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Los conservadores vencen en las elecciones de Croacia pero necesitan aliados para gobernar


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Con el recuento prácticamente concluido se confirmó este jueves la clara victoria de la formación conservadora HDZ, del primer ministro Andrej Plenkovic, en las elecciones legislativas celebradas el miércoles en Croacia.

Con el escrutinio del 99,7 % de los votos, HDZ sumó 61 escaños, mientras que su principal rival, la coalición «Ríos de justicia» que lidera el socialdemócrata SDP, obtuvo 42.

En tercer lugar quedó el partido nacionalista de derechas Movimiento Patriótico, con 14 diputados, que puede ser clave para la formación de cualquier coalición, aunque existen claras afinidades programáticas con los conservadores.

En cuarto lugar se situó la formación de centroderecha Most (Puente), con 11 diputados, seguida por el partido ecologista de izquierdas Mozemo (Podemos) con 10 diputados.

Plenkovic, que apareció ante sus seguidores para festejar la victoria esta madrugada, destacó el «triunfo convincente» del HDZ en los terceros comicios legislativos consecutivos, aunque sus 61 diputados son cinco menos que los 66 que obtuvo en 2020.

El primer ministro dijo que trabajará para formar gobierno desde este mismo jueves con el objetivo de dar estabilidad al país.

«Preservar la estabilidad política y una rápida formación del gobierno son esenciales ante la compleja situación geopolítica, para asegurar la seguridad económica y social», explicó el líder del HDZ, que ha sido jefe de Gobierno desde 2016.

Por su parte, Pedja Grbin, líder socialdemócrata, no se dio por vencido a pesar de quedar en segundo lugar y anunció que también buscará formar una mayoría de gobierno.

«Dos tercios de los ciudadanos han demostrado que desean un cambio. No los defraudaremos», declaró Grbin en referencia a los votos a los partidos opositores en la nación adriática de 3,9 millones de habitantes.

Los analistas coinciden en que los conservadores en el poder parten de una buena posición pero se encuentran bastante alejados de los 76 escaños necesarios para una mayoría parlamentaria.

Aunque en la campaña todos los partidos descartaron la posibilidad de entrar en una coalición con el HDZ debido a sus escándalos por corrupción, el derechista Movimiento Patriótico ya matizó esa negativa poco después de conocerse las primeras proyecciones el miércoles.

Las acusaciones de corrupción contra la formación de Plenkovic, que llevó a la dimisión de varios ministros la pasada legislatura, complica la búsqueda de socios, pero aún más difícil se prevé la creación de una alternativa en torno a los socialdemócratas.

Plenkovic hizo una campaña centrada en la estabilidad y en los logros de su Gobierno desde 2016, como la entrada de Croacia en la zona del euro y el espacio Schengen.

Sin embargo, su partido, que ha gobernado en 25 de los 33 años desde la independencia de Croacia, se ha visto salpicado por escándalos de corrupción, lo que ha erosionado su imagen y credibilidad.

La campaña electoral estuvo marcada por el duelo entre Plenkovic, y el presidente populista Zoran Milanovic, que hizo campaña por los socialdemócratas y quiere liderar el Ejecutivo si la oposición forma una mayoría parlamentaria.

Milanovic, que viró desde la pandemia de posiciones socialdemócratas convencionales hacía mensajes populistas, nacionalistas y euroescépticos, desafió al Tribunal Constitucional al participar en la contienda electoral sin renunciar a su cargo presidencial, algo que la corte declaró inconstitucional.

El Constitucional le advirtió de que el cargo de jefe del Estado, un puesto prestigioso pero más bien ceremonial en la democracia parlamentaria croata, es incompatible con participar de forma activa en una campaña.

Milanovic centró sus críticas en la corrupción del HDZ y la influencia de lo que él considera poderes corruptos dentro del estado, con lo que justificó ignorar abiertamente la decisión judicial que vetaba su participación en la campaña.

El presidente, una figura popular pero también muy polarizadora, ha criticado el envío de armas a Ucrania para defenderse de la agresión rusa al considerar que alarga el conflicto, una posición similar a la del primer ministro ultranacionalista húngaro, Viktor Orbán.

Plenkovic criticó durante la campaña las simpatías y comprensión de Milanovic hacia el Kremlin y que con él en el Gobierno el rumbo euroatlántico de Croacia quedaría en entredicho.