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La armonización mundial, primer escollo para el pasaporte de vacunación


El pasaporte de vacunación europeo, un certificado digital que ha suscitado muchas controversias y que la Comisión Europea quiere que esté vigente en junio, es la primera vacuna para reactivar el sector de viajes y el cultural, pero solo funcionará si hay una armonización entre todos los países y no genera discriminaciones.

Así lo cree un grupo de expertos del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISglobal) que ha elaborado el informe "COVID-19, cooperación global y reactivación económica: ¿necesitamos pasaportes de vacunación?".

El documento lo firman los directivos del ISGlobal Denise Naniche (directora científica), Gonzalo Fanjul (director de Análisis de Políticas), Jefrrey Lazarus (jefe de grupo de investigación), José Muñoz (investigador asociado y jefe de Salud Internacional del Hospital Clínic), Antoni Plasencia (director general), Oriana Ramírez (coordinadora de Análisis) y Rafael Vilasanjuan (director de Análisis y Desarrollo).

Tras recordar que después de un año de pandemia hay en el mundo trece vacunas aprobadas en distintos países y otras 23 en ensayos, los expertos consideran que emitir certificados de vacunación ayudaría a recuperar el sector del turismo, uno de los más afectados y que ha conllevado una contracción de más del 4% de la economía mundial.

Aunque consideran que los países ricos, donde se está llevando a cabo la mayor campaña de vacunación de la historia, pueden alcanzar la inmunidad, con entre el 60 y 70% de su población vacunada en 2022, advierten de que aquellos con ingresos bajos no lo lograrán al menos hasta el 2024.

También recuerdan que China ya ha puesto en marcha un certificado sanitario internacional para viajar, que Israel también ha implantado el 'pasaporte verde', que Dinamarca está valorando crear un pasaporte digital para viajes de negocios, y que Grecia está desplegando su propio certificado para recuperar el turismo.

Igualmente, empresas como IBM han lanzado una "cartilla de salud digital" y la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) también tiene una "cartilla de viajes".

La aplicación digital 'CommonPass', con respaldo del Foro Económico Mundial, está siendo aplicada de forma experimental por la All Nippon Airways, y la CE ha anunciado que implementará el "pasaporte verde digital" el próximo mes de junio.

En este contexto, con múltiples iniciativas en el mundo en el mismo sentido, los expertos se preguntan: "¿Existirá cooperación global para armonizar los pasaportes de vacunación?.

¿Los certificados de vacunación, profundizarán las desigualdades y la discriminación existentes?. ¿Cómo se protegerán los datos sensibles?".

El ISGlobal señala como obstáculo científico para la implantación global de un certificado homogéneo de vacunación el que todavía "no tenemos conocimientos sólidos de la duración de la inmunidad que ofrece cada una de las vacunas, ni de su capacidad de detener la transmisión".

Sin embargo, subraya que "la mayoría de los retos relativos a la 'armonización' de un certificado de vacunación están relacionados con la geopolítica y los intereses económicos de los países de ingresos altos".

También indica que estos pasaportes podrían profundizar las desigualdades y la discriminación, por lo que considera que "son un arma de doble filo: permiten a las personas de distintos sectores económicos, incluido el turismo, volver al trabajo y recuperar su sustento, pero podrían estar dando privilegios a las personas vacunadas y privando de ellos a las no vacunadas".

"Un certificado digital de vacunación también plantea desafíos en cuanto a la comprobación de la identidad y la privacidad, la prevención de las falsificaciones y la actualización de la información sobre las vacunas", apunta el informe del ISGlobal.

Tras reflexionar sobre estos aspectos aún por resolver, los expertos del ISGlobal, centro impulsado por la Fundación La Caixa, concluyen que "la cooperación global entre el sector público y el sector privado es fundamental, y los certificados de vacunación deberían unificarse a través de un conjunto de requisitos internacionales, de una forma muy parecida a la de los pasaportes o a la de la cartilla de vacunación contra la fiebre amarilla de la OMS".

Los expertos también advierten que "un certificado de estas características podría eximir a las personas de la cuarentena, pero debería ser complementario a otras intervenciones no médicas y a las pruebas PCR, y no debería impedir en ninguna circunstancia el derecho fundamental de circulación de las personas".

Los siete responsables de ISGlobal recomiendan a las administraciones públicas que "inviertan seriamente para abordar las dudas acerca de las vacunas, con el objetivo de maximizar la cobertura de vacunación".

Y a los países de ingresos altos les piden que desempeñen "un papel más activo en la ampliación de la vacunación contra la COVID en los países de ingresos bajos y medios, un requisito 'sine qua non' para la recuperación de la economía global".

"La comunicación de mensajes unificados entre las administraciones públicas y los medios de comunicación es esencial para mantener la confianza en las vacunas y garantizar que un certificado de vacunación regulado internacionalmente pueda aportar beneficios a todos", concluyen.