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Una bióloga española "reforestará" los ecosistemas coralinos en Malasia

La rehabilitación de los arrecifes que salpican las costas de Malasia mediante la fragmentación y siembra de varias especies de corales es el objetivo de la bióloga María Marcos, integrante de un proyecto en ese país que pretende restaurar "los más diversos ecosistemas de los océanos".

Marcos ha explicado a Efe que, aunque "técnicamente" los corales son animales "que existen desde hace millones de años sin la ayuda del ser humano", el desarrollo urbanístico, "que ha robado tierra al mar" y la creciente contaminación de las costas han propiciado la pérdida de vitalidad de los arrecife de la península de Malaca "en menos de diez años".

El "claro retroceso" de los ecosistemas coralinos en este país del sureste asiático ha impulsado la reacción del Gobierno malasio, cuyo Departamento de Pesca coordina las actuaciones propuestas por el equipo del que forma parte Marcos, para diseñar una estrategia de rehabilitación de arrecifes en Port Dickson, al suroeste de Malaca.

El plan consiste en "fragmentar y sembrar" hasta ocho especies diferentes de corales para repoblar las costas de Port Dickson, en un área todavía "más o menos sana" donde se busca "imitar las asociaciones que forman los corales de forma natural" con objeto de promover su recuperación.

La introducción de diversas especies responde a la necesidad de evitar la generación de arrecifes homogéneos formados por un solo tipo de coral, ya que la diversidad genética dota a la larga al mosaico coralino de mayor resistencia ante posibles nuevos cambios generados por el hombre en la zona.

Entre las seleccionadas, figuran las del género Platygyra, con su característica "forma de cerebro", o los Pocillopora, apodados "conejillos de indias" ya que, según recuerda Marcos, "sirvieron para realizar la mayoría de descubrimientos" sobre el crecimiento y reproducción de este tipo de animales marinos.

El interés por restaurar estos ecosistemas, ha recordado esta experta, reside en que son "centros de gran valor ecológico" puesto que entre sus oquedades esconden "multitud de peces, cefalópodos, moluscos y crustáceos" que encuentran "alimento, refugio y pareja" en estas coloridas colonias submarinas.

Antes de llevarlos de vuelta a su hábitat natural, el equipo del que forma parte Marcos fragmenta los corales dentro de una suerte de "guarderías": tanques de agua donde los corales se desarrollan lo suficiente para luego poder sobrevivir solos.

En este período "adoptan diferentes formas y colores, ya que una misma especie puede tener diferentes tonos cromáticos", ha especificado la bióloga. De hecho, una de las amenazas más conocidas para el coral es su blanqueamiento, consecuencia de la ruptura en la relación simbiótica que tiene lugar en estas colonias submarinas, por el ascenso en la temperatura del mar.

Cuando se rompe "este delicado equilibrio que mantiene la buena salud de los corales", las zooxantelas -algas que viven en simbiosis con ellos y les proporcionan oxígeno- abandonan su hogar calcáreo y revelan el color blanco de sus esqueletos, ha explicado Marcos.

La muerte de los corales condena también a los pescadores locales al liquidar el ecosistema, ya que "como ellos mismos explican, sus abuelos pescaban más en la misma zona" y esa falta de sustento "termina perjudicando el desarrollo socioeconómico".

La ONU ha recordad este fin de semana, celebración de su día mundial, que los océanos desempeñan "un papel fundamental" para la vida en la Tierra, ya que son los "pulmones" del planeta al generar "la mayor parte del oxígeno que respiramos".