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India impone un estricto toque de queda en Cachemira

El Gobierno de la India impuso este martes un estricto toque de queda en Cachemira, en la víspera del primer aniversario de la sorpresiva suspensión de su estatus de semiatonomía, por los temores a que se produzcan protestas antiindias.

La orden, que rige las restricciones impuestas desde hoy hasta la medianoche del miércoles, cita informes de inteligencia de que "los separatistas y los grupos patrocinados por Pakistán planean conmemorar el 5 de agosto de 2020 como un día negro".

Desde primeras horas de la mañana, vehículos policiales con megáfonos patrullaron las calles de Srinagar, la principal ciudad de la Cachemira india, ordenando a los residentes permanecer en sus casas.

La región ya vivía bajo algunas restricciones debido al confinamiento decretado en el país para contener la propagación del coronavirus, con la mayoría de las actividades económicas limitadas, pese a que la nación está ya en la tercera fase de desescalada.

Las calles amanecieron desiertas de civiles y tomadas por millares de policías y militares, que se desplegaron en todo el territorio para prevenir posibles manifestaciones.

Las fuerzas de seguridad solo permiten que salgan de sus casas las personas que portan pases especiales del toque de queda emitidos por el Gobierno.

Asimismo, las fuerzas de seguridad han levantado barricadas en las principales carreteras de la región del Himalaya para impedir el movimiento de personas.

"Escuchamos anuncios en los altavoces anoche, ordenando a las personas permanecer en sus casas debido al toque de queda", relató a Efe Aijaz Malik, residente en el sur de Cachemira.

"El toque de queda se aplica en todas partes (de la región). Su objetivo es no permitirnos alzar la voz", criticó a Efe Hilal Ahmad, también residente en la región objeto de disputa entre la India y Pakistán.

UN AÑO BAJO LA DIRECCIÓN DE NUEVA DELHI

El toque de queda revive en la memoria de los cachemires las fuertes restricciones que el Gobierno del partido nacionalista hindú Bharatiya Janata, encabezado por el primer ministro, Narendra Modi, impuso el 5 de agosto de 2019 tras abolir el estatus semiautónomo de la única región de mayoría musulmana de la India.

Hace un año, el Gobierno limitó durante varios meses las libertades de reunión y movimiento en toda la región e impuso un bloqueo a las comunicaciones telefónicas y de internet para evitar cualquier conato de protesta antigubernamental, además de detener a miles de personas, entre ellas políticos locales.

El Gobierno justificó entonces su decisión como necesaria para impulsar el desarrollo de una región con una fuerte presencia de sentimientos separatistas en su población.

En noviembre de ese mismo año, el Gobierno consolidó la supresión de la autonomía y dividió el antiguo estado en dos territorios de la Unión, controlados directamente desde Nueva Delhi.

Las nuevas autoridades locales aprobaron una ley que permite a personas foráneas de Cachemira adquirir tierras en la región, algo prohibido en el anterior estado, que tenía su propia constitución, bandera y normas de ciudadanía.

"La afirmación del Gobierno indio de que estaba decidido a mejorar la vida de Cachemira suena vacía un año después de la revocación del estatus constitucional de Jammu y Cachemira", alertó en un comunicado la directora de Human Rights Watch para el sur de Asia, Meenakshi Ganguly.

La Cachemira administrada por la India lleva tres décadas asistiendo a una rebelión armada de carácter independentista y calificada como terrorista por Nueva Delhi, en la que han muerto decenas de miles de personas desde 1989, la mayoría civiles.

Pakistán disputa a la India la soberanía de la región desde la partición del subcontinente indio en 1947, tras la descolonización británica, y por ella han librado tres guerras y numerosos enfrentamientos de menor entidad. EFE.