combatió el fanatismo religioso, luchó por los derechos de las mujeres, incluido el del sufragio, en sus escritos, pero también en el nivel organizativo, como en la Liga Española para el Progreso de la Mujer, que fue republicana, siendo distinguida por el gobierno de la República como la insignia de Caballero de la Orden de la República, llegando a ingresar en la FETE-UGT, y que terminó por ser perseguida por el franquismo.

En El Obrero rescatamos un artículo suyo, titulado “Las mujeres de mañana”, publicado en 1912:

“Á veces, cuando las contemplo, siento el alma henchirse de infinitas tristezas.

Sus cabecitas de rubias guedejas ó profundos rizos negros me dan mucho que pensar; en las miradas de los inteligentes ojos de estas pequeñas mujeres leo algo del porvenir; pero no de ese porvenir risueño, compuesto de alegres días de inacabables venturas, por el cual trabajamos con ardiente empeño, sino de otro más cercano, plagado aún de profundas desdichas, y en el que ellas han de vivir todavía el fatal destino de hembras.

Y hay entre estas niñas, de hermosos rostros y vivaces almas, algunas para mí tan queridas, que me hacen lamentar con suspiros de madre las asechanzas de ese mañana temible, hacia el cual caminan con el rápido correr de los años.

La demoledora piqueta, manejada con ahinco en estos últimos tiempos, ha cubierto el sendero de la vida social de tantísimos escombros, que se hace en gran manera difícil el poder avanzar por él.

El camino está aún muy obstruido por todo lo derrumbado; creencias y costumbres, que formaron la vida del ayer, están por tierra, sin que en su lugar hayamos podido todavía levantar algo digno de respeto y amor.

¿Qué daremos á estas niñas, para que les sirva de consuelo y de guía por los derroteros del mundo?

Ese gran amor á la libertad, inculcado en el corazón de estas niñas desertoras de la rancia rutina y de la antigua fe, ¿podrá servirles para buscar el verdadero camino de la vida de la mujer, ó será una carga demasiado pesada que las pueda hacer naufragar en el profundo mar de las miserias sociales?

¡Quién sabe! Hoy, al calor del hogar, con la alegría de la edad temprana, ríen de esas trabas que oprimen á las que confiesan en el dogma religioso y acatan las antiguas costumbres; ellas sacuden los sueños del espíritu infantil, con aleteos de pájaros en plena libertad, y al mirarlas tan bellas, tan inteligentes y tan apasionadas, siento un pesar infinito, porque el terreno, ¡ay!, no está aún preparado para el paso de la mujer moderna.

Más, ¿qué importa? Cumplan también su destino. Si laboran en la gran obra del progreso, si sus vidas pueden ser aprovechadas para el bien humano, sean en buen hora las víctimas del mañana.

Lo que hemos de desear es que sepan luchar con denuedo en el terreno de la razón y de la verdad.”

Fuente y bibliografía:

Vida Socialista, número 109.

«¡Paso a la mujer! Biografía de Amalia Carvia», de Manuel Almisas Albéndiz. Ed. Suroeste (El Puerto, Cádiz, 2019)

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