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Activista rohinyá: "El Ejército de Myanmar no seguirá gozando de impunidad"

  • Escrito por David Morales Urbaneja
  • Publicado en Internacional
De izquierda a derecha, el ministro para la oficina del Consejo de Estado de Myanmar, Kyaw Tint Swe, y los abogados Christopher Staker y William Schabas en la Corte Internacional de Justicia, este jueves, en La Haya, Paises Bajos. EFE/ David Morales Urbaneja De izquierda a derecha, el ministro para la oficina del Consejo de Estado de Myanmar, Kyaw Tint Swe, y los abogados Christopher Staker y William Schabas en la Corte Internacional de Justicia, este jueves, en La Haya, Paises Bajos. EFE/ David Morales Urbaneja

Las medidas establecidas por la Corte Internacional de Justicia (CIJ) para proteger a los rohinyás en Myanmar (antigua Birmania) de un supuesto genocidio acabarán con "el sentimiento de impunidad" del Ejército, dijo la presidenta de la Red Rohinyá de Derechos Humanos, Yasmin Ullah, en una entrevista con Efe.

Ullah acudió este jueves a La Haya para oír en persona la decisión del alto tribunal de la ONU. Escuchó la orden mientras agarraba la mano de otra compañera activista y reconoció que ambas terminaron con las palmas totalmente roja.

"Estaba muy nerviosa", explicó con una sonrisa. "Se trata de un momento de celebración. Hubo muchas menciones a los rohinyás como un grupo que debe ser protegido, un grupo étnico con una identidad propia", insistió Ullah, para quien el pronunciamiento de la CIJ "da esperanzas" a su pueblo. Los miembros de esta minoría musulmana no disfrutan de la ciudadanía birmana a pesar de haber nacido en Myanmar.

Las autoridades los consideran inmigrantes bengalíes, por lo que tienen un acceso limitado a la educación y a la sanidad, entre otros servicios básicos. "Incluso el juez 'ad hoc' nombrado por Myanmar reconoció la existencia de los rohinyás como grupo", celebró Ullah.

El caso fue llevado a La Haya después de que un ataque de insurgentes del Ejército de Salvación Rohinyá de Arakán (ARSA) contra puestos policiales y militares desatase una desmesurada respuesta militar birmana en el estado de Rakáin, en el oeste del país, en agosto de 2017.

La campaña causó un éxodo de unos 725.000 rohinyás a la vecina Bangladesh, donde la gran mayoría permanece como refugiados, y provocó el asesinato de al menos unas 10.000 personas, según un informe de la ONU.

La CIJ decidió por unanimidad obligar a Myanmar a tomar "todas las medidas a su alcance" para prevenir crímenes contra los rohinyás en su territorio, como el asesinato de sus miembros. El Ejército deberá evitar la comisión de otros delitos, como que los miembros de la minoría musulmana sean víctimas de "daños físicos o psíquicos" o se impongan medidas para impedir los nacimientos, dijo el juez presidente de la CIJ, Abdulqawi Ahmed Yusuf, que leyó la decisión.

Ahora le corresponde a Myanmar obedecer al alto tribunal de la ONU y los magistrados le han exigido al país asiático la entrega periódica de documentos que expliquen cómo se están implementando las medidas de protección. Gracias a la CIJ "va a haber una lente microscópica puesta sobre la región", dijo Ullah.

"Más allá de quiénes fueron (los autores de los delitos) o de lo que haya pasado, el Ejército no seguirá disfrutando de la impunidad que ha tenido hasta ahora". "Desde aquí lanzo un mensaje a las fuerzas militares y al Gobierno Civil: no pueden oprimir a un pueblo, cometer fechorías y crímenes atroces como la violación, el asesinato, o lanzar niños al fuego.

Nadie debería quedar impune por cosas como ésas", aseveró la activista. La activista se muestra escéptica sobre la posibilidad de que los rohinyás exiliados en Bangladesh puedan volver a Myanmar en un futuro cercano.

La orden de la CIJ "no da una protección total", puntualizó, pues miembros de la comunidad musulmana aún establecidos en el estado de Rakáin han seguido sufriendo "acoso" en los últimos meses.

"Va a ser un camino muy largo hasta que veamos un cambio real en las estructuras de las instituciones en Myanmar", reflexionó Ullah. La actitud hacia los musulmanes en el país asiático no mejorará "hasta que aquellos en el Ejército con suficiente poder para hacer todo lo que han hecho estén fuera".

Otra condición necesaria será que se detenga "la retórica del odio" contra los rohinyás y que el Gobierno Civil "escuche" las voces de activistas como ella, concluyó. EFE.