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Clases de inglés, bonus y plan de horarios: los ganchos para atraer camareros y cocineros


  • Escrito por Lucía Ruiz Simón
  • Publicado en Capital
(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Planes de desarrollo de carrera, clases de inglés o de coctelería, bonus por los buenos comentarios de los clientes, respeto y planificación de los horarios... La restauración agudiza el ingenio para encontrar y mantener trabajadores en sala y cocina, ante el déficit de personal que sufre.

Los teóricos de la mercadotecnia se devanan los sesos para atraer clientes, generar visitas e incrementar su gasto, pero por necesidades del guión los empresarios innovan para diseñar ofertas capaces de captar trabajadores en un escenario competitivo.

Según el último balance de uno de los portales para buscar y encontrar empleo, Infojobs, en 2023 se publicaron en España 63.562 vacantes de camarero y 28.457 de cocineros.

El sueldo medio es de 22.650 euros en el caso de los camareros y de 28.457 para los cocineros, pero el salario es sólo una de las cuestiones que manejan los ofertantes de empleo que, cada vez, incluyen más "ganchos" para cubrir los puestos. "Buscamos recepcionista: Oportunidad de trabajar en un ambiente jovial y entretenido".

Ofrecemos contrato indefinido de 40 horas semanales, con dos días libres continuos y rotativos, 30 días de vacaciones y 14 festivos abonables a las vacaciones, 12 pagas, programas de formación continua, curso de inglés y de coctelería".

Así reza una anuncio real para un restaurante en Madrid, Inclan Brutal Bar, del grupo "Rosy la Loca world", que gestiona con ímpetu Minerva Tapial, con un equipo de 200 personas en nómina y siete locales en los que "apenas tiene rotación".

Una de las claves es la procedencia de sus empleados: "Acabamos de abrir un local y el 70 % de la plantilla viene del resto de los establecimientos del grupo, viene de la cantera; lo que intentamos es que crezcan dentro, con nosotros".

Se empieza desde abajo, pues el grupo tiene convenios con fundaciones que les ponen en contacto con "personas que están interesadas en trabajar en el sector" y que han hecho "un proceso formativo de tres o cuatro meses en el mundo de la hostelería". El primer paso pasa por ser "runner", quien repasa la mesa y entrega los platos, pero que también tiene que saber explicarlo; ahí entra el plan de formación sobre las recetas o los ingredientes.

"Tienen que saber entonación, oratoria para que al llegar a una mesa no sonar brusco o como que se interrumpe y se es un maleducado", explica Tapial. En cuanto al salario, además de los bonus asociados al ascenso, hay otros que se otorgan por ventas y "popularidad digital" (valoración de los clientes en redes sociales).

Tapial defiende que, al contrario de lo que se ha dicho tradicionalmente, para ser un buen profesional de este sector no vale cualquiera, hay que tener habilidades como la empatía y la hospitalidad: "Lo más importante es ser hospitalario. Luego llevar la bandeja o abrir el vino se puede enseñar".

Sobre el otro gran tema de la contratación laboral en hostelería, la conciliación, Tapial recuerda que lo legal son "dos días seguidos de descanso y 12 horas entre turnos, pero se puede ir mucho más allá, como convertir los lugares de trabajo en espacios "seguros" y de convivencia, donde cuando alguien tenga un problema, se le pueda ayudar. "Ahí reside la empatía hacia los tuyos", concluye, y todos ganan: "Empleado feliz, cliente feliz".

Desde sus perfiles en redes sociales y con sus múltiples intervenciones en medios Jesús Soriano (@soycamarero) se ha convertido en un referente para abordar la realidad de una profesión que es básica para la economía española, muy dependiente del turismo.

Y, aunque a menudo publica conversaciones y ofertas sonrojantes, señala que "hay muchas empresas que lo hacen bien y esas no tienen problemas para encontrar trabajadores; otros sí, porque no hacen las cosas como deberían, y ahora, afortunadamente la gente es más reticente".

Descansos, turnos partidos o pruebas sin remunerar siguen llevándose a cabo en un sector en el que "aunque sabemos que hay que trabajar los fines de semana, no queremos ser esclavos".

Por ello, recuerda, los profesionales valoran, trabajan felices y, por consiguiente, dan un trato mejor al cliente donde se respetan y se planifican con tiempo sus horarios, se mantienen las condiciones y el sueldo es el adecuado, con los extras que requieren los turnos partidos o la nocturnidad.

Tras una Semana Santa a medio gas, el sector perfila una temporada alta en la restauración para la que tendrá que afanarse para captar trabajadores que puedan, a su vez, atender a sus clientes.