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Michel Rocard sobre el amateurismo ilustrado


  • Escrito por Michel Roccard
  • Publicado en Internacional
Michel Rocard (Courbevoie, 23 de agosto de 1930 - 2 de julio de 2016). Michel Rocard (Courbevoie, 23 de agosto de 1930 - 2 de julio de 2016).

"Incluso ilustrado, el amateurismo no está ya de moda en la conducción de los asuntos públicos. Ningún problema puede ser abordado sin experiencia previa. El conocimiento procede a la opinión y jamás se acosa bastante el error o el fantasma, la idea recibida y los clichés. Pues esos últimos son el revés natural de una información necesariamente parcial. Cualquiera que quiera captar la verdadera medida de una situación encuentra para ello toda la documentación útil. Todavía le falta quererlo, consentir el esfuerzo para ello y no creer estar suficientemente enterado de los problemas a trasvés de lo que sugiere el enfoque superficial.

Todo hombre político, hombre de gobierno y, con mucha más razón, hombre de Estado se encuentra confrontado a una dificultad suplementaria. Se conjugan en efecto la falta de disponibilidad y la tentación de la facilidad. La primera se debe a que, solicitado en todas partes, el tiempo que puede consagrar al estudio y a la reflexión lo tiene miserablemente contado. La segunda resulta de la imprecisión del cuestionamiento al cual está sometido. Invitado al simplismo en la expresión, no es incitado al rigor en la proposición.

Contra esto, él debe reaccionar. Y sólo la voluntad de ser digno de la confianza que pretende, apto para las responsabilidades que desea, puede, con la ayuda de la que sabe rodearse, armarlo con el conocimiento necesario y hacerlo entrever las respuestas posibles, Por respuestas posibles es necesario entender las que presentar simultáneamente dos caracteres que él debe verificar: ser técnicamente realistas, estar políticamente conformadas a su ética.

Viene entonces la segunda etapa, la de la discusión.

El poder no existe, al menos en su forma absoluta, soberana. No existen más que poderes- el del Estado, incluso al suponerlo unívoco, no siendo más que uno de los más importantes- que se enfrentar, se limitan y a veces se neutralizan mutuamente. No hay ahí nada que Tucídides y Montesquieu no hayan ya presentido o descubierto. La novedad se debe a la multiplicación de estos poderes- la opinión pública, el saber, la prensa, las organizaciones colectivas, etc.-, que no todos tienen la capacidad de realizar pero sí muchos el medio de impedir.

Ahora bien, una decisión no se aplica verdaderamente a menos que sea aceptada por aquéllos a quienes concierne. No teniendo todos los interlocutores los mismos intereses ni las mismas opiniones, el compromiso es una necesidad y un principio de acción. El encuentro de los consentimientos ofrece la estabilidad de la que es aceptado, en lugar de que el uso de la fuerza suscite el gusto por la venganza."

*Michel Rocard, prefacio de À l'épreuve des faits: textes politiques, 1979-1985