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Los refugiados rohinyá se lanzan al mar

  • Escrito por Azad Majumder
  • Publicado en Internacional
Los refugiados rohinyá se lanzan al mar / EFE. Los refugiados rohinyá se lanzan al mar / EFE.

El rohinyá Nur Ahmed pagó 470 dólares a un traficante para subir a un barco con medio millar de refugiados en busca de un futuro en Malasia, pero tras serles negada la entrada en este país del sudeste asiático, la embarcación regresó a Bangladesh tras 48 días en alta mar y la muerte por inanición de 70 pasajeros.

Como Nur (no es su verdadero nombre), miles de rohinyás han arriesgado sus vidas durante los últimos meses a bordo de precarias embarcaciones para dejar atrás los atestados campamentos de refugiados en el sureste de Bangladesh hacia los soñados Malasia o Tailandia, pero esa travesía se convierte a menudo en una pesadilla.

El rohinyá, de 23 años, partió el pasado febrero en un barco de pesca junto a otros 491 pasajeros.

El viaje hasta Malasia debía durar seis días, explica a Efe Nur, por lo que no le preocupó que durante ese tiempo tuviera que depender de los víveres que iría racionando la tripulación. Pero nada iba a ser como había planeado.

Tras alcanzar la costa india en el primer día en alta mar, el barco fue interceptado por la Armada birmana, a la que se vieron obligados a pagar unos 7.300 dólares para que les permitiera seguir su travesía e ignorar un barco repleto de migrantes indocumentados.

"Entonces dijeron: 'Ahora sí podéis ir a Malasia. Pero si os encontramos nuevamente cerca de Birmania, os arrestaremos", recuerda Nur.

Seis días después el bote se aproximó a la costa malaya, sin embargo pese a intentarlo dos veces durante los siguientes 10 días, y ya sin alimentos, las autoridades les impidieron atracar.

MORIR EN ALTA MAR

Desesperados, debían regresar a Bangladesh, aunque no todos lo lograrían.

El primer pasajero murió el día 12, estaba tan débil que no podía ingerir alimentos. En los 48 días de travesía 70 pasajeros murieron de inanición, uno tras otro, nueve de ellos conocidos por Nur, que temió sufrir el mismo destino.

"Pensamos que no conseguiríamos comida nuevamente. Intentamos pedirle a los tripulantes que desembarcaran en cualquier otro país", pero todo fue en vano, cuenta.

Nur fue uno de los 396 rohinyás encontrados por la Guardia Costera de Bangladesh el 15 de abril a bordo de un barco pesquero cerca del distrito suroriental de Cox's Bazar.

Todos ellos se encuentran con sus familias en los campamentos de refugiados, detalló a Efe un portavoz del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), que pidió el anonimato.

Cerca de 738.000 refugiados rohinyá viven en esos campamentos en Bangladesh, a los que fueron llegando desde el 25 de agosto de 2017 tras el estallido de violencia en la vecina Birmania contra esta minoría musulmana.

ESCAPAR DE SER REFUGIADO

La historia de Hashim Ali, otro refugiado rohinyá, es similar. El 28 de febrero se embarcó en un pequeño bote en la costa de Cox's Bazar y luego en un barco pesquero junto a otro medio millar de migrantes con destino a Malasia.

"Llegamos a Langkawi, Malasia, el 12 de marzo, pero nos rechazaron. Esperamos cuatro días y luego volvimos a Tailandia. Un gran bote nos llevó algunos sacos de arroz antes de que intentáramos nuevamente volver a Malasia", cuenta.

El barco intentó varias veces alcanzar la costa malaya, pero sin éxito. Finalmente decidieron regresar a Bangladesh.

La tripulación "solía repartir una porción de comida entre cuatro personas. Había peleas constantes por agua potable. La gente comenzó a morir de hambre. Vi una lista (que mostraba que) un total de 29 personas murieron en nuestro bote", recordó.

Según Ali, algunas personas saltaron al mar para escapar, pero eran detenidas por los traficantes. El barco llegó a la costa de Bangladesh a mediados de abril.

El joven rohinyá, de unos 20 años, asegura que emprendió el viaje consciente de los riesgos, pero debía buscar un futuro mejor para su familia.

"Somos 11 hermanos, algunos se casaron y ahora somos seis viviendo con nuestra madre en el campamento tras la muerte de nuestro padre. Pensé que si podía llegar a Malasia, de alguna manera, todos conseguiríamos una vida mejor", dijo.

La suerte de otros ha sido incluso peor, como la nuera de Azmat Ullah, Asia Begum, que tras ser rescatada de un barco pesquero junto a otras 300 personas fue llevada a la isla bangladesí de Bhasan Char, donde se han construido unas instalaciones para albergar refugiados.

La mujer se casó con el hijo mayor de Azmat, que migró a Malasia hace ocho años. "Se casaron por teléfono hace seis años, mi hijo no ha visto a su esposa. Pero después del matrimonio solían hablar por teléfono", relata Azmat.

CRISIS HUMANITARIA

Según la organización Human Rights Watch (HRW), al menos una docena de embarcaciones de refugiados rohinyá han salido de Bangladesh en los últimos meses.

Si bien se desconoce el destino de muchos de estos barcos, HRW presume que los rohinyás que consiguen alcanzar las costas de Malasia antes de que el barco sea expulsado, están siendo detenidos y procesados por entrar indocumentados al país.

Naciones Unidas expresó en mayo su grave preocupación por los informes de refugiados a la deriva y advirtieron de los riesgos de una nueva crisis como la de 2015, cuando miles de migrantes quedaron varados en barcos superpoblados en aguas internacionales.

"Nuestra prioridad es salvar vidas a través del desembarco y satisfacer las necesidades humanitarias inmediatas. Continuamos instando a procedimientos seguros no solo en Bangladesh sino en toda la región y el mundo", dijo a Efe el portavoz de ACNUR en Dacca Louise Donovan.

El Gobierno de Bangladesh anunció en mayo que no aceptaría más rohinyás, ya que su prioridad era proteger el área del campamento de refugiados de la propagación del coronavirus.

Sin embargo, las autoridades han suavizado ahora su posición y considerarán "caso por caso".

"Esperaremos a que el gobierno decida cómo afrontar la situación", dijo el comisionado de Ayuda y Repatriación de Refugiados de Bangladesh, Mahbub Alam Talukder.

"En este momento nuestra prioridad es detener los viajes en barco desde Bangladesh (...) Pero es un trabajo difícil proteger a un millón de personas", reconoció.

Los inmigrantes indocumentados rohinyá y bangladesíes han estado utilizando la Bahía de Bengala y el Mar de Andamán para llegar a otros países en busca de una vida mejor.

Para que los rohinyás acaben con estos viajes desesperados, debe iniciarse cuanto antes su repatriación segura a Birmania, afirmó a Efe la directora de HRW para el Sur de Asia, Meenakshi Ganguly.

"Bangladesh parece estar quedándose sin paciencia. Si bien tienen motivos para desanimarse por el hecho de que el gobierno birmano no haya creado las condiciones para su retorno seguro, es desafortunado que descargue su frustración contra los refugiados", concluyó. EFE.