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Notas desde prisión de Eric Honecker


Primera clase en el exilio: Erich Honecker fue liberado de la prisión de Berlín el 13 de enero de 1993 y viajó a Chile esa noche. Primero voló de Berlín a Frankfurt y tomó asiento en la parte delantera del avión de Lufthansa; luego voló a São Paulo y finalmente a Santiago de Chile. El "Comité de Solidaridad por Erich Honecker" había pagado el billete de primera clase con donaciones, según sus propias declaraciones. Entonces, el hombre más poderoso de la RDA abandonó la Alemania reunificada y nunca más la volvió a ver. Primera clase en el exilio: Erich Honecker fue liberado de la prisión de Berlín el 13 de enero de 1993 y viajó a Chile esa noche. Primero voló de Berlín a Frankfurt y tomó asiento en la parte delantera del avión de Lufthansa; luego voló a São Paulo y finalmente a Santiago de Chile. El "Comité de Solidaridad por Erich Honecker" había pagado el billete de primera clase con donaciones, según sus propias declaraciones. Entonces, el hombre más poderoso de la RDA abandonó la Alemania reunificada y nunca más la volvió a ver.

Eric Honecker fue presidente entre 1971 y 1989 de la Republica Democrática Alemana, un estado comunista que desde su fundación en 1949 en el territorio bajo ocupación soviética, se prolongó en su existencia hasta 1990.

Tras el colapso del régimen tras la caída del muro de Berlín, Eric Honecker viajo a Moscu a fin de evitar el juicio por parte de la República Federal Alemana. Ya en la URSS, Honecker se refugió en la embajada de chile. Tras la desintegración de la Unión Soviética, fue extraditado a Alemania, donde estuvo encarcelado en la cárcel de Belin-Moabit entre 1992 y 1993 y procesado por la muerte de 192 ciudadanos alemanes que murieron intentando cruzar el mal llamado muro antifascista durante su presidencia. Pese al terror impuesto de la Stasi, muchos son los que perciben la RDA como una manifestación del sueño de la igualdad, donde la afinidad ideológica se mezcla con la estética y la melancolía de un proyecto fallido. Como un sueño que se convierte en pesadilla se calcula que las victimas mortales del régimen pudieron llegar a los 70.000 fallecidos. Al margen de consideraciones ideológicas, el modelo de estado de la RDA era y es contrario al ideal ilustrado de democracia representativa que es la única que garantiza la protección de los derechos humanos. Durante su encarcelamiento, Eric Honecker escribió una suerte de memorias políticas cuya lectura posee un considerable interés histórico.

«Un movimiento interior me empuja a poner sobre el papel ciertas cosas que aún recuerdo bien. Deseo también poner por escrito una serie de cuestiones que me agitan profundamente y hacer conocer mis opiniones sobre algunos acontecimientos concretos. No sé lo que haré con estas notas. Quizá un día pueda acomodarlas a las exigencias de la prosa… Escribo estas líneas en Moabit, en esta prisión que todavía conozco bien. La frecuenté en la época del nazismo, al igual que muchos comunistas, socialdemócratas y otros antifascistas. Desde 1933, jugó un papel muy particular en la represión a los adversarios del imperialismo alemán. Estas líneas serán quizá publicadas un día. Están destinadas a aquellos que quieren analizar seriamente el pasado. Todo lo contrario de los pretendidos “maestros de la historia”.

Estos últimos sólo tienen un objetivo: cubrir de barro el socialismo y retardar cuanto sea posible el inevitable hundimiento del capitalismo.

No haré ninguna concesión a las ideologías y la “moral” que defienden la sociedad capitalista de la explotación. Los veinte millones de parados que la economía de libre mercado ha lanzado a la calle no lo permitirían. Esta situación ¿tiene salida? El socialismo era un orden social justo. Habíamos trazado sus grandes líneas y queríamos ir más lejos. Lo hemos perdido con el hundimiento de la RDA.

Se cantan los parabienes del capitalismo. Eso se paga bien hoy en día y no es sólo cosa de políticos burgueses y los periodistas de derecha. Pese a ello nadie puede seriamente negar que la situación se ha vuelto extraordinariamente difícil para millones de obreros y empleados, científicos y artistas, aprueben o no estos la economía de mercado. Las inquietudes existenciales son generalizadas. Esto no puede continuar así y no lo hará… Pero el capitalismo no abrirá el camino a un mundo sin paro y miseria.

Lo he expresado ya varias veces y querría repetirlo otra vez: los acontecimientos que se produjeron en la RDA desde mi dimisión me han afectado en lo más profundo. Me afectó duramente el hundimiento de la RDA. Pero al igual que muchos compañeros probados, no he perdido por ello la fe en el socialismo. Se trata de la única alternativa para una sociedad humana y justa. »

Escrito: En la prisión de Berlin-Moabit en 1992-93.

Traducción: Al francés, por el Comité Honecker de Solidarité Internationaliste. Traducción al castellano (del francés) de Iñaki Mendiguren Garate.

Versión digital: Rebelion, julio de 2008.

Esta edición: Marxists Internet Archive, mayo de 2009.