Los miedos del pasado se dan cita en las elecciones de Sri Lanka

  • Escrito por Skandha Gunasekara
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Los miedos del pasado se dan cita en las elecciones de Sri Lanka / EFE/EPA/M.A.PUSHPA KUMARA Los miedos del pasado se dan cita en las elecciones de Sri Lanka / EFE/EPA/M.A.PUSHPA KUMARA

La paradisíaca isla de Sri Lanka solo imaginaba un futuro de turismo y desarrollo, pero los atentados del Domingo de Pascua de abril de este año despertaron los peores miedos del pasado, con una violencia que no se repetía desde la guerra civil, un temor que se trasladará a este sábado a las urnas en las elecciones presidenciales.

Hacia las 08.45 horas de la mañana de aquel Domingo de Resurrección se producían de forma casi simultánea seis atentados suicidas en tres hoteles de lujo y tres iglesias, desencadenando el caos y dejando a su paso 269 muertos, entre ellos 40 extranjeros, y más de 400 heridos.

Aunque el grupo yihadista Estado Islámico (EI) reivindicó los atentados del 21 de abril, las autoridades locales solo pudieron demostrar la implicación del grupo islamista local National Thowheed Jamaath.

La imagen de la escultura de Cristo salpicada por la sangre de los creyentes en una de las iglesias o el relato de cómo un suicida se inmoló mientras hacía cola en el bufé de un hotel de lujo, matando a decenas de turistas, dieron la vuelta al mundo.

El sector turístico, sintiéndose objetivo de los ataques, se derrumbó. La caída de visitantes extranjeros en el país entre abril y mayo fue de casi un 78 %, pasando de 166.975 turistas a 37.802, según datos del Ministerio de Turismo de Sri Lanka.

Las playas de arena blanca y palmeras y las colinas cubiertas de kilométricos campos de té perdieron de golpe sus turistas, y aunque la situación ha ido recuperándose, el Gobierno ha tenido que rebajar las expectativas de crecimiento del sector para este año desde los 2,5 millones de turistas hasta los 2 millones.

LOS RAJAPAKSA AL RESCATE

En este contexto, Sri Lanka acude a las urnas esta sábado en unas elecciones presidenciales con un récord histórico de 35 candidatos, entre los que destaca la figura del que muchos ven como su salvador: Gotabaya Rajapaksa.

Exsecretario de Defensa entre 2005 y 2015, Gotabaya es sobre todo el hermano del expresidente Mahinda Rajapaksa, el controvertido líder bajo cuyo Gobierno concluyeron 26 años de guerra civil que enfrentó al Ejército contra la guerrilla de los Tigres Tamiles (LTTE), y que finalizó en 2009 tras una cruenta ofensiva.

Aquella acometida ocasionó más de 40.000 civiles muertos solo en el último tramo del conflicto y acusaciones contra el expresidente por violaciones a los derechos humanos. Pero el compromiso de campaña de garantizar la seguridad nacional y salvaguardar la identidad de la mayoría budista cingalesa del país pesa más para los votantes que cualquier acusación, y pone a Gotabaya Rajapaksa y a su partido, el Sri Lanka Podujana Peramuna (SLPP), por delante de sus contrincantes.

Al otro lado, como único adversario de peso, destaca Sajith Premadasa, de la coalición gobernante Nuevo Frente Democrático (NDF), e hijo del expresidente Ranasinghe Premadasa, que gobernó con puño de hierro desde 1989 hasta su asesinato en 1993 a manos de guerrilleros de los Tigres Tamiles.

El factor del nacionalismo encaja en la fórmula electoral. Los ataques de Pascua abrieron una brecha que dejó a los musulmanes a un lado de la comunidad y despertó en los budistas cingaleses el deseo de poner en cuarentena cualquier otro intento de traer la violencia al país.

Durante su campaña, Rajapaksa ha capitalizado las inseguridades y los temores de la mayoría budista, que representa al 69,3 % de los 21 millones de personas del país, mayormente de etnia cingalesa. El voto de los cristianos (alrededor del 7,5 % de los esrilanqueses), muchos de ellos víctimas directas de los ataques y descontentos por la incapacidad del Gobierno para evitarlos, está también en la fórmula de la victoria.

Así un comité especial del Parlamento de Sri Lanka que investigó los atentados del Domingo de Pascua concluyó el mes pasado que se pudo evitar la tragedia, si altos mandos del Gobierno hubieran accedido a la información de inteligencia que advertía ya el 4 de abril de los ataques, algo que no ocurrió, entre otros motivos, para evitar así el "caos" antes de las elecciones presidenciales.

En la reconstruida iglesia de San Antonio, uno de los templos destruidos por los ataques, Jennifer Samuel es el reflejo del sentimiento en la isla. Después de ser una fiel seguidora del gobernante Partido Nacional Unido (UNP), el principal partido político en la coalición del Nuevo Frente Democrático, los ataques de Pascua la han hecho optar por el regreso de los Rajapaksa.

"El actual gobierno de UNP no pudo evitar las bombas. Todos estos años voté por el UNP y sus candidatos, pero esta vez votaré por Gotabaya Rajapaksa solo para asegurarme de que nunca vuelva a haber un ataque terrorista", dice a Efe la mujer de 41 años, confiada en que el regreso de los Rajapaksa es un seguro de vida.

EL MIEDO DE LAS MINORÍAS

Al mismo tiempo, la candidatura de Gotabaya Rajapaksa aleja el voto de las otras minorías de la isla: los hindúes (15,5 % de la población y en su mayoría tamiles) y los musulmanes (7,6 %), que tienen presente su controvertido pasado como secretario de Defensa en el Gobierno de su hermano.

"La guerra es solo una parte de la historia. En ese periodo hubo además muchas desapariciones forzosas", dice a Efe Benjamin George, un tamil de Colombo que recuerda la era de los Rajapaksa como "atroz", con múltiples ataques también a periodistas.

"Todo eso es parte de su reinado", asegura, por lo que la promesa electoral de Gotabaya de una sociedad disciplinada significa, afirma, el regreso a la "intimidación y la dictadura". Buena parte de las minorías ven en el candidato del Nuevo Frente Democrático, Premadasa, la única oportunidad de protegerse frente a las persecuciones.

El musulmán A.C.M. Farook, de 65 años, aseguró a Efe que votará por Premadasa, ya que solo él podrá garantizar que se respeten los derechos de las comunidades. "Hay elementos indomables detrás de Gotabaya Rajapaksa y, si se convierte en presidente, no podrá controlarlos. Descargarán su rabia contra la comunidad musulmana.

Solo Sajith Premadasa puede asegurarse de que esto no suceda", subrayó. El tamil George votará también el sábado por Premadasa, ya que "es la mejor esperanza de tener normalidad y paz entre las comunidades".

EL FACTOR CHINA

El regreso de los Rajapaksa significa también la posible vuelta de la influencia de China a la isla, que sirve de puerta estratégica para el sur del continente y sobre la que también ejercen una gran presión la India y Estados Unidos.

Al abrigo del expresidente Rajapaksa, China invirtió desde 2007 de forma agresiva en Sri Lanka con acuerdos por un monto de 5.000 millones de dólares en créditos para proyectos de carreteras, plantas de energía, puertos y aeropuertos en un país clave para su Ruta de la Seda del Siglo XXI.

Justamente uno de los compromisos pendientes del actual mandatario, Maithripala Sirisena, era contrarrestar la extrema dependencia de fondos de China que había dejado el legado Rajapaksa.

Con este tablero, el director General del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Sri Lanka (INSSSL), Asanga Abeyagoonasekera, opinó que es importante que tanto China como la India y EEUU apoyen a ambos candidatos a la espera de un vencedor.

"Aunque haya informes que afirman que los dos candidatos principales tienen superpotencias que los respaldan, no creo que India, China o los Estados Unidos interfieran activamente en asuntos locales como las elecciones", concluyó.