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Un campesino recupera desde hace 15 años restos de víctimas de la masacre de Srebrenica

  • Escrito por Nedim Hasic
  • Publicado en Internacional
Fotografía facilitada por Velija Hasanbegovic.-El bosnio musulmán, Ramiz Nukic, narra en declaraciones a EFE, los hallazgos que ha hecho durante 15 años de expediciones, en las que busca y rescata restos de la masacre cometida por las tropas serbobosnias en Srebenica. EFE/ Velija Hasanbegovic Fotografía facilitada por Velija Hasanbegovic.-El bosnio musulmán, Ramiz Nukic, narra en declaraciones a EFE, los hallazgos que ha hecho durante 15 años de expediciones, en las que busca y rescata restos de la masacre cometida por las tropas serbobosnias en Srebenica. EFE/ Velija Hasanbegovic

Los encuentra aún hoy "por todos lados", en arroyos, bosques, sendas: el bosnio musulmán Ramiz Nukic busca y rescata desde hace quince años restos de las víctimas de la masacre de Srebrenica, el 11 de julio de 1995. En declaraciones a Efe delante de su casa, en la aldea de Kamenice (cerca de Srebrenica), este campesino jornalero de 57 años, superviviente del genocidio perpetrado hace 24 años por las tropas serbobosnias, dice haber hallado "270 esqueletos, completos o partes de cadáveres".

Pertenecen a ciudadanos de esa ciudad bosnia que, tras su toma por las tropas serbobosnias, huyeron hacia territorios controlados por el ejército bosnio musulmán. Todo comenzó hace 15 años, cuando Nukic se propuso buscar los restos de su padre, sus dos hermanos y un tío que desaparecieron durante la huida.

Los había visto la última vez en la víspera de la matanza, la noche del 10 de julio de 1995 en la que abandonó la ciudad en una marcha hacia lo desconocido, llena de penurias. "Caminas y no sabes si vas a llegar vivo. Mientras caminaba no pensaba en mí sino en mi familia, mi mujer y tres hijos, que se habían ido a la base de la ONU en Potocari (cerca de Srebrenica).

Mi hijo mayor tenía entonces once años", recuerda. Se había prometido a sí mismo suicidarse si no alcanzaba el territorio libre, en la localidad de Nezuk, a unos 100 kilómetros del lugar del que partió, en Susnjar, un barrio de Srebrenica donde se había refugiado dos años antes, después de que las tropas serbobosnias atacaran su aldea.

Caminó una semana sin comer nada, sólo tomaba agua. Más tarde encontró a su familia y en 2001 regresó a su hogar en Kamenice. "El primer esqueleto lo encontré acá, en mi patio", señala. Decidió buscar por las sendas y bosques de los alrededores los restos de su padre y sus hermanos.

Recordaba dónde se habían separado aquella noche cuando alguien disparó desde una emboscada. "Aquí he nacido, he crecido, conozco cada senda por la que se caminaba", explica Nukic. "He visto huesos, muchos objetos, pero no podía reconocer a nadie.

Entonces sentí ganas de recogerlo todo dondequiera que lo hallase y contactar el Instituto para los Desaparecidos", indica. "Así he empezado y todavía hoy encuentro huesos. ¿Dónde? Exploro por todas partes, arroyos, lugares que no podéis imaginar.

No hay lugar donde no haya habido huesos. Todos los cadáveres están sobre la superficie, nadie fue enterrado", añade. Nukic no halló a sus familiares. Sus restos fueron encontrados en una fosa masiva cerca de Zvornik (este) y sepultados en el centro memorial de Potocari, que alberga las víctimas de Srebrenica.

En su búsqueda, no solo ha recuperado huesos, sino también decenas de objetos que pertenecían a las víctimas y que ha entregado al Museo de Crímenes contra la Humanidad y de Genocidio 1992-1995, en Sarajevo. "He encontrado cosas de todo tipo. Vestidos, calzado, cajetillas de tabaco, sets de afeitado, relojes, peines, bastantes documentos, libretas de seguridad sanitaria, y otros difíciles de descifrar porque el papel está desvanecido, dañado", dice.

"No me interesan los objetos (...). Mi objetivo es hallar huesos", afirma. Este jueves, cuando se conmemora el vigésimo cuarto aniversario del genocidio, en el centro memorial de Potocari recibirán sepultura colectiva otras 33 víctimas. La menor de ellas era un joven que tenía 16 años cuando fue asesinado, y la mayor, una anciana de 82.

Potocari alberga ahora los restos de 6.610 personas. Además, hay identificadas por análisis de ADN otras 140 víctimas que sus familiares no quieren enterrar aún porque sus cadáveres están incompletos. Y todavía se busca a más de mil víctimas de la matanza de unos 8.000 varones musulmanes a manos de las tropas serbobosnias bajo el mando del general Ratko Mladic, hoy condenado a cadena perpetua por genocidio.

También el exlíder político serbobosnio Radovan Karadzic recibió la misma sentencia por el crimen de Srebrenica y otros cometidos durante la guerra (1992-1995) que enfrentó a bosnios musulmanes, serbios y croatas. Miles de personas acuden cada 11 de julio a Srebrenica para rendir homenaje a las víctimas.

Al día siguiente, la ciudad, que sigue intentando recuperar la normalidad que tenía antes de la guerra, vuelve a su vida cotidiana. Antes del conflicto tenía 35.000 habitantes. Hoy tiene unos 13.500, un 54 % por ciento musulmanes y el resto serbios. Muchos de los huidos no regresan. Los recelos entre musulmanes y serbios siguen vivos.

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