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Lumina Sophie “Surprise”: La desconocida líder de la insurrección comunal de Martinica.


La Comuna fue un movimiento insurreccional que tuvo lugar en distintas ciudades francesas entre septiembre de 1870 y mayo de 1871. Tras la derrota de Napoleón III en la Guerra Franco-Prusiana (1870-1871) y la caída del Imperio, la población se encontraba exhausta y profundamente decepcionada con la actuación del gobierno provisional de la República presidido por Adolphe Thiers. El movimiento comunal eclosionó por todo el Hexágono: Lyon, Marsella, Narbona, Limoges, Toulouse y muchas otras se unieron a la ola de ira. En conjunto, estas insurrecciones se caracterizaron por su brevedad. La mayoría de ellas apenas duraron varios días, siendo la más larga la de París, que se prolongó durante setenta y dos días, del 18 de marzo al 21 de mayo de 1871. En este caso, se puso en marcha el primer ensayo de un gobierno dirigido por la clase obrera de la historia, regido por el socialismo autogestionado. Promulgó una serie de decretos revolucionarios que pretendían paliar el estado de extrema pobreza en que por aquél entonces vivía la mayoría de la población.

Si bien las mujeres se implicaron en este movimiento, el feminismo en esta ocasión se articuló a través del discurso propio de la Comuna. Las mujeres exigieron que se concretaran en hechos las ideas abstractas en torno al trabajo femenino o la instrucción de las niñas, entre otras cuestiones. Su papel en la primera línea de la lucha fue de una importancia capital.

Sin embargo, y aunque la Comuna de París fue la más importante, la primera de estas insurrecciones había tenido lugar a kilómetros de distancia, en un territorio de ultramar: La isla de Martinica, en las Antillas. Dos cuestiones la diferenciaron de las posteriores, no obstante: Las cuestiones de la raza y la igualdad jugaron un rol primordial y estuvo encabezada por una mujer de color: Lumina Sophie, conocida como “Surprise” (sorpresa en Francés).

Marie-Philomene Sophie había nacido en la isla francesa de Martinica el 9 de Noviembre de 1848, el mismo año en que la esclavitud quedó abolida en este pequeño territorio antillano. Durante los tiempos de la esclavitud, la mayoría de los esclavos eran registrados con un nombre de pila y un número, después, al erradicarse esta condición, las autoridades les asignaron apellidos de modo discrecional. Así, a Marie-Philomène Sophie y a su madre, les eligieron el de Roptus. Pero, a pesar de esto, sin embargo, la costumbre continuó siendo la de dirigirse a ellos utilizando motes: “Zulma” para su madre y “Surprise” para ella. Será conocida por ello como Lumina (diminutivo de Philomène) Sophie “Surprise”.

A pesar de haber ganado la libertad, la realidad de los antiguos esclavos no cambió de modo sustancial: Seguían trabajando en las plantaciones en durísimas condiciones y muy pocos de ellos eran capaces de leer o escribir. Plenamente integrada en esta realidad, a los 18 años, Lumina se fue a vivir con un líder rebelde también salido de los esclavos: Emile Sidney, con quién tomo conciencia de lo injusto de su condición.

En febrero de 1870, Lubin, un hijo de libertos de veintidós años fue salvajemente azotado por un Comisario de la Marina europeo por no haberse apartado y cedido el paso en la calle. El joven negro presentó una denuncia por lo ocurrido, que fue directamente archivada. Indignado, buscó al Comisario y se vengó personalmente propinándole una paliza. Fue inmediatamente detenido por ello y condenado a cinco años de prisión y al pago de 1.500 francos por daños y perjuicios, lo que equivalía al salario de un trabajador agrícola durante tres años.

La noticia de lo ocurrido corrió como la pólvora entre la población negra de la isla, y Emile y un grupo de hombres salió a protestar por las calles de Marinica. Lumina Sophie, entonces embarazada de dos meses, organizó por su parte una protesta paralela de mujeres, a las que bautizó como las “Pétroleuses” (las Incendiarias) Así, embarazada, la podemos encontrar en todas las estatuas que la recuerdan.

La revuelta duró apenas cinco días, tras los cuales fue detenida y llevada a prisión. Se le acusaba de disturbios, blasfemias y del incendio de tres casas. Tras un juicio celebrado en Francés (ella sólo hablaba Criollo) y a pesar de que la mayoría de los cargos se demostraron falsos, fue condenada a cadena perpetua.

Su hijo, Theodore Lumina, nació en la prisión de Saint-Lurent-du-Maroni, en la Guayana, donde ella cumplía condena, y fue inmediatamente separado de su lado. El bebé moría pocos meses después. Ella falleció pasados ocho años, con treinta y uno de edad, el 15 de diciembre de 1879.

El recuerdo de su sacrificio por denunciar la discriminación de la población negra de Martinica pervivió en el folclore de la isla y, hoy en día, se empieza a reivindicar como parte de la compleja identidad nacional de este departamento francés.

“Millares de insurrectos se unen.

Mujeres que proclaman la esperanza

en una vida más justa, que deslumbran a sus ebrios compañeros.

Es la luminosa Lumina Sophie, llamada Bella Sorpresa,

costurera de dieciocho años que cose la tristeza con sus manos inocentes.

(...). Es todas aquellas que no tenían caras amigas

ni manos caritativas ni espejos enmarcados en bellos cincelados.

Es la madre, la hija, la nieta,

es la novia adornada de hibiscos, de rosas,

a la que ayer viste todavía sonriente

y hoy empuña el machete, la lanza, el bambú”.

 

Fragmento de la “Marcha de los insurrectos”. Henri Corbin (1931-2015),

poeta guadalupeño, en Présence africaine. nº 121-122, 1982, pp.

203-207. Traducción de la autora.

Doctora en Historia Contemporánea. Autora de diversos libros y artículos sobre el Catolicismo y la Guerra Civil española.