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Le Pen cede el mando de su partido para centrarse en la carrera por el Elíseo


La líder de la extrema derecha francesa, Marine Le Pen, cedió formalmente este domingo el mando de su partido Agrupación Nacional (RN, en sus siglas en francés) a su "número dos", el joven Jordan Bardella, para dedicarse por entero a la carrera por las elecciones presidenciales en la primavera de 2022.

En un discurso ante cientos de militantes en Fréjus (sureste) en el que presentó la lucha por el control de la inmigración como su gran prioridad si conquistara el Elíseo, Le Pen pasó el testigo de la presidencia de la RN como lo había prometido, y recordó que la sucesión de Bardella estaba inscrita en los estatutos.

"Veo aquí un magnífico símbolo para nuestro movimiento. La marca de nuestra confianza en la juventud de nuestro país", señaló antes de dar la palabra a este diputado europeo de 25 años.

Antes de eso, había descrito la situación que vive Francia con la inmigración como la de un país que "parece escapar a todo control" y no dudó en hablar de "sumersión", lo que anticipa un tono muy duro de su campaña sobre ese punto.

Volvió a reiterar su intención, en el caso de ganar las elecciones del año próximo, de organizar un referéndum para someter a los ciudadanos las restricciones que se fijarían para la entrada de inmigrantes en Francia, para la expulsión de los clandestinos o para la adquisición de la nacionalidad francesa.

EXPULSAR A LOS DELINCUENTES EXTRANJEROS

Insistió en que "en Francia los franceses tienen derecho a vivir como franceses", en que no habrá ningún lugar del país donde no se aplicará la ley y en que "los delincuentes franceses irán a prisión y los extranjeros al avión". Una forma de decir que serán expulsados.

La líder de la extrema derecha no se privó de enviar varias cargas directas contra el presidente francés, Emmanuel Macron, también por su gestión de la crisis del coronavirus y la imposición del certificado sanitario en muchos actos de la vida social, lo que ha generado manifestaciones de protesta cada sábado por todo el país.

"Si sábado tras sábado cientos de miles de personas salen a la calle es que hay un malestar", comentó antes de considerar que la obligación de presentar un certificado sanitario -y por tanto, en la práctica de haberse vacunado- para por ejemplo ir a un bar, a un restaurante, al cine o a un estadio es "un atentado desproporcionado a la libertad".

Le Pen, a la que las encuestas por ahora sitúan en una segunda vuelta en la que -como en 2017- tendría que volver a enfrentarse al que ahora es el presidente, Emmanuel Macron, tiene una piedra en el zapato que le podría causar serios problemas en las próximas semanas y meses, que se llama Eric Zemmour.

COMPETENCIA POR LA DERECHA

El periodista y tertuliano ultraderechista ha alcanzado una gran notoriedad gracias a sus diatribas sin límites que le han valido ya condenas por provocar a la discriminación racial y odio hacia los musulmanes y le han forjado la imagen de alguien que no tiene pelos en la lengua. 

Una notoriedad que ha aprovechado para generar una gran expectativa sobre su muy posible candidatura al Elíseo que podría esquilmar una parte del electorado tradicional de Le Pen, el más extremista, y dificultarle o incluso impedirle estar en la segunda vuelta.

La candidata del RN ha tratado de quitar importancia a esa hipótesis y este sábado dijo que eso ni le "inquieta" ni le "angustia" porque aunque da casi por hecho que Zemmour se lanzará a la carrera por el Elíseo, no cree que pueda llegar a formalizar un procedimiento que necesita un proyecto, un equipo y la firma de decenas de representantes políticos.