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La UE mide su resistencia a la desinformación en las elecciones europeas de junio


  • Escrito por Sergio Hernández
  • Publicado en Global
(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Las elecciones europeas de junio pondrán a prueba la resistencia de las instituciones de la UE a los "estragos" de la desinformación y los intentos de manipulación externa, principalmente de Rusia, tras una legislatura de medidas contra estas injerencias, en cuyos efectos positivos confía Bruselas.

En un contexto en el que la política de seguridad y defensa se erige como "la prioridad de las prioridades", estos comicios se han convertido en "mucho más importantes que todas las elecciones europeas anteriores", según subrayan fuentes comunitarias.

La cita de junio marcará el devenir europeo frente a la guerra de Ucrania, las relaciones con China, la desestabilización de África y las elecciones presidenciales de Estados Unidos de noviembre; una relevancia estratégica que hace temer a las instituciones comunitarias las operaciones de Manipulación de Información e Injerencias Extranjeras (FIMI, por sus siglas en inglés).

Ante esa interferencia que "cada vez es más evidente" y tiene consecuencias políticas "concretas", la Comisión, el Parlamento y los Estados miembros han desplegado una respuesta en distintos ámbitos en los últimos cinco años.

Esas iniciativas abarcan pioneras medidas legislativas que prevén cuantiosas multas contra las grandes plataformas que no actúen contra la desinformación y regulan el uso de la inteligencia artificial, así como incluyen comisiones especiales de la Eurocámara y el análisis de las técnicas y tácticas de los manipuladores.

Bruselas hace una evaluación positiva de estos esfuerzos y observa que están obteniendo sus primeros frutos en la reducción de la desinformación en las redes sociales, aunque muestra su inquietud por los contenidos publicados en los servicios de mensajería como WhatsApp y Telegram, por la dificultad de su detección.

Los servicios de comunicación estratégica de la Unión Europea apuntan al Kremlin como principal amenaza para las elecciones de junio, al considerar que tendrá interés en ayudar a partidos que quieren reducir el apoyo comunitario a Ucrania.

Países como Alemania y Polonia han detectado desinformación rusa encaminada a promover las protestas de los agricultores en su territorio.

En España, los contenidos falsos sobre las movilizaciones del campo no han sido vinculados a Moscú, pero tienen la peculiaridad de que Marruecos desempeña un papel principal como objeto de esa manipulación, un protagonismo que no se observa en ningún otro país de la UE.

A partir del análisis de procesos electorales anteriores, estos servicios de comunicación estratégica, tanto los que se ocupan de la dimensión interna de la UE como los que se centran en la acción exterior, identifican varias tácticas en las interferencias de origen extranjero.

Se ha percibido una fase de preparación, en la que se atrae a los ciudadanos a los canales por los que fluirá los intentos de injerencia y manipulación.

Por medio de esos canales se distribuye desinformación que busca la abstención de los votantes o la emisión de votos nulos, así como ataques a candidatos y partidos políticos, la difusión de ideas polémicas con el objetivo de polarizar y dividir a la sociedad, además de intentos de menoscabar la confianza en la democracia.

También se ha observado un tipo de amenaza híbrida, que combina ciberataques reales para dañar las infraestructuras electorales con la exageración de este peligro, con el fin de generar dudas sobre la legitimidad de los resultados.

Estas campañas de injerencia comienzan meses antes de las elecciones con la construcción de una narrativa falsa sobre la manipulación electoral, como las vistas en Estados Unidos y Brasil que derivaron en el ataque a las instituciones democráticas.

No obstante, tienen su momento crítico en las últimas 72 horas de las elecciones.

Entre los intentos de promover la abstención, se han registrado falsas amenazas de bomba en colegios electorales, como ocurrió en Madrid, con la clonación de la web de la Comunidad Autónoma y la publicación de una falsa alerta de atentado terrorista a pocas horas de la votación.

Otros ataques han utilizado la inteligencia artificial, como ocurrió en Eslovaquia con un audio que recreaba falsamente la voz de un candidato en una supuesta conversación sobre el amaño de las elecciones.