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"Fukushima mon amour", la crónica de un periodista ante el fin del mundo

El periodista español Pablo Díez relata en la novela "Fukushima mon amour" sus aventuras para cubrir la catástrofe atómica acaecida en Japón en 2011, un libro que se publica hoy, y que aúna las experiencias del autor y de las víctimas. EFE/Archivo El periodista español Pablo Díez relata en la novela "Fukushima mon amour" sus aventuras para cubrir la catástrofe atómica acaecida en Japón en 2011, un libro que se publica hoy, y que aúna las experiencias del autor y de las víctimas. EFE/Archivo

El periodista español Pablo Díez relata en la novela "Fukushima mon amour" sus aventuras para cubrir la catástrofe atómica acaecida en Japón en 2011, un libro que se publica hoy, y que aúna las experiencias del autor y de las víctimas.

Esta "novela periodística" arranca con la llegada del autor al archipiélago nipón escasas horas después de que el terremoto y el tsunami devastaran el noreste de Japón y con el país en vilo ante la crisis nuclear desencadenada por el desastre natural en la central de Fukushima.

"Lo que me llevó a escribir esta historia, y además en forma de novela, es la emoción tan fuerte que muchos periodistas sentimos durante aquella cobertura", explica hoy Díez (Córdoba, 1974) a Efe en Tokio.

El periodista, corresponsal del diario ABC en Asia con base en Pekín desde 2005, afirma que su trabajo sobre la catástrofe fue "el que más le ha impactado de su carrera" y "una de las experiencias personales más enriquecedoras de su vida".

"Fukushima mon amour" (Kailas) está concebido como "un homenaje a Japón y a los supervivientes y damnificados del tsunami", cuyos testimonios reales forman parte del relato.

La narración se articula en torno a una trama ficticia entre el periodista y una mujer japonesa, con la que vive un apasionado y surrealista romance en medio de este escenario apocalíptico.

Ambos se internan juntos en el corazón de la catástrofe nuclear, en un viaje en dirección contraria a las decenas de miles de japoneses que se ven obligados a dejar las zonas próximas a la central accidentada.

"La particularidad de esta catástrofe es que, además de enfrentarnos a la destrucción, había un enemigo que ni se veía ni se sentía, pero que estaba ahí: la radiactividad", señala Díez, quien antes de Fukushima cubrió otros desastres naturales como terremotos y erupciones volcánicas en China o en Indonesia.

El autor confía en que el libro sirva para concienciar sobre las devastadoras consecuencias que puede tener un accidente nuclear, y también sobre nuestro "insostenible" estilo de vida, que en el caso de Japón -un país con escasos recursos energéticos-, hace que la energía atómica sea difícilmente prescindible.

"Japón es el paradigma de las sociedades más avanzadas y estamos acostumbrados a un modo de vida basado en la comodidad y en el derroche. Pero no nos damos cuenta de lo difícil, caro y, en ocasiones peligroso, que es mantener este ritmo", destaca Díez.

El terremoto y tsunami del 11 de marzo de 2011 provocaron en la central de Fukushima el peor accidente nuclear desde el de Chernóbil (Ucrania) en 1986, y sus efectos aún mantienen evacuados a decenas de miles de personas e impiden el desarrollo de actividades económicas como la pesca o la agricultura locales.