Una amenaza de genocidio pesa sobre 600.000 rohinyás en Birmania, alerta la ONU

Una amenaza de genocidio pesa sobre 600.000 rohinyás en Birmania, alerta la ONU / EFE Una amenaza de genocidio pesa sobre 600.000 rohinyás en Birmania, alerta la ONU / EFE

La amenaza de genocidio que pesa sobre 600.000 rohinyas es clara, según una comisión investigadora de la ONU sobre los crímenes perpetrados en el último año en Birmania (Myanmar) y de los que también han sido sus víctimas otras minorías presentes en el país.

Una aplastante mayoría de los crímenes documentados han sido perpetrados por el Ejército birmano (denominado "Tatmadaw") y no se confinan a los brutales ataques contra la minoría musulmana rohinya, sino que se extienden a otras comunidades de la etnia rakáin (predominantemente budista) para evitar que éstas apoyen el movimiento rebelde que ha resurgido, se señala en un informe hecho público hoy por la comisión de la ONU.

"La amenaza de genocidio continúa para los rohinyás que quedan" en Birmania, se añade en el documento, que mañana será presentado ante el Consejo de Derechos Humanos que está reunido en Ginebra y que le confió la misión de realizar esta investigación.

La investigación surgió tras la alarma mundial que generó el éxodo masivo de rohinyás entre agosto y diciembre de 2017, como consecuencia de ataques del Ejército contra sus aldeas, que fueron incendiadas, mientras que los medios de subsistencia quedaron diezmados y sus habitantes murieron por miles.

El cierre de la región que ha mantenido el Gobierno birmano ha hecho imposible establecer el número exacto de víctimas de ese episodio, que generó un flujo de 740.000 refugiados hacia la vecina Bangladesh.

"Las operaciones militares contra los rohinyás en 2017, tan brutales como fueron, forman parte de un esquema de violencia militar extrema, más grande y duradero", aseguran los investigadores en su informe.

"A menos que la ONU y la comunidad internacional no tomen acciones efectivas esta vez, esta triste historia está destinada a repetirse", agregan.

Para la comisión, la responsabilidad de Birmania al no haber evitado ni el genocidio ni crímenes contra la humanidad es evidente, por lo que plantea que el caso se eleve a la Corte Internacional de Justicia o que se cree una corte especial para ser juzgado.