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Bruselas suaviza el impacto de nuevas normas de capital para la banca europea


La Comisión Europea (CE) presentó este miércoles su propuesta para aplicar en la Unión Europea las reglas internacionales de requisitos de capital conocidas como Basilea III, en las que ha incorporado ajustes y largos periodos transitorios para limitar el aumento de las exigencias de capital a los bancos europeos.

Una vez que las normas estén en vigor, conllevarán un incremento a largo plazo (para 2030) de entre el 6,4 % y 8,4 % del volumen de fondos que los bancos deben reservar para hacer frente a pérdidas, por debajo del 13,7 % que calculaba la Autoridad Bancaria Europea en su último análisis.

A medio plazo, para 2025, el aumento será de entre el 0,7 % y el 2,7 %, según la propuesta. Para la comisaria europea de Servicios Financieros, Mairead McGuinness, se trata de una propuesta "equilibrada" y "creíble" para implementar la "pieza final del puzzle para reforzar la banca" que se puso en marcha a raíz de la crisis financiera, dijo en una entrevista con Efe y un grupo de medios internacionales.

La propuesta, señaló, atiende a la necesidad de aplicar fielmente los acuerdos internacionales, pero también a las demandas de los Estados y la Eurocámara para que no se tradujese en un aumento generalizado de los requisitos de capital en un contexto de recuperación por la pandemia.

El propósito de la Comisión es que las normas, que aún deben negociar Gobiernos y Parlamento, entren en vigor en 2025, dos años después de lo previsto por el comité de Basilea pese a que este ya dio un año adicional para aplicarlas, hasta 2023, por la covid-19.

El objetivo de las mismas es asegurar que los modelos internos que usan los bancos para ponderar los riesgos de sus activos no los infravaloran, de modo que se fije el nivel adecuado de capital que necesitan para cubrirlos, después de que se comprobase que algunos cálculos internos eran demasiado optimistas.

La parte central y más controvertida es el llamado "output floor", un indicador que limita la diferencia que puede haber entre el riesgo ponderado con modelos internos o con el modelo consensuado de Basilea III.

Los bancos europeos temen que esto aumente sus requisitos de capital en mayor medida que para las entidades de otros países. La propuesta de Bruselas incorpora este baremo, pero da cinco años para aplicarlo totalmente, hasta 2030, al tiempo que lo flexibiliza e introduce periodos transitorios de hasta ocho años en ciertas carteras para tener en cuenta las "especificidades" de la banca europea.

Será el caso de los préstamos a empresas que no tengan "nota" de una agencia de calificación, las hipotecas de bajo riesgo, ciertas inversiones en infraestructuras o inversiones en capital a largo plazo.

La idea es que el crédito siga fluyendo a hogares y empresas, sobre todo pymes, que en Europa dependen más de la financiación bancaria que en otros países.

Al margen de Basilea III, Bruselas propone también dar más poder a los supervisores para vigilar, entre otras cosas, los nombramientos de directivos, así como armonizar la supervisión de filiales en la UE de bancos de terceros países, cuya presencia ha aumentado a raíz del Brexit.

La Comisión introduce además nuevos requisitos de sostenibilidad para los bancos, en particular a la hora de medir sus riesgos climáticos.

Bruselas insiste en que las normas serán proporcionadas y evitarán sobrecargar a las entidades pequeñas.

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