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"La COVID-19 está sumiendo a millones de niños en la pobreza y puede revertir décadas de progreso"

  • Escrito por World Vision
  • Publicado en Internacional

Seis meses después de que la OMS (Organización Mundial de la Salud) declarara la pandemia de COVID-19, la crisis está sumiendo a millones de niños en la pobreza y revirtiendo décadas de progreso en la reducción de la pobreza extrema.

Esa es la advertencia de World Vision antes de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que comienza mañana y que este año celebra los 75 años de cooperación que han llevado, hasta ahora, a la reducción continua de la pobreza.

El número de personas que viven en la pobreza extrema disminuyó del 36% en 1990 al 10% en 2015 [1]. Pero en estos momentos está habiendo un aumento de la pobreza en los países más vulnerables y frágiles y las consecuencias se harán visibles en las próximas generaciones si los líderes no toman medidas urgentes para abordar los efectos secundarios de la COVID-19.

Andrew Morley, presidente y director ejecutivo de World Vision International, afirma: “Nuestro mensaje a los líderes en la Asamblea General de la ONU es simple: las consecuencias de la COVID-19 arruinarán el futuro de toda una generación de niños, a menos que actuemos ahora. El progreso que se había logrado hasta ahora está en peligro. Como siempre, son las niñas y los niños más vulnerables los que corren mayor riesgo".

Un nuevo informe publicado este mes por World Vision, Aftershocks: Deadly Waves, concluía que la mayoría de las personas de los países donantes creen que los gobiernos deberían aumentar los fondos de COVID-19 en el extranjero. Si los gobiernos no hacen todo lo posible para preparar y proteger a todos, especialmente a los más vulnerables, 1,56 millones de personas corren el riesgo de morir en una segunda oleada más letal de COVID-19.

“Trabajamos a fondo con nuestros socios, gobiernos y líderes religiosos para quienes más la necesitan en los lugares más difíciles del mundo. Esta es una pandemia global, y solamente un esfuerzo global podrá revertir esta situación”, añade Andrew Morley.

Mientras tanto, muchos países luchan a la vez contra desastres, lo que agrava la propagación de la COVID-19. Tras el caos de la explosión de Beirut, Líbano registró un tercio de sus casos totales de COVID-19 en solo 10 días [2].

El coste económico de la pandemia ha dejado a familias que ya vivían al límite de sus posibilidades, sin trabajo, ha obligado a niños vulnerables a dejar la escuela debido a los cierres y ha amenazado a millones más con el hambre y la inanición. Las evaluaciones de World Vision estiman que los impactos secundarios solo en Asia pueden dejar hasta 85 millones de hogares sin suministros de alimentos o con suministros limitados, con 8 millones de niños forzados al trabajo infantil o a la mendicidad.

En América Latina, uno de cada tres niños migrantes venezolanos se acuesta con hambre. En África subsahariana, una de cada siete mujeres empresarias dice que gana menos de la mitad de lo que ganaba antes de la pandemia.

“71 millones de personas corren el riesgo de volver a caer en la pobreza extrema. Debemos trabajar juntos para hacer todo lo posible para evitarlo”, concluye Andrew Morley.