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Lucha y solidaridad en relación con las obreras de la aguja en el verano del 31

Como hemos estudiado en diversos artículos de El Obrero las obreras de la aguja en Madrid se organizaron en vísperas de la proclamación de la Segunda República. Así es, se pusieron en marcha, y pronto surgieron los problemas. Este breve apunte nos permite comprobar su compromiso, y la necesidad de la solidaridad con su lucha, por parte de sindicalismo de signo socialista.

El problema surgió cuando las trabajadoras de una fábrica de pañuelos presentaron unas bases de trabajo para su discusión en el Comité Paritario del Vestido y el Tocado (los Comités Paritarios seguían funcionando en los inicios de la Segunda República). Este hecho provocó que fueran suspendidas de su empleo cuarenta trabajadoras de dicha fábrica, es decir aquellas que se habían distinguido por sus intervenciones.

Como la discusión de las bases llevaría su tiempo y mientras tanto las obreras tenían que comer, la Junta Directiva de la Casa del Pueblo de Madrid recomendaba a todas las organizaciones obreras de la misma para que fueran solidarias con estas trabajadoras. La Junta recordaba la dificultad de la lucha en este sector y cómo las obreras de la aguja merecían todo el apoyo porque siempre habían sido atropellados sus derechos.

Al parecer, el Comité Paritario no había podido actuar contra los patronos, porque no prestaban su colaboración con el mismo.

Hemos consultado el número 7006 de El Socialista, del día 24 de julio de 1931.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.