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EL PERIÓDICO
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Feminismo obrero


  • Escrito por Virginia González
  • Publicado en La Zurda

Rescatamos un texto de la destacada sindicalista Virginia González, del año 1915, sobre las conquistas del feminismo, del feminismo obrero:

“Con la guerra se ha esfumado el feminismo abstracto y ha adquirido relieve inesperado lo que pudiéramos llamar feminismo obrero.

Las aspiraciones de sexo, sufragio, etc., no preocupan a nadie; sin embargo, han turbado la paz de los países neutrales algunas huelgas, en las que el elemento femenino estaba en mayoría. Ha tenido la virtud la actual catástrofe de lanzar a la industria un sinnúmero de mujeres, y mientras los hombres guerrean, las mujeres trabajan, y el mismo torno que abandono el soldado lo ocupa ahora su mujer. El hecho tendrá consecuencias notables, que no examinaremos por su diversidad, y porque, además, resultaría arbitrario nuestro apriorístico juicio.

Se acabará de cumplir el fenómeno observado por Marx, y la entrada en el taller y la fábrica de la mujer tomará desde hoy un carácter permanente y definitivo. Además, va a resultar un poco paradójico que la salvación de Inglaterra se deba en parte a esas mujeres que se las niega capacidad política; del hecho sacarán las sufragistas una brillante argumentación.

Otros aspectos más importantes para nosotros presenta el asunto, y las ideas sociológicas en boga serán modificadas de modo notable por la súbita irrupción en las industrias metalúrgicas (las más reacias al empleo de la mano de obra femenina) de esos centenares de miles de mujeres.

Prescindiendo de esas cosas que nos parecen demasiado lejanas y circunscribiéndonos a nuestra España, diremos que la agitación femenina ha sido grande en estos últimos tiempos, consignando de paso que ella, por fuerza, irá en aumento. La huelga de Marín tuvo un carácter heroico, y la resistencia de esas mujeres se registrará, por lo ejemplar y abnegada, en la historia del movimiento obrero español. De las tejedoras de Reus podríamos decir y decimos otro tanto.

Es sintomático el hecho de que sean estas huelgas de mujeres las que más preocupan a los Gobiernos. La resistencia suele prolongarse más y toman las luchas derivaciones sangrientas, porque los hombres, influenciados por el ejemplo de sus compañeras, vibran ante las injusticias más profundamente. El Estado se ha de preocupar de la mujer obrera, porque, si hay una legislación protectora de su trabajo, a nadie se le oculta que ello es puro lujo, ya que nada se cumple en absoluto. En Madrid también se ha hecho algo, y entre el estupor de los necios se ha realizado una campaña que será como el prólogo de las que pronto empezaremos.”

(Renovación, octubre de 1915).