José Manuel Roca

Doctor en Ciencias de la Información y diplomado en Estudios Avanzados en Ciencias Políticas, ha sido profesor del departamento de Sociología VI de la Universidad Complutense.

Últimos libros publicados: Perdidos. España sin pulso y sin rumbo (Madrid, La linterna sorda, 2015); La oxidada Transición (La linterna sorda, 2013); La reacción conservadora. Los neocons y el capitalismo salvaje (La Linterna sorda, 2009) y con Ramón Cotarelo, La Antitransición. La derecha neofranquista y el saqueo de España (Valencia, Tirant, 2015).

El chalé

Al perro flaco nunca le faltan pulgas y a la izquierda desnortada le sobran los problemas. Y ahora viene, para su formación más nueva, un asunto doméstico devenido en problema político; quizá en crisis de partido.

President

Por fin Cataluña tiene President. A los nacionalistas les ha costado cinco meses encontrar una persona que pueda ejercer el cargo. Dado el tiempo transcurrido desde las elecciones y los ardides seudolegales empleados para intentar colocar en la Generalitat a un presidente huido de la justicia y que además reside en el extranjero, Joaquim Torra parece el candidato más presentable que tienen a mano, pues ha concitado también el apoyo, indirecto y calculado pero eficaz para el objetivo perseguido, de la CUP; esa extravagante fuerza de ultraizquierda, que desde que comenzó el “Procés” apoya sin desmayo a la derecha radical y clerical catalana.

La cabeza de la serpiente

El día claro es el que hace salir a la víbora, y eso requiere andar con cuidado (…) Así pues, hay que considerarle como un huevo de serpiente, que, si se incuba, será tan dañino como todos los de su especie, por eso hay que matarle en el cascarón. (Shakespeare: Bruto, en Julio César, acto II)

Blanca y radiante

Como una virgen vestida con el color de la pureza o una ingenua niña de primera comunión, blanca y radiante iba ataviada Cristina Cifuentes para despedirse del cargo de Presidenta de la Comunidad de Madrid, en el que, con pertinaz porfía, se ha mantenido a pesar de las evidencias de que el máster en “Derecho Público del Estado autonómico” (vaya con el nombre y con la práctica de esta alumna aventajada) había sido más bien el regalo de un departamento universitario bastante opaco, antes que un título merecido por su esfuerzo y dedicación.

Aquellos claveles…

Otra vez es 25 de abril, y otra vez vuelve el agridulce recuerdo de aquellos cravos vermelhos da liberdade, como cantaba Carlos Puebla en una visita a Portugal; rojos claveles azarosamente convertidos símbolo de la esperanza de cambio, que el movimiento de las fuerzas armadas -MFA- despertó entre los portugueses y las izquierdas de Europa. Pues, una insólita revolución pacífica venía soplar sobre las cenizas aún calientes de la oleada de insumisión juvenil, estudiantil pero también obrera, que había agitado el continente, a los dos lados del muro, a finales de los años sesenta.

Morir en Madrid. Al doctor Montes, in memoriam

El doctor Luis Montes ha fallecido en Madrid. Ignoro las circunstancias del óbito, pero espero, por su bien y el de sus allegados, que haya salido de este mundo con serenidad, dignamente, como él quiso que pudiera hacerlo todo el mundo.

El “Procés” no es un “succés”

No ha sido sólo la diferente tipificación de los delitos de sedición y rebelión en las leyes alemanas y en las españolas lo que ha llevado a los desconfiados jueces de Schleswig-Holstein a señalar de manera precipitada el delito por el que se debe imputar a Puigdemont, pues las discrepancias con otras instancias jurídicas europeas y las existentes entre juristas españoles al tratar de calificar penalmente la conducta de los promotores del “Procés” muestran la dificultad de este objetivo.

Martin Luther King, in memoriam

El día 4 de abril de 1968, el dirigente del movimiento de los derechos civiles, Martin Luther King, murió asesinado en un motel de Memphis (Tennessee).

Peronista sin Perón

En una de esas innecesarias adscripciones a las que nos tiene habituados, Pablo Iglesias se ha declarado peronista.

Aclaremos las cosas; franquismo, no.

A medida que se ha ido caldeando el ambiente político con la evolución del “Procés”, han ido apareciendo en el debate, en el cruce de acusaciones y en la consiguiente producción de titulares, palabras que sirven para imponer fáciles etiquetas al adversario o, a falta de mejores razones, se usan directamente como insultos, pero son términos que se utilizan con poco rigor. Se habla, se denuncia, la democracia perseguida y se pontifica sobre el nazismo, el fascismo y el franquismo, para comparar o para caracterizar el momento que atravesamos.

Simbólica rebeldía

No se puede negar a los independentistas tesón en sus demandas ni ganas de enredar en cuanto pueden. Ni capacidad para movilizar a sus adheridos, sean confesos o vergonzantes. Y esta vez, esta semana (ya veremos lo que preparan para la siguiente), ha sido con la celebración de la mayor feria mundial de teléfonos móviles y comunicaciones (Mobile World Congress), que reúne en Barcelona a 2.300 empresas de cerca de 200 países.

Las izquierdas y la autodeterminación (y 6). Las tendencias actuales

Hoy, en el marco de la globalización, la coyuntura internacional es muy diferente a la de los años sesenta y setenta, pues el mundo se halla bajo la influencia de una versión conservadora e intransigente del liberalismo, que sirve de soporte político, de justificación económica y de aliento moral a un capitalismo que ha recuperado su aspecto más salvaje, y que suscita, como respuesta defensiva, reaccionarias doctrinas civiles y religiosas que impulsan tendencias retrógradas en casi todo el planeta.

Las izquierdas y la autodeterminación (5). Las revoluciones exóticas

El proceso de emancipación de países del Tercer Mundo bajo administración colonial iniciado después de la IIª Guerra Mundial, la ampliación territorial del campo socialista, los movimientos guerrilleros anticoloniales y antiimperialistas en Asia, África y América Latina y el grupo de países no alineados surgido en 1955, en la conferencia de Bandung, indirectamente reforzaron en las izquierdas españolas la aplicación dogmática del derecho de autodeterminación nacional.

Las izquierdas y la autodeterminación (4). Wilson y Lenin

Poco tenía que ver la España de los años setenta, un país desarrollado, industrial y europeo, de 505.000 km2 y 35 millones de habitantes, que intentaba dejar atrás una dictadura, con el imperio zarista de los Romanov, una monarquía absolutista de origen divino, asentada sobre un territorio de casi 23 millones de kilómetros cuadrados, que por su diversidad climática, orográfica y productiva era por sí mismo un continente, poblado por 126 millones de personas que componían un abigarrado mosaico de razas, lenguas, religiones, tradiciones y culturas.

Las izquierdas y la autodeterminación (3). Paradojas

De tal dictamen se desprenden varias paradojas. La primera, en lo que parecía una estrategia mecánicamente opuesta a la del franquismo, que definía España como Una, Grande y Libre, era intentar fundar el nuevo régimen político sobre la previa ruptura del país existente (en vez de una grande, varias pequeñas); separar (quizá para siempre) lo que estaba en buena parte unido, y no sólo económicamente, para volverlo a juntar después con otros criterios, en teoría, más justos.

Las izquierdas y la autodeterminación (2). El dictamen sobre España

En los años finales de la dictadura, los dos grandes organismos nacionales de la oposición -Junta Democrática y Plataforma de Convergencia-, los regionales y casi todos (alguna excepción hubo) los partidos de la izquierda de influencia marxista y no nacionalistas, desde el PSOE, pasando por el PCE y la extensa familia de partidos a su izquierda, aceptaron los argumentos del nacionalismo periférico, estimado progresista ante el nacionalismo español que era retrógrado, defendieron el derecho de autodeterminación de las nacionalidades apoyándose en el principio enunciado por Lenin en varias ocasiones y divulgado sobre todo en sus “Tesis sobre la cuestión nacional”, y sostuvieron su vigencia para aplicarlo a España sesenta años después de cuando fue aplicado en Rusia.

Triunvirato catalán

Tal como está el asunto de enredado en Cataluña y para salir de una puñetera vez del atasco y elegir, por fin, un Govern que gobierne (no que sólo sea la junta directiva del aparato de propaganda del independentismo), propongo superar la propuesta de tener dos presidencias de la Generalitat, una figurativa en Bruselas y otra operativa en España, recurriendo a la antigua figura del triunvirato.

Turcos

Muchas personas han quedado sorprendidas por la fuerza que ha adquirido en poco tiempo el movimiento independentista catalán, en particular los jóvenes que se han sumado a él, pero hay que recordar que el impulso viene de atrás, y que la siembra de ideas y opiniones que hoy están al cabo de la calle, así como la colonización de entidades artísticas, deportivas, recreativas y culturales por los políticos nacionalistas, se puso en marcha hace mucho tiempo. Un ejemplo.

"No soc aquí"

Otra vez los acontecimientos políticos vienen a recordar un conocido comentario de Marx sobre la aparente repetición de hechos y personajes en la historia.

De susto

Dos años de vértigo han transcurrido en Cataluña, y en buena medida en el resto de España, desde las elecciones “plebiscitarias” de septiembre de 2015 hasta las elecciones de ayer, autonómicas “normales”, dicho con prevención, porque la situación de Cataluña dista de ser “normal”.

Constituciones. Reflexiones de un borrico

La noria nacional sigue girando, porque, cuando se vuelve a plantear la reforma de la Constitución, torna el Gobierno de Rajoy a poner pegas, entre ellas, que hace falta un consenso como el del proceso constituyente, que, si no recuerdo mal, sólo se consiguió al final. Y no del todo, pues cuando la Constitución se votó en el pleno del Congreso, el 31 de octubre de 1978, ocho de los dieciséis diputados del Partido Popular no dieron su aprobación, lo mismo que los diputados vascos.

La noria nacional. Reflexiones de un borrico

A veces tengo la penosa sensación de que, como país, políticamente caminamos pero no avanzamos; andamos pero no nos movemos, como si, por una fuerza ajena, cruel y poderosa, estuviéramos uncidos a una noria, dando vueltas y más vueltas pero sin movernos de sitio, padeciendo un destino similar al de un pobre borrico, que saca agua para otros y camina y camina sin dirigirse a parte alguna.

La molesta realidad económica

El nacionalismo no es lo que parece; no es lo que los nacionalistas catalanes se esfuerzan en hacernos creer. En origen, el nacionalismo no indica un conflicto entre territorios, sino que delata un problema dentro del territorio irredento, pues expresa un conflicto por el poder como el que puede existir en otros territorios, pero exacerbado hasta el fanatismo, conflicto que los partidos nacionalistas tratan de resolver al proyectarlo hacia el exterior y convertirlo en un problema con el resto del país y particularmente con el Estado.

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