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Lagunas en la gestión de la COVID-19 ponen en cuestión al Gobierno de Tailandia

Lagunas en la gestión de la COVID-19 ponen en cuestión al Gobierno de Tailandia / EFE. Lagunas en la gestión de la COVID-19 ponen en cuestión al Gobierno de Tailandia / EFE.

El Gobierno de Tailandia, país que ha logrado contener la pandemia de la COVID-19 con eficacia hasta el momento, ha tenido que disculparse tras confirmarse dos nuevos infectados procedentes del extranjero y que se beneficiaron de las excepciones a diplomáticos en las medidas contra el coronavirus.

El primer ministro, Prayut Chan-ocha, anunció anoche durante un mensaje televisado que se revisarán los protocolos de seguridad sanitaria para diplomáticos y sus familiares, después de que una niña de 9 años, hija de un diplomático sudanés, y un militar egipcio en misión diplomática dieran positivo.

"Esto no debería haber sucedido. Saltarse las normas y medidas, la falta de disciplina y la carencia de consideración hacia el resto de la sociedad causan problemas", apuntó Prayut, quien pronunció una inusual disculpa ante la nación.

Ambos infectados tuvieron que someterse a su llegada al país a una prueba para detectar la COVID-19, pero, a diferencia de otras personas sin vínculo con las delegaciones diplomáticas, pudieron abandonar las instalaciones sin conocerse los resultados y no fueron llevados a centros estatales de cuarentena.

El soldado egipcio, de 43 años y que forma parte de una delegación militar, llegó al país el 10 de junio y se alojó en un hotel de la provincia de Rayong, a unos 180 kilómetros al sureste de Bangkok, para supuestamente guardar aislamiento durante dos semanas.

Sin embargo, el infectado y otros acompañantes, algunos sin llevar mascarilla, visitaron ese mismo día varios centros comerciales de la zona, un popular destino para el turismo doméstico y que busca retomar su actividad.

Un día después, el 11 de junio, se confirmó el resultado positivo del soldado y las autoridades comenzaron a rastrear a centenares de personas que pudieron coincidir con el infectado y quienes serán trasladadas a centros de cuarentena estatal.

Los equipos sanitarios también tuvieron que acudir el martes a un céntrico bloque de apartamentos de Bangkok, donde vive el diplomático sudanés cuya hija también dio positivo por la COVID-19, para realizar pruebas a todos los inquilinos.

"Lo más importante ahora es cerrar estas lagunas (en las medidas) y poner fin a tal laxitud" con el cuerpo diplomático, apuntó el primer ministro al descartar implementar medidas más duras.

Tras alcanzar los 50 días sin infectados por transmisión local, estos dos nuevos casos importados y los beneficios con los que cuentan los diplomáticos han provocado malestar entre los tailandeses que acusan al Gobierno de irresponsabilidad y lo señalan como culpable de posibles nuevos brotes a raíz de estos fallos.

Tailandia, el primer país en detectar un caso de COVID-19 fuera de China, epicentro de la pandemia, ha conseguido de momento contener la misma mediante el cierre de fronteras y el uso extensivo de mascarillas, con 3.232 casos confirmados y 58 fallecimientos. EFE.