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Matilde de Canossa, la mujer más poderosa del siglo XI


Matilde de Canossa (1046-1115) se la cita como amante de tres papas y es una de las dos mujeres enterrada con honores en la Basílica del Vaticano. La tumba es obra de Bernini, que la representa con la tiara pontificia entre sus brazos.

Gregorio VII era un laico que fue ordenado sacerdote después de ser nombrado Papa. Todo indica que fue gracias a su relación amorosa con la poderosa Matilde, dueña de un vasto territorio que comprendía la Lombardía, Emilia Romagna y la Toscana, con el centro en Canossa.

Tras el siglo de la pornocracia y la era de sus hijas, el crédito del papado estaba por los suelos, la solución que encontró Matilde y sus partidarios fue poner orden de puestas hacia afuera, para así de puertas para adentro todo pudiera seguir igual.



La pareja ordenó mano dura contra las mujeres que vivían con los obispos y los curas. Los que no cumplieron sufrieron escarnio público, confiscaron sus bienes, ellos fueron mutilados, degollados y sus mujeres violadas antes de ser asesinadas, algunas en el mismo altar.1 Mientras Matilde y Gregorio seguían el concubinato. Algunas voces, como la del obispo de Mainz, protestaron, señalando la santidad de las uniones de los curas, frente a "la sucia" relación del Papa. Las mujeres que no fueron asesinadas, quedaron en la calle, estigmatizadas, la única salida era o el suicidio, o la prostitución.

La pareja se rodeó de los "mansinari", hombres laicos con vestimenta cardenalicia que guardaban el palacio, hacían misas sin ser curas y cobraban importantes limosnas de los peregrinos que iban a sus bolsillos. El 1075 una revuelta romana hizo preso a este Papa.



Todo indica que detrás de la revuelta estaba el esposo de Matilde, molesto por el ridículo que significaba ver a su mujer en concubinato papal. Pero el pueblo lo liberó y su regreso a la sede de Letrán fue una marcha triunfal.



Los obispos alemanes y el emperador Enrique IV intervinieron para acabar con este Papa, que como respuesta excomulgó al emperador. Matilde de Canossa fue la intermediaria y logró la paz entre los dos Hombres; antes el emperador se humilló ante ella. La representación del encuentro entre Canossa y el emperador muestra al último humillado ante tan poderosa mujer. El asesinato del esposo de Matilde provocó un nuevo levantamiento tras el cual fallecía Gregorio VII.

El nuevo papa fue el abad de Montecassino, con el nombre de Víctor III; dicen que su principal mérito fue haber pasado por el lecho de la Matilde quien ya tenía 39 años, pero su ambición intacta. Duró poco, y le sucedió Urbano II, francés y conocedor de las artes amatorias de Matilde, mientras ella era repudiada por su nuevo esposo Güelfo II por no haber consumado el matrimonio. Urbano II es concido también por haber predicado para organizar la primera Cruzada a Tierra Santa.

Siguieron con la persecución de los curas casados, llegando a organizar el concilio de Piacenza (1095) en el que se prohibió definitivamente estos matrimonios. A los casados se les dio dos opciones: pagar un tributo que iba a las arcas papales, o vender como esclavas a las esposas y amantes.

Una de las historias a las que tuvo que enfrentarse fue la que provocó el príncipe normando Rodolfo, de la poderosa familia Plantagentet. Después de una desastrosa Cruzada, se retiró a Antioquía a disfrutar de la compañía de su amante el abad Tancredo. Ambos ocuparon un convento de monjas, a las que prostituyeron como esclavas para beneficiarse económicamente. Cuando llegó la reprimenda Papal, la mayoría de las monjas estaban embarazadas.



La homosexualidad de Rodolfo (príncipe y arzobispo) fue ampliamente cantada por los juglares de su tiempo. Boswell señala que "A pesar de esto. Urbano se negó a adoptar cualquier acción contra la elección del amante de Rodolfo, que fue consagrado el 1 de marzo de 1098."2 La Garcineida, Tractatus Garsiae Toletani canonici de reliquiis pretiosorum martyrum Albini atque Rufini, siglo XII,2 señala la corrupción que envolvió el reinado de Urbano II, un monarca dominado por la gula, venialidad y codicia.

Matilde murió el 1115. En 1633, por voluntad del papa Urbano VIII, fueron trasladados sus restos al castillo Sant'Angelo en Roma. En 1645 se trasladan de nuevo, donde se encuentran en la actualidad, en la basílica de San Pedro del Vaticano, en una tumba esculpida por Bernini. Es la única dama, con la reina Cristina de Suecia, que se encuentra allí."3 En 1606 el Papa Pablo V canonizó a Gregorio VII, toda una joya, Matilde recibió honores, pero no la santificaron, era una mujer.

1Los Papas y el Sexo. Eric Fratini. Ed Espasa.

2Cristianismo, tolerancia social y homosexualidad, John Boswell. Ed El Aleph.

3"Tratado de las preciosas reliquias de los mártires Albino y Rufino, por el canónigo toledano García"

Experto en historia LGTBI.

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