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Mitterrand, la Iglesia y las masas obreras


François Maurice Adrien Marie Mitterrand Acerca de este sonido (pronunciación) (?·i)(Jarnac, Charente; 26 de octubre de 1916-París, 8 de enero de 1996) fue un abogado y político francés, presidente de la República Francesa desde 1981 hasta 1995, el tiempo más largo en el cargo en la historia de Francia. François Maurice Adrien Marie Mitterrand Acerca de este sonido (pronunciación) (?·i)(Jarnac, Charente; 26 de octubre de 1916-París, 8 de enero de 1996) fue un abogado y político francés, presidente de la República Francesa desde 1981 hasta 1995, el tiempo más largo en el cargo en la historia de Francia.

Mucho se ha escrito sobre la relación de la Iglesia y el socialismo. Pese a la pérdida del poder e influencia de la primera, no se debe de obviar el empuje de la distintas iglesias evangélicas en lo que antaño se denominaba masas obreras tanto en Latinoamérica como en nuestro país. Con el fin de abordar el fenómeno acercamos a los lectores de El Obrero, algunas reflexiones de François Mitterrand que educado en una familia católica, siempre mostro una espiritualidad particular a la que denomino “las fuerzas del espíritu”.

“La Iglesia se había separado de las masas obreras. Tener en contra el poder temporal, puede pasar. Pero tener en contra el poder espiritual, o lo que se tiene como tal, cuando se trata del pueblo de los pobres, es peor. Los proletarios se han fabricado su propia explicación del mundo. Como se les proponía la felicidad en otra vida, y como, en nombre de esa felicidad, se les entregaba a los poderosos de la tierra, el mensaje ya no tiene sentido. Con Cristo ensombrecido y la iglesia cómplice, no tenían más salida que la lucha a brazo partido, por la conquista, aquí y ahora, de un estado que les librase de la esclavitud, de la miseria y de la humillación. Por una propensión natural, los socialistas se han acercado, en su mayoría, a las teorías que rechazaban la explicación cristiana. Se ha visto incluso a algunos de ellos hacer vaticinios para eliminar…, a la metafísica. No es que los socialistas sean todos racionalistas, muy lejos de ellos. Muchos se remiten a Dios como causa primera, como árbitro de los destinos, y continúan siendo espiritualistas. Pero los enfrentamientos padecidos por los trabajadores, la soledad en que se les había dejado, sin el más mínimo resplandor en el fondo del túnel, nada más que el dolor, la represión, la prisión o la muerte… han orientado la profunda espiritualidad de la clase obrera hacia temas de generosidad, de solidaridad y de organización, por encima del presente sin esperanza, hacia la visión del mañana. ¿Cómo no soñar con la sociedad ideal en la que unos hombres iguales y justos, en una ciudad ordenada por su cuidado, se repartieran los frutos de su trabajo y descartasen toda clase de beneficios, cuando alrededor de uno solo hay explotación del hombre por el hombres, un inmenso y sufrido rebaño y unos amos despiadados?

El enraizamiento racionalista y el auge del marxismo acentuaron en el proletariado el rechazo a la Iglesia y sus enseñanzas. El socialismo, que se hizo sin ella, ha comenzado a hacerse contra ella. Pero también, ¡que silencio el del cristianismo, que largo silencio!”

*Extracto del libro Ici et Maintenant de Francois Mitterrand.