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Azerbaiyán, la ruta sostenible de la Seda (y III)

Dentro del objetivo, anteriormente comentado, de Hambre cero hay varias metas relacionadas con las buenas prácticas agrícolas, su sostenibilidad y resiliencia, y su productividad, así como el aumento de inversiones en este sector. Habíamos explicado anteriormente que unos objetivos prioritarios del Gobierno, dentro de la estrategia de diversificación del Gobierno, son la modernización y expansión de la industria agrícola y alimentaria.

Azerbaiyán apuesta por la diversificación de cultivos y la recuperación de productos que han sido tradicionales, tales como la seda, el té, el tabaco, el algodón… Azerbaiyán tiene un gran potencial de mejora en cuanto a la eficiencia y productividad de su producción agrícola y, por tanto, dado que estamos hablando de sostenibilidad y desarrollo, es muy importante que el Gobierno analice muy bien, qué cultivos van a ser resilientes, sostenibles y que proporcionen un alto valor añadido al pueblo de Azerbaiyán.

Por poner un ejemplo, si hablamos del cultivo de algodón, la huella hídrica (es decir, el gasto en agua para producir un determinado bien) es de 10.000 litros de agua por kilo de algodón producido. Llevado a la práctica, esto quiere decir que una camiseta de algodón ha supuesto, por término medio, el consumo de 2.000 litros de agua; y unos pantalones “jeans” vaqueros significan el consumo de casi 11.000 litros de agua. En el escenario global (actual y futuro) en el que nos movemos, cambio climático, presión hídrica, etc. quizás valdría la pena analizar con visión a futuro, a medio y largo plazo, los cultivos que, siendo más sostenibles, proporcionarán a las industrias del país un mayor valor de producción.

Llegado a este punto, siempre me viene a la memoria la tragedia del mar de Aral, que en 1960 era unos de los cuatro lagos más grandes del mundo, con 68.000 km², y que está situado entre dos países no muy lejanos a Azerbaiyán (al otro lado del mar Caspio, concretamente), como son Kazajistán y Uzbekistán. Este mar se abastecía de los ríos Amu Daria y Sir Daria; y el Gobierno de la URSS decidió, en contra de la opinión de los científicos, desviar gran parte del caudal de ambos ríos para poder desarrollar cultivos de regadío en el desierto de Asia Central. Se trataba de producir arroz, melones, cereales y, sobre todo, algodón. ¿La consecuencia de todo esto? Hoy día la superficie del antiguamente llamado “mar de Aral” (hoy no se podría llamar igual) no llega ni al 10% de lo que fue, con la pérdida de empleos (pesca, industria de transformación, etc.) y una aridez estremecedora. Se está intentando mantener lo que hay, campañas internacionales de investigación, acciones de revitalización que tienen un cierto éxito, pero el mar de Aral ha desaparecido para siempre como tal y con ello el medio de vida de muchas personas.

Es por ello por lo que comento que sería bueno (y deseable) aprender de circunstancias pasadas y poner la vista, de manera circular y sostenible, en cultivos (y sus métodos de irrigación) que puedan proporcionar un mayor valor añadido sin poner en peligro al medio ambiente, a la biodiversidad, al medio de vida de las personas, y, por supuesto, a la sociedad futura. Y esto tiene cabida en cuanto a los objetivos del Gobierno anteriormente expuestos. De hecho, el Banco Mundial ha afirmado un uso más eficiente de los recursos, haría que Azerbaiyán triplicase la producción agrícola y de alimentos procesados, con el beneficio para la sociedad y el país que ello supondría (desaparición de la inseguridad alimentaria, correcto desarrollo en niños, nuevos empleos, ingresos que aumenten el PIB del país, etc.).

En cuanto a las tasas de salud y bienestar (ODS 3) que deben acompañar a toda población en su desarrollo vital, Azerbaiyán está mejorando las ratios de mortalidad maternales, de neonatos y de niños menores de 5 años, así como las expectativas de vida al nacer (77,2 años). Aunque también hay ratios que deben mejorar, como el de la tasa de nacimientos por adolescentes (siempre será necesario informar y formar incansablemente en este y otros aspectos relacionados con la sanidad de la población). Pero, en general, podríamos decir que progresa moderadamente.

Una educación de calidad es la base para el desarrollo de un país, con una ciudadanía formada, exigente y crítica intelectualmente, y que esté preparada para desarrollar proyectos que reviertan en su desarrollo personal y económico, y por añadidura, contribuyan al desarrollo del país. De ello habla el ODS 4. Los porcentajes de ingreso en la educación primaria o de finalización en la educación secundaria han decrecido y eso no es una buena noticia. No obstante, hay un objetivo de superar el índice de ingreso preescolar de un 90%. Para el año 2030, Azerbaiyán tiene el objetivo de que todas las mujeres y hombres (e incluso en situaciones de algún tipo de vulnerabilidad) tengan un acceso en condiciones de igualdad a todos los niveles de la educación, incluida la universidad. Estos datos significan un potencial de mejora importante, y un compromiso de acción para lograr un desarrollo sin dejar a nadie atrás.

En este objetivo 4 el compromiso y dedicación de la vicepresidenta, señora Merihvan Aliyeva en favor de la cultura ha marcado unos hitos que han sido reconocidos por diversos organismos internacionales. Sería cuestión de reforzar estas vías de actuación (y otras) en favor de la cultura, la educación y el diálogo, como vías para reforzar el conocimiento y la formación académica de la sociedad, que, con seguridad, dará sus frutos en cuanto al desarrollo futuro del país.

En cuanto al objetivo 5 acerca de la igualdad de género sería necesario mejorarlo sin dilación, puesto que para que un país progrese en igualdad y estabilidad, las oportunidades deben ser iguales para todos sus habitantes, independientemente del género. Si no progresa en igualdad de condiciones una parte de la sociedad, nos estamos perdiendo algo...y como es algo muy importante, lo lamentaremos en el futuro. Y tengamos en cuenta que, de los 125 asientos del parlamento, la presencia de mujeres (22 asientos) ha aumentado desde un 11% (2005) a un 17,6 % de la actualidad. De hecho, la nueva presidenta del Parlamento unicameral, es la señora Sahiba Gafarova, elegida para el cargo el 10 de marzo de este año. Es necesario continuar haciendo esfuerzos en “pro” de la igualdad en este camino y mejorar estos porcentajes que, como siempre decimos, detrás de los números se encuentran personas, esfuerzos, situaciones e ilusiones. Y esa participación colaborativa de toda la sociedad, sin distinción de sexos, es lo que hará más grande a un país como Azerbaiyán.

Otro objetivo fundamental es el 8, que se refiere al trabajo decente y desarrollo económico. Con un desempleo de un 5,5%. La actividad económica se redujo un 1,7% interanual en el período que va de enero a mayo de 2020, a medida que se implementaron medidas de cierre para contener la Covid-19, mientras que la actividad inversora se desplomó en medio de un escenario económico mundial incierto. A mediados de junio, el gobierno extendió las medidas de bloqueo en la mayor parte del país hasta el 1 de agosto.

La economía se contraerá en este 2020 debido a la pandemia. Como dijimos en la primera parte del artículo, el sector de los hidrocarburos se está viendo muy afectado debido a los bajos precios del crudo (43,65 $ Brent a 31/07/2020), la demanda moderada y la producción limitada, lo que a su vez está minando la actividad industrial, las exportaciones y los ingresos del gobierno. Mientras tanto, las medidas de bloqueo obstaculizarán la demanda de los consumidores y la actividad de inversión. El PIB en 2020 puede contraerse en torno a un 3,5%, mientras que en 2021 el crecimiento del PIB podría llegar al 2.8 /%.

Evidentemente, dado que todas estas variables van a influir en la creación de los puestos de trabajo futuros y en el crecimiento económico, razón de más para acelerar los procesos hacia una economía no dependiente de los hidrocarburos, limpia y sostenible; y poner el foco en los otros sectores establecidos como prioritarios.

En cuanto a los ODS 10 (Reducción de las desigualdades), 12 (Producción y consumo responsables) y 14 (Vida submarina) hay un importante potencial de mejora ya que debe mejorar la transmisión de información y los datos e índices que estos objetivos requieren para ser evaluados, hacer el seguimiento de sus avances y mostrar el camino que queda por recorrer. La obtención y mantenimiento de unas correctas y actualizadas bases de datos es fundamental. En cuanto al ODS 10 se han realizado esfuerzos para fortalecer la protección social a personas discapacitadas y colectivos vulnerables, así como compensaciones a personas en situaciones especiales o con rentas muy bajas o a familiares de los miembros de las fuerzas armadas que dieron su vida defendiendo la integridad del territorio azerbaiyano debido al conflicto que, desgraciadamente, se mantiene activo hoy en día.

El ODS 15, la vida de los ecosistemas terrestres presenta progresos moderados. Azerbaiyán posee 10 parque nacionales y 24 reservas naturales para animales; y continua en la senda de poner en valor el medio ambiente, ya que el turismo es uno de sus ejes principales de desarrollo y en este punto, acciones a favor del turismo ecológico (y otras en la línea del turismo sostenible) pueden atraer a un gran número de visitantes a numerosas zonas rurales que hay en esos entornos.

El cuidado y la protección del Medio Ambiente es fundamental en todo el mundo. De hecho, el artículo 39 de la Constitución azerbaiyana proclama el derecho de los ciudadanos a disfrutar de un medio ambiente saludable. Y el artículo 79 expone que los ciudadanos tienen el deber de proteger el medio ambiente. Es decir, el cuidado del Medio Ambiente es responsabilidad de todos; se requiere la coparticipación de la sociedad y del Estado, cada uno en la medida de sus responsabilidades y posibilidades. Y en ello se debe incidir decididamente para lograr un futuro saludable que permita desarrollarse a las personas y al país desde un punto de vista circular y sostenible.

Y finalmente, para la consecución de estos objetivos anteriores, está el ODS 17, que nos habla de construir alianzas para alcanzar los objetivos anteriormente expuestos. En este punto, la colaboración público-privada será fundamental ya que es la máquina del tren en esta reconstrucción, puesto que permitirá movilizar los recursos financieros necesarios y ejecutar las inversiones que garanticen que la sociedad alcance los niveles deseados de bienestar.

La República Democrática de Azerbaiyán está plenamente comprometida en la consecución de los ODS establecidos en la Agenda 2030. Es necesario un esfuerzo decidido y continuado para preservar la estabilidad macroeconómica mediante la asignación de recursos, de manera que atraiga y aumente la participación del sector privado en los sectores económicos que son objetivos prioritarios para el país. También será necesario la disminución de la dependencia económica del país de la industria de los hidrocarburos, mediante la diversificación de la economía y la aceleración de la movilización de recursos; así como la integración de las prácticas de sostenibilidad en la estrategia global de desarrollo.

Todos estos retos, esfuerzos e ilusiones de mejora para el país, se podrían ver multiplicados si hubiera un escenario de paz, entendimiento y colaboración con sus vecinos armenios; por supuesto, tras el cumplimiento de las 4 resoluciones adoptadas por el Consejo de Seguridad de la ONU en 1993. Para ello es importante que la comunidad internacional asuma el cumplimiento de los ODS como algo que concierne a todos los países por igual y trabaje de manera decidida para ayudar a poner fin al conflicto de Nagorno-Karabakh, que tanto daño y sufrimiento está causando a miles de personas, además de estar detrayendo fondos de los presupuestos nacionales de ambos países que podrían dedicarse a la promoción del desarrollo y el bienestar de sus respectivas sociedades.

No puede haber cumplimientos de los ODS a varias velocidades, salpicados con situaciones de conflicto y ocupación de territorios que provocan estados de enfrentamiento que ralentizan o anulan los procesos de desarrollo provocando, entre otras cosas, situaciones de desigualdad, pobreza, crisis demográficas y polarizaciones en las sociedades.

Evidentemente, en este escenario de conflicto los resultados no llegarán a ser satisfactorios. No puede quedar nadie atrás y para ello se necesitan la paz, el diálogo, el entendimiento, el compromiso y la colaboración de los países para lograr alcanzar todas las metas y objetivos marcados. Se necesita un escenario de seguridad para lograr un desarrollo sostenible. Los beneficiarios de este desarrollo serán la sociedad en su conjunto y, por supuesto, nuestro planeta.

La República Democrática de Azerbaiyán tiene un importante reto por delante, como es el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, y en ello está trabajando de manera decidida. La implicación del Gobierno con el desarrollo medioambiental, económico y social, junto con la colaboración de los diferentes sectores de la ciudadanía, son claves para conseguir dichos objetivos, los cuales traerán desarrollo y prosperidad para los habitantes y un futuro sostenible para el país.