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Una legislatura vasca dedicada a remontar la crisis de la covid que acaba con alto empleo


  • Escrito por Roberto Cubero
  • Publicado en Actualidad
(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

El Gobierno Vasco inició su andadura centrando todos los esfuerzos en la gestión de la crisis sanitaria y económica de la covid, para remontar y terminar la legislatura con solo un 6,3 % de paro, que sin embargo no ha evitado las protestas laborales.

En el arranque de la legislatura el coronavirus estaba tan presente que obligó a retrasar la convocatoria de las elecciones vascas del 5 de abril al 12 de julio del 2020.

Tras sumar mayoría absoluta PNV y PSE repitieron coalición para hacer frente a lo urgente: la crisis sanitaria -se calcula que en estos cuatro años fallecieron unas 8.500 personas en Euskadi por covid- y la económica derivada, ya que el PIB vasco bajó un 9,7 por ciento en ese 2020.

No fue un comienzo fácil: se sumó la tragedia del vertedero vizcaíno de Zaldibar, que se derrumbó unos meses antes, en febrero del 2020. Solo un mes después de las elecciones, en agosto, se encontró el cuerpo de Alberto Sololuce, mientras que el de su compañero Joaquín Beltrán no fue hallado.

Los años centrales de la legislatura, 2021 y 2022, estuvieron dedicados a salir de la pandemia y a la recuperación de económica.

El primer objetivo fue el más complicado porque la pandemia tensionó de tal forma Osakidetza que disparó las listas de espera y convirtió el malestar con la gestión sanitaria en el debate principal de la política vasca y en un factor decisivo para estas elecciones.

En lo económico, el Gobierno Vasco, como todos, aprovechó la suspensión de la regla de gasto europea para aplicar unos presupuestos expansivos.

De hecho, los presupuestos de 2021 fueron de 12.442 millones, y los de este año, 15.025, es decir, una subida del 20 % durante la legislatura.

Fueron años buenos en el mundo de la economía, a pesar de la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022. Tan buenos que la tasa de paro de Euskadi se situó el pasado mes de enero en el 6,3 % -datos del INE-, un empleo fuerte que ha sostenido la recaudación pública y el gasto social.

Fuera de lo económico, la noticia de la legislatura fue el traspaso de las prisiones, el 1 de octubre del 2021, al que siguió el traslado a cárceles vascas de todos los presos de ETA.

Pocas noticias más ha habido en materia de autogobierno, ya que el Gobierno Vasco y el PNV han optado por la moderación, tanto fuera como dentro de Euskadi.

Previo a la recta final de la legislatura ha habido alguna transferencia más, como el traspaso del Ingreso Mínimo Vital -aunque Euskadi ya tenía su propia RGI-, y un pacto importante para la estabilidad como la ley del Cupo, aprobada en noviembre de 2022.

Como guinda, ayer se cerró el acuerdo para el traspaso del servicio ferroviario de Cercanías y la homologación y equiparación de títulos universitarios. Ambas competencias, junto con el sistema de acogida de migrantes, cuya ponencia técnica se reúne el lunes, forman parte del acuerdo entre PSOE y PNV por el que los nacionalistas apoyaron la investidura de Pedro Sánchez.

El lehendakari se ha limitado estos años a reclamar las transferencias pendientes y a plantear alguna idea teórica, como la de la convención constitucional, mientras sus relaciones con Pedro Sánchez eran frías, por carta.

Menos aún se ha avanzado dentro de Euskadi: la ponencia para reformar el Estatuto que se creó en el Parlamento Vasco acabó antes de la covid, en enero de 2020, y ni siquiera se ha reunido en cuatro años.

El último año de la legislatura ha estado marcado en lo político por la aprobación de la ley de Educación y la reforma de la RGI, y en lo laboral por las huelgas.

A pesar de un amplio pacto inicial para reformar la educación vasca, finalmente la ley de Educación solo fue aprobada este pasado diciembre por los dos socios de gobierno, PNV y PSE. Poco respaldo, porque la intención era que durara décadas, como la anterior, que era de 1993.

El Gobierno Vasco también ha sido capaz de aprobar casi todas las leyes previstas esta legislatura -en total, 52-, algunas relevantes como las citadas de Educación y RGI, más Empleo Público, Memoria Histórica e Igualdad.

En lo laboral, el sector público vive una sucesión de huelgas y protestas, tanto en Osakidetza como en Educación y en la Ertzaintza, y el privado no se queda atrás. De hecho, Euskadi protagoniza la mitad de las huelgas de España.

Detrás de ellas, según los sindicatos, están las reivindicaciones salariales y la alta temporalidad, y según el Gobierno, un intento de desestabilizar ante la cercanía de los comicios.

Para paliar una temporalidad que en el empleo público vasco ha llegado al 40 % de los puestos de trabajo -Europa obliga a un máximo de un 8 %-, el Gobierno Vasco ha convocado sucesivas oposiciones (OPE), las últimas esta misma semana.

Así, este va a ser un año de exámenes continuos para los aspirantes a un empleo público y para los políticos.