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EE.UU. suma 38.576 nuevos casos de coronavirus

En la imagen el presidente Donald Trump. EFE/JIM LO SCALZO En la imagen el presidente Donald Trump. EFE/JIM LO SCALZO

Estados Unidos sumó este domingo 38.576 nuevos contagios de COVID-19, lo que eleva su estadística global a 2.544.169 casos de la enfermedad, que se ha cobrado 125.768 vidas en el país, según el recuento independiente de la Universidad Johns Hopkins.

El balance a las 20.00 hora local (00.00 GMT del lunes) mostró una ligera baja diaria de los casos positivos, que cerraron la jornada anterior con un total de 2.505.593 enfermos. Durante la jornada se contabilizaron 288 nuevos decesos frente a los 502 del sábado, de acuerdo con el cómputo.

El viernes, Estados Unidos rompió su récord diario de contagios de coronavirus, con 45.330 nuevos casos, hecho que se ha atribuido al rebrote de la enfermedad en estados del sur y del oeste del país, como Florida, Texas, California y Arizona.

Nueva York, sin embargo, se mantiene como el estado más golpeado en Estados Unidos por el coronavirus con 392.539 casos confirmados y 31.397 fallecidos, una cifra solo por debajo de Brasil, el Reino Unido e Italia.

Tan solo en la ciudad de Nueva York han muerto 22.470 personas. A Nueva York le siguen la vecina Nueva Jersey con 14.975 muertos, Massachusetts con 8.059 e Illinois con 6.888 muertos.

Otros estados con un gran número de fallecidos son Pensilvania con 6.606, Michigan con 6.157, California con 5.907, Connecticut, con 4.316, y Florida, que suma 3.419 decesos.

California es el segundo estado por detrás de Nueva York en las cifras de contagios, con 211.382. El balance provisional de fallecidos -125.768- ha superado ya la cota más baja de las estimaciones iniciales de la Casa Blanca, que proyectó en el mejor de los casos entre 100.000 y 240.000 muertes a causa de la pandemia.

El presidente Donald Trump rebajó esas estimaciones y se mostró confiado en que la cifra final estaría más bien entre los 50.000 y los 60.000 fallecidos, aunque en sus últimos cálculos auguró ya hasta 110.000 muertos, un número que también se ha superado.

Por su parte, el Instituto de Métricas y Evaluaciones de Salud (IHME) de la Universidad de Washington, en cuyos modelos de predicción de la evolución de la pandemia se fija a menudo la Casa Blanca, calcula que Estados Unidos llegará al mes de octubre con unos 180.000 muertos.

La escalada de pandemia en EE.UU. alienta pedidos para que Trump use máscara

La subida de los contagios de la COVID-19 en EE.UU. alentó este domingo a líderes políticos a pedir que el presidente Donald Trump dé el ejemplo y porte máscara en público para incentivar su uso entre la población.

Con más de 2,5 millones de casos y 125.763 muertos, Estados Unidos no cede el primer lugar en las estadísticas mundiales de enfermos y fallecidos por la pandemia, y ha visto cómo se ha disparado la cifra de infectados a medida que avanzan los planes locales de desconfinamiento.

Este domingo, el vicepresidente, Mike Pence, viajó al estado de Texas, que junto a Florida y Arizona se han convertido en los nuevos epicentros de la enfermedad en el país.

Florida vivió una jornada de alivio, con 8.530 nuevos casos, lo que supuso 1.055 menos que el día anterior, mientras que el gobernador de California, Gavin Newsom, ordenó el cierre de los bares de Los Ángeles y de otros seis condados del estado para frenar la propagación.

Medios locales dieron cuenta hoy de 82 casos detectados cerca del campus de la Universidad Estatal de Michigan vinculados a un restaurante que anunció el cierre temporal de sus puertas.

DAR EL EJEMPLO

La presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, consideró este domingo en una entrevista con el programa "This week" que "es hora de que esta Administración se tome esto en serio".

"Somos el 4 % de la población mundial. Somos el 25 % de los casos (de coronavirus) y las muertes, el 25 %. Tenemos el peor récord de cualquier país del mundo y el presidente dice que estamos progresando o lo que sea", afirmó.

Pelosi enfatizó que se trata de un asunto "de vida o muerte", al defender el uso de la máscara como una herramienta para evitar los contagios de un virus contra el que no se tiene vacuna ni cura. "Y el presidente debería ser un ejemplo", apuntó la líder política, al agregar que "no se trata de protegerse uno mismo, se trata de proteger a los demás y a sus familias".

Pero los pedidos a Trump también llegaron del ala republicana del Congreso. El presidente del Comité de Salud, Educación, Trabajo y Pensiones del Senado, el republicano Lamar Alexander, declaró a la cadena CNN que desearía que el presidente usara una máscara "cuando sea apropiado, porque millones de estadounidenses lo admiran y seguirían su ejemplo".

"También ayudaría a deshacerse de este debate político de que si usted está con el presidente Trump no usa máscara y si está en contra (...), sí la usa", agregó, según recogieron medios locales.

ENTRE LA CAMPAÑA Y LA PANDEMIA

Pence apareció en público usando una máscara durante su visita a Texas, que ha registrado récord de más de 5.000 hospitalizaciones por la COVID-19 en los días pasados.

El vicepresidente se reunió con el gobernador del estado, Greg Abbott, quien el viernes debió frenar sus planes de reapertura gradual de las actividades económicas ante un aumento sostenido de los contagios en las últimas semanas.

"Nuestro objetivo es salvar vidas mientras Texas continúa reabriendo su economía y ayudando a que este país vuelva a trabajar", aseguró el vicepresidente en una comparecencia ante los periodistas.

El funcionario animó a las personas jóvenes a hacerse la prueba, tengan síntomas o no del virus, y al uso de cobertor facial "en las áreas afectadas" y donde "no se pueda mantener el distanciamiento social".

Además, Pence señaló que tanto en Texas como en Florida y otros estados afectados han visto "un número significativo de estadounidenses jóvenes" contagiados.

La médica Deborah Birx, coordinadora del grupo de trabajo de la Casa Blanca contra la COVID-19 y quien acompañó a Pence, dijo que están viendo un aumento en la tasa de hospitalización en Texas de pacientes entre 20 y 40 años. La experta indicó que la "propagación asintomática" puede estar afectando personas de este segmento con otras enfermedades asociadas, como obesidad o diabetes.

Pence asistió también a un encuentro organizado por la Primera Iglesia Bautista de Dallas, donde habló ante un numeroso grupo de personas, muchas de ellas sin cobertor facial y a escasa distancia, ya que se trataba de un auditorio.

"Trabajamos ahora para reabrir de manera segura este estado y esta nación", aseguró el segundo al mando del Gobierno estadounidense durante su intervención, cargada de alusiones a la libertad y a la fe. EFE.