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Turquía aprecia la apuesta por el diálogo de Borrell pero mantiene sus posiciones

El Ministerio de Exteriores de Turquía ha señalado este martes que aprecia el énfasis en "el diálogo y el compromiso" expresado ayer por el jefe de la diplomacia de la Unión Europea (UE), Josep Borrell, pero mantiene sus posiciones respecto a los conflictos en el Mediterráneo Oriental, Libia y Santa Sofia.

"Si la UE tiene voluntad de contribuir a un fin pacífico de la crisis libia, debería abandonar su doble vara de medir, como en la operación Irina", señala el comunicado, en referencia a la misión naval europea para poner fin al suministro de armas a Libia.

Ankara mantiene tropas en el país africano para apoyar al Gobierno del Acuerdo Nacional (GNA) en Trípoli, reconocido por Naciones Unidas y la UE, y denuncia que el embargo de armas perjudica al GNA mientras que no es eficaz contra su adversario, el general rebelde Jalifa Hafter.

Además, subraya el comunicado, su posición respecto a la búsqueda de gas natural en el Mediterráneo Oriental, por la que Chipre pidió sancionar a Turquía, es "bien conocida" y debe resolverse mediante "la creación de un mecanismo de cooperación para dividir los recursos de hidrocarburos entre los dos pueblos de la isla".

Turquía es el único país que reconoce a la República Turca del Norte de Chipre, donde mantiene además a decenas de miles de soldados.

El comunicado no hizo referencia a la posibilidad de sanciones contra Turquía, aunque Borrell había señalado que en paralelo a la búsqueda de vías de entendimiento con Ankara también preparará "opciones sobre nuevas medidas apropiadas" para responder a "los desafíos" que la UE afronta "como resultado de las acciones turcas".

Durante su intervención en una rueda de prensa telemática al término de un Consejo de ministros de Exteriores en Bruselas, Borrell también había pedido a Ankara revertir su decisión de reconvertir en mezquita la antigua basílica de Santa Sofía en Estambul, categorizada desde 1934 como museo.

El comunicado subraya que el monumento "es propiedad de Turquía" y "un asunto de la soberanía turca en el que nadie puede interferir", pero reitera la promesa de mantener el edificio "abierto a visitantes de toda fe y religión del mundo" y de tomar medidas para "preservar el extraordinario valor universal" del lugar. EFE.