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World Vision preocupada por los casi 22.500 niños del campo de refugiados de Azraq tras detectarse dos casos de COVID-19

  • Escrito por World Vision
  • Publicado en Internacional
Campo de refugiados Azraq en Jordania / Foto World Vision Campo de refugiados Azraq en Jordania / Foto World Vision

El martes pasado, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) confirmó dos casos de COVID-19 en el campo de refugiados Azraq en Jordania, que alberga a 36.800 refugiados sirios.

Se han tomado inmediatamente medidas de seguimiento y prevención para contener la propagación del virus. Sin embargo, dado que el aumento de casos continúa en todo el país, la ONG World Vision está preocupada por los casi 22.500 niños refugiados que aún se encuentran en el campamento y que están expuestos a vulnerabilidades que aumentan cada día.

Estos últimos casos confirmados demuestran una vez más las inmensas vulnerabilidades que enfrentan los refugiados mientras el país lucha por aplanar la curva fuera del campamento. World Vision hace sonar la alarma para que los actores internacionales asuman la responsabilidad hacia los niños más vulnerables y aumenten la asistencia. Actualmente, el plan de respuesta de Covid-19 en Jordania está falto de financiación y todavía se necesita el 78% para cubrir todas las necesidades de la crisis en Siria.

Johan Mooij, Director de Respuesta en Siria de World Vision afirma que, “el gobierno jordano y la dirección del campo han realizado enormes esfuerzos para mantener el campo libre del virus. Desafortunadamente, la situación ha cambiado ahora y aunque estamos seguros de que se implementarán las mejores prácticas, la seguridad y el bienestar de los niños son nuestra principal prioridad. El 21 por ciento de los residentes en el campamento son menores de cinco años, mientras que un centenar de ellos no están acompañados; en caso de que se vuelva a imponer un bloqueo dentro del campamento, correrán un mayor riesgo de perderse las actividades esenciales para su desarrollo que ofrecen diferentes trabajadores humanitarios en el terreno”.

Desde que se declaró la pandemia en marzo pasado, a todos los trabajadores humanitarios y visitantes que entran al campamento se les toma la temperatura. La dirección del campamento también ha estado utilizando lugares de cuarentena y aislamiento para unos 850 retornados.

“Lo que más nos preocupa en este momento es la posibilidad de que las ONG suspendan sus actividades debido al aumento de casos positivos. Estamos a la espera de las nuevas regulaciones que podrían introducirse. A pesar de tener planes de contingencia para reanudar nuestros proyectos dentro del campamento en medio de la pandemia actual, nos preocupa que las actividades de protección infantil, en particular, se vean gravemente afectadas y deban implementarse de forma remota. Tener que seguir alternando actividades remotas y presenciales tendrá un tremendo impacto psicológico en los niños, como sabemos por nuestra experiencia. Proteger a los niños y garantizar su acceso a la educación es la necesidad más crítica para que el mundo no pierda una generación entera”, concluye Johan Mooij.