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Cuando ganar un Goya no es sinónimo de éxito cinematográfico


  • Escrito por Laura Tabuyo
  • Publicado en Cine
Preparativos de una gala de entrega de los premios Goya. Preparativos de una gala de entrega de los premios Goya.

Ana Belén y Dani Rovira desvelarán este lunes los nominados en la 35º edición de los Premios Goya, una cita que los aspirantes viven con enorme ilusión al ver en ella una oportunidad de oro para sus carreras cinematográficas, sin considerar que ganarlo no es siempre sinónimo de éxito en la gran pantalla.

Ese es el caso de Andrés Pajares y la emotiva interpretación que logró en "¡Ay, Carmela!" (Carlos Saura, 1990), una cinta que se detenía en las vicisitudes de un grupo de cómicos en plena Guerra Civil, dándole al actor su único Premio Goya, tras una larga trayectoria como cómico en cintas menores.

No obstante, lo que podría haber supuesto un relanzamiento de su carrera no fue tal y, tras levantar el "cabezón", apenas participó en cinco largometrajes que pasaron sin pena ni gloria, para en el inicio del siglo continuar con una carrera gris en la que se sucedieron títulos como "El oro de Moscú" (Jesús Bonilla, 2003) o "La daga de Rasputín" (Jesús Bonilla, 2011).

Inestabilidades que también sufrió el actor Tito Valverde tras lograr el Goya a la mejor interpretación de reparto por "Sombras en una batalla" (Mario Camus, 1993), una frío retrato de la violencia y el horror que generó la banda terrorista ETA, personificada en dos antiguos militantes.

Tras esta alabada interpretación, Valverde fue poco a poco espaciando sus apariciones en el cine, hasta que en 2013 la directora Gracia Querejeta le rescató en "15 años y un día" (2013), cinta que le dio una nominación a los Goya y le permitió retomar una carrera ya más enfocada en la televisión, donde sí ha logrado su hueco de popularidad.

En 1994, la Academia de Cine reconocía a Cristina Marcos como mejor actriz por su trabajo en "Todos los hombres sois iguales" (Manuel Gómez Pereira), y a Carmelo Gómez como mejor actor por su Antonio en "Días contados" (Imanol Uribe).

Dos casos paradigmáticos, ya que Marcos, si bien estos últimos años ha participado en series de éxito como "Vis a Vis" o "El internado", en la gran pantalla no volvería a obtener un triunfo semejante, más allá de algunos pequeños papeles en "Alatriste" (Agustín Díaz Yanes, 2006) o "La isla interior" (Dunia Ayaso y Felix Sabroso, 2009).

Carmelo Gómez, que tiene en su haber un segundo Goya por su interpretación en "El método" (Marcelo Piñeyro, 2005), apenas cuenta con una decena de cintas tras ese segundo reconocimiento, como la poco conocida pero emocionante "La casa de mi padre" (Gorka Merchán, 2008). Eso no le ha impedido triunfar en el teatro, al que se ha dedicado de lleno.

Los premios a mejor interpretación revelación se empezaron a entregar en ese 1994 y en la edición de 1997 los académicos reconocieron a Andoni Erburu por su papel en "Secretos del corazón" (Montxo Armendáriz, 1997); el actor tenía 9 años y lo que prometía una triunfante carrera cinematográfica devino en una retirada apenas unos años después.

Más curioso fue lo que sucedió en 1998, cuando el actor checo Miroslav Táborský ganó a sus 39 años el Goya a mejor actor revelación por su trabajo en "La niña de tus ojos" (Fernando Trueba), imponiéndose a Ernesto Alterio, Tristán Ulloa y Javier Cámara, para posteriormente desaparecer de la industria cinematográfica española, al contrario que sus oponentes.

Un futuro que también parecía muy halagador para Marieta Orozco cuando fue reconocida como actriz revelación por "Barrio" (Fernando León de Aranoa, 1998), desaparecida de las pantallas desde 2009, o para Marina Comas y Francesc Colomer, protagonistas de "Pa negre" (Agustí Villaronga, 2010), que no han logrado amortizar su éxito de infancia en las pantallas nacionales, aunque sí continúan trabajando en series catalanas de buena audiencia como "Pulseras rojas".

Aunque probablemente sea Juan José Ballesta el ganador del Goya revelación más famoso y con una carrera más inestable: lo logró en 2000, a los 12 años, por "El Bola", dirigida por Achero Mañas, y después encadenó éxitos como "El viaje de Carol" (Imanol Uribe, 2002), "Planta 4ª" (Antonio Mercero, 2003) o "7 vírgenes" (Alberto Rodríguez, 2005).

Pero desapareció casi totalmente de la gran pantalla desde 2010, aunque en los últimos años ha recuperado parte de su popularidad primero por su papel en la serie "Servir y proteger" y, posteriormente, por su participación en el concurso "Masterchef Celebrity".

Un caso diferente es el de Óscar Jaenada, mejor actor gracias a su "Camarón" (Jaime Chávarri, 2005), optó por buscar suerte en la industria de Hollywood, donde ha participado en grandes producciones como "Piratas del caribe: en mareas misteriosas" (2011), ante la escasas oportunidades que se le brindaban en España.