LA ZURDA

Los Sin Tierra de Brasil: "Lula es el único que puede plantar cara a Bolsonaro"

  • Escrito por Noel Caballero
  • Publicado en Internacional
El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva en una imagen de archivo / EFE. El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva en una imagen de archivo / EFE.

El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva es el único que "tiene el liderazgo" para plantar cara al actual jefe de Estado de Brasil, Jair Bolsonaro, señala en una entrevista con Efe la representante del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), Rosana Fernandes, que sin embrago recuerda que el exmandatario liberado en noviembre tras un año de prisión todavía tiene causas pendientes y no puede ejercer la política.

Fernandes, quien se encuentra en Tailandia para conmemorar el 40 aniversario del llamado Premio Nobel Alternativo, concedido por la Fundación Right Livelihood a MST en 1991, sostiene que el movimiento agrario, fundado en 1984 y que cuenta con más de millón y medio de integrantes, vive un momento de resistencia activa ante las amenazas y ataque proferidos por Bolsonaro.

El galardón supuso "dar un paso adelante hacia una labor más política y tener un mayor reconocimiento internacional" para su organización según la activista que participa este viernes en Bangkok en una serie de conferencias con otros ganadores del "Nobel Alternativo", centradas en activismo y educación.

PREGUNTA: El Gobierno de Brasil, encabezado por el presidente Bolsonaro, os califica públicamente de "enemigos" e incluso de "terroristas". ¿Cómo afronta MST este periodo de hostilidades?

RESPUESTA: Nosotros siempre hemos observado que cada gobierno representa cierta amenaza para el MST. Ya vivimos periodos de gobiernos neoliberales con masacres, asesinatos y violencia que ocurrieron en el campo. Pero nunca nos enfrentamos a un gobierno tan hostil como el actual.

Bolsonaro, durante la campaña, realizó amenazas directas contra el MST, que no solo representa a la izquierda política, sino también a la clase trabajadora y movimientos sociales. En este tiempo, turbulento y oscuro, no perdemos la esperanza, no sabemos cuanto tiempo durará este gobierno, pero vamos a resistir.

La violencia contra el MST es una constante en nuestros 36 años de historia, pero ahora tenemos un enfrentamiento grave. Hay comunidades atacadas por milicias autorizadas por este Gobierno, que además pretende aprobar leyes que permitan armar a la población.

P: La salida del expresidente Lula de la cárcel tras 572 días encerrado de manera provisional es vista como una victoria del movimiento popular. Además 2020 es un año crucial para la izquierda política por las elecciones municipales. ¿Cuál es la fórmula para vencer a Bolsonaro?

R: La libertad de Lula es una conquista parcial, porque ahora tenemos que lograr que le devuelvan sus derechos políticos que todavía están amenazados por otros procesos judiciales. Necesitamos a Lula libre, pero también declarado inocente para que esa libertad sea completa.

Las elecciones municipales serán complicadas. Existe una desunión profunda en la izquierda. Pero servirán como una prueba para las elecciones presidenciales de 2020.

En la actualidad no existe un nombre en la izquierda que pueda enfrentarse a Bolsonaro. Nuestra esperanza está depositada en el liderazgo de Lula, a la espera de que se le restablezcan sus derechos políticos.

P: Tras un periodo de aparente estabilidad, Latinoamérica ha regresado a una época convulsa con golpes de Estado militares y un giro de gobiernos del ala conservador. Sin embargo, ello ha propiciado que despertaran movimientos populares.

R: Existe una ofensiva imperialista contra América Latina. Brasil, Bolivia, Venezuela... una ofensiva con movimientos en varios países. Lo que deriva en una respuesta inmediata de la clase trabajadora en cada país. Hay mucho interés por las riquezas minerales de América Latina.

Al imperio le brillan los ojos con esa riqueza. Pero, hay posibilidad de revertir la situación. Latinoamérica tiene una fuerza que todavía no ha explotado, tal vez Chile esté logrando avances en este momento de lucha o la victoria electoral en Argentina. Hay que creer en la resistencia y la esperanza del pueblo para realizar los cambios en Brasil, Latinoamérica y todo el mundo.

"Ocupar, resistir y producir" fue el lema inicial del MST, pero que continúa vigente en la actualidad. Y a la que se suma "luchas, construir la reforma agraria popular" necesaria para supervivencia y resistencia del pueblo, con educación, cultura y salud.

P: Hace 19 años de la concesión del Nobel Alternativo a la labor de Los Sin Tierra. ¿Cómo ayudó este reconocimiento a cambiar y evolucionar al movimiento?

R: Podemos decir que el premio ayudó a MST a dar un paso adelante hacia una labor más política y tener un mayor reconocimiento internacional, así como la expansión a lo largo de Brasil. Logró fortalecer al MTS en su objetivo principal por la lucha de las tierras y su reclamación histórica de conquistar una reforma agraria en el país, además de las reivindicaciones culturales, educativas y de salud para el pueblo.

Tras ese periodo, se avanzó en la producción de alimentos, tanto para el consumo de las familias como para la venta, orientada en la implementación de sistemas agrícolas sostenible; frente a las grandes compañías que utilizan agrotóxicos en la producción de alimentos.

Así como el objetivo de alcanzar una cambio social, gracias a los vínculos con otras fuerzas populares. Desde los 90 también hemos afrontado fuertes enfrentamientos contra gobierno neoliberales, que coincidieron con unos de los periodos de mayor movilización y conquistas de territorios. Durante los Gobiernos progresistas de Lula da Silva (2003-2011) y Dilma Rousseff (2011-2016), con dificultades y un resultado de avance social menor del esperado.

Aunque con progreso en políticas sociales en favor de la clase trabajadora. Sin embargo, todo ese progreso está siendo destruido ahora por el presidente Jair Bolsonaro. Ahora nos encontramos en una etapa de fortalecimiento interno ante la imposibilidad de avanzar hacia la reforma agraria. EFE.