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Gaspar Llamazares: “Aparecer como los tristes y al mismo tiempo dar lecciones de vida ha descompuesto al electorado”


Hoy hemos paseado por el Paseo del Pintor Rosales en Madrid y conversado en una terraza con el que ha sido líder de la izquierda durante muchos años, Gaspar Llamazares. Ha publicado en plena pandemia un libro de gran interés La izquierda rota, pues según podemos ver es el momento de reflexionar, analizar y contribuir a la marcha del país, por medio de la escritura. Como médico es algo muy habitual y de gran tradición en nuestro país. Los médicos tienen buena pluma. Llamazares es un hombre muy cercano, sencillo y muy inteligente. Nos ha atendido estupendamente y nos ha hecho sentir como en una conversación familiar de las buenas.

El Obrero.- ¿Qué nos puedes decir sobre Cataluña que no se haya dicho ya? ¿Qué perspectiva tienes de ello?

Llamazares.- Lo de Cataluña tengo la impresión de que no sigue igual, sigue parecido. No hemos logrado reconsiderar ni la huida hacia delante de los independentistas ni la respuesta del Estado. Estamos ante un empate técnico que impide buscar vías de diálogo y búsqueda de acuerdos. Concluía Ortega y Gasset. “Conllevarnos es nuestro dolido destino, porque hay catalanes que quieren vivir separados de nosotros, y éste es el problema que no se puede resolver, sino conllevar. El problema catalán es un factor continuo de la Historia de España. Lo único que podemos hacer es conllevarlo dándole en cada momento su solución mejor”.

El Obrero.- ¿Y el debate sobre los indultos?

Llamazares.- Ha surgido el debate de los indultos y de nuevo estamos ante una polarización paralizante. Por una parte el mundo independentista considera que es insuficiente y plantea el tema de la amnistía y por otro lado, la derecha que provoco en una parte el recorte del estatuto y por otro lado la respuesta desmesurada al 1 de octubre ha encontrado la manera idónea de desgastar al gobierno después de la pandemia. Ahora que termina y se abre una etapa de reactivación buscan desmembrar al gobierno. Será muy complicado la mera aplicación del indulto. No solo porque es un indulto que no han pedido los afectados es que tiene una debilidad de partida y el reciente informe del tribunal supremo apunta en un sentido de anulación del indulto.

El Obrero.- ¿Esto sin duda sigue ayudando los propósitos que pueda tener la derecha no?

Llamazares.- Sí, sin duda estos argumentos apuntan para que sean utilizados por la derecha consolidando una visión muy conservadora de la justicia y además para que puedan ser utilizados por lo contencioso administrativo y anular por razones de que no es equitativo el indulto. Por lo tanto el gobierno tiene que medir mucho lo que va a hacer, qué tipo de indulto. Se desgastará por causa de los dos lados. Es una cuestión bastante complicada y de difícil solución. Puede tener medidas de atenuamiento, que traten de rebajar la tensión y crear condiciones para que haya un mínimo de convivencia, de soportarnos..

El Obrero.- Después de la derrota de Madrid.

Llamazares.- Después de Madrid se ha creado un clima muy interesado por parte de los medios y por parte de los votantes, ha eufonizado al voto conservador y ensordecido al voto de la izquierda. Yo creo que ya están los presupuestos aprobados de modo que seguirán dos años y medio más.

El Obrero.- Entonces ¿qué ha podido suceder con este derechazo en las elecciones? Es obvio que la pandemia y su gestión ha sido decisiva para los populismos de última hora.

Llamazares.- Esto no sucedía desde hacía tiempo, pero en dos años y medio puede pasar cualquier cosa, la política es exactamente como un tobogán. Hay que rectificar porque yo creo que uno de los errores de la izquierda ha sido varios. Una parte alimentando el populismo de Ayuso cuando no ésta no era nada y luego no ha sabido gestionar determinados momentos claves de la pandemia, con una actitud demasiado paternalista y protectora, aunque esa sea su obligación. Ya se ha visto que no es lo que quiere la gente. Aparecer como los tristes y al mismo tiempo dar lecciones de vida ha descompuesto al electorado.

El Obrero.- ¿A qué te refieres más en concreto?

Llamazares.- No estamos en el momento del confinamiento inicial, ahora es el momento donde la gente vislumbra la salida de todo esto, aunque haya que ser protector. Por tanto, tú no puedes aparecer como el cenizo que estas dispuesto a volverlos a encerrar. Puedes ser tan galante en la salud pública como siempre, pero al mismo tiempo, tener en cuenta que la sociedad de consumo sobre todo los hosteleros y consumidores…bueno, que se han creído el mensaje de la libertad.

El Obrero.- Sí, el mensaje de los partidos liberales y de izquierdas.

Llamazares.- La izquierda ha dado un mensaje que en realidad no es el nuestro, la seguridad. Este era el mensaje de la derecha y la izquierda el de la libertad. Pero en una crisis así es bastante complicado, gestionar la imagen incluso de la propia ideología.

El Obrero.- ¿Qué impresiones tenemos entonces?

Llamazares.- La coalición ha metido demasiado ruido y es necesaria una pluralidad de izquierdas pero ésta no ha estado clara, agita al grupo y le está dando alas a la derecha. La izquierda tiene que comprometerse, ponerse las pilas, sacar su programa social, dejar de pelearnos públicamente por cada medida, que parecemos nuestra propia oposición. Al menos la campaña ha sido mucho mejor, no hemos hecho de nuestros compañeros adversarios, no nos hemos degradado en público, no se ha hecho tan mal, eso es importante. Como continuar el dialogo y continuidad en la izquierda. Igual hay quien piensa que es bueno volver a pelear y no tener tal concordia.

El Obrero.- ¿En qué directrices se deberá actuar?

Llamazares.- La derecha abanderaba el olvido, no darán cuartel, se van a reagruparse a las filas del PP asumiendo el programa de Vox. Ellos olvidan la corrupción y hay un movimiento joven masculino que está pasando de la izquierda a la derecha. Podemos de alguna manera rectificar excesos y por ejemplo se debería dejar ya este debate radical del feminismo, que nos está haciendo mucho mal. ¿Quién es más feminista que quién?

El Obrero.- Si bueno, encuentro que todo sigue igual.

Llamazares.- Los derechos de las mujeres efectivamente, siguen igual, modelos de contrato precario, diferencia salariales que repercuten en las pensiones. Se sigue atribuyendo a las mujeres lo hemos visto en la pandemia, como el ángel del hogar, de cuidado y protección por los otros, con los derechos guardados en un cajón. El feminismo de la diferencia y el feminismo de clase. No lo estamos transmitiendo bien.

El Obrero.- Ese era el primitivo mensaje de la coalición, pero ahí se ha quedado.

Llamazares.- La colaboración en coalición es importante, pero da la impresión de que para el PSOE le sobran los compañeros, de otro lado, Unidas Podemos no se dan cuenta de donde están, no han comprendido que al ser una institución tiene unas premisas, unas obligaciones o servidumbres. Están jugando a estar fuera y estar dentro al mismo tiempo, reforzando la idea de los socialistas de que en realidad siguen sin hacer falta y de que en efecto estorban.

El Obrero.- ¿Qué sucede con la pobreza? ¿Se nos olvida porque ya somos todos consumistas?

Llamazares.- El último libro de Petros Markaris La hora de los hipócritas, aun siendo una novela negra, explica perfectamente la situación después de la pandemia, con las grandes burbujas inmobiliarias, la corrupción e inversores, pero por otro reflexiona sobre la pobreza y su planteamiento sobre si la izquierda realmente lucha por la pobreza.

El Obrero.- Se está olvidando esta desigualdad.

Llamazares.- Por primera vez se ha planteado el ingreso mínimo vital, pero se ha enredado sobre la gestión de la misma. Otro de los debates que ha quedado encallado es lo que se refiere a la vivienda, teniendo ya experiencias sobre la lucha por la pobreza.

El Obrero.- Algo habrá positivo

Llamazares.- El gobierno tuvo una buena iniciativa con la subida del perfil salarial. Queda la reforma laboral para acabar con la precariedad y la temporalidad y queda por delante una reflexión sobre nuestros servicios públicos que no llegan a los más necesitados.

El Obrero.- ¿Para ello qué se requiere?

Llamazares.- Se requiere un compromiso fiscal mayor. No queremos desigualdad ni pobreza y al mismo tiempo no queremos que haya impuestos sobre sucesiones, sobre patrimonio, sobre sociedades y esto en Madrid ha sido polémico.

El Obrero.- ¿Crees que habría que implementar en atención primaria los servicios de salud mental?

Llamazares.- Claro, y más ahora. Hay una pelea dentro de la psicología importante, pero son necesarios. Los divulgadores no ayudan a los profesionales, es un gimoteo que parece más sacerdotal y paternalista que otra cosa. El suicidio por ejemplo, ha bajado sus índices durante la pandemia, las personas con psicosis, por ejemplo, en condiciones de guerras y pandemias están mejor, se consideran que son más útiles.

El Obrero.- ¿Cómo valoras entonces la sociedad desde que la dejaste como dirigente?

Llamazares.- Lo que encuentro ahora es una situación social con una supremacía de triunfadores y aspirantes a tales, sin apercibirse de que hay una gran cantidad de personas que no están en esa línea.

El Obrero.- Propio del egocentrismo social ¿no?

Llamazares.- Es propio de una sociedad ególatra, no es la sociedad de los limites, es una sociedad de consumo narcisil, necesidad de consumir y adicción a las adicciones.

El Obrero.- ¿Y el enfoque político se debería centrar en eso?

Llamazares.- Así enfocan las campañas electorales, el político le dice al ciudadano lo que quiere oír. Voy a alicatar tu casa a cambio de nada y el ciudadano vota a cambio de nada, también. Es una política demagógica que vende humo. Es la época del relato corto y la inutilidad. La izquierda necesita argumentos y siempre ha sido abanderada por la razón, pero tiene que acertar en combinarla con la emoción.

El Obrero.- Ese sería el gran reto.

Llamazares.- Desde Moncloa se está abusando de la gestión de las emociones: 2050 es una imagen de ello y tiene que equilibrar su estrategia política. Hay que dar respuesta a los problemas reales. Por un lado el cambio climático destruirá todo dentro de unos años y después justo tras la pandemia esta visión tan lejana, no es gestionable.

El Obrero.- Un discurso que no encaja con la salida de esta crisis.

Llamazares.- El discurso de la nueva normalidad fracasó porque en realidad no hay nueva normalidad ni la va a haber. Se sitúa en 2050 que es completamente superlativo. La hipertrofia de la personalidad se ha cargado el modelo de partido, de entidad grupal.

El Obrero.- Quiere decir con ello que el gobierno se ha distanciado de la sociedad

Llamazares.- Claro, lo único que entienden de la sociedad son las encuestas y eso es una visión muy parcial. Hay que estar en los barrios y enterarse, ¿No ves que el diseño informático no va a funcionar?

El Obrero.- Sobre la gestión de la pandemia ¿qué puede añadir que no hayas dicho?

Llamazares.- La gestión de la pandemia no ha estado mal tal y como ha surgido todo. Pero no se han dado cuenta que la sociedad tecnológica ha creado nuevos problemas, descuidando lo importante más importante, como por ejemplo, el cambio de paradigma de la tecnología sobre la cuestión humana en el trato de salud. Hemos tenido grupos heroicos que han empujado en país, pero sin estructura. En su momento, nosotros creamos una ley sobre pandemias y otros aspectos, pero fue paralizada por el pp.

El Obrero.- ¿Y ahora?

Llamazares.- Ahora echan en cara que no hay una ley de pandemia, cuando ya existe esa ley. Los partidos de derechas tienen un serio problema con la salud pública porque tienen muchos prejuicios.

El Obrero.- ¿Y la sobreinformación?

Llamazares.- Terrible. Por ejemplo, el problema con Astrazeneca es que no son los efectos adversos que deben ser cuestionados, simplemente es que no han cumplido su contrato con lo que dijeron, solo tenemos reservas del 20 por ciento de lo que necesitamos para la segunda dosis. Y esto hay que explicarlo, porque luego la derecha aprovecha la cuestión, aunque eso ahora da igual. Europa es el único continente que ha compartido vacunas a diferencia de EEUU por ejemplo. En este momento se está promoviendo una fábrica de vacunas en África, y eso puede ser una gran solución, no cabe duda.

El Obrero.- ¿Y el gobierno saliendo de esta crisis?

Llamazares.- No ha sabido explicar o hacer comprender la idiosincrasia y el carácter de nuestro país. Parece una Alemania pero a bofetadas. A veces demasiado marcial y a veces con fallos muy básicos que no han ayudado. El gobierno por alguna razón, ha aparecido muy contradictorio y ha salido muy debilitado, excesivamente, después de esta pandemia.

El Obrero.- El PSOE evoluciona en la actualidad como proyecto “collage”, inscrito en la corriente socialdemócrata europea, has escrito en La izquierda rota. ¿A quién ves en este momento que compagine organización, solidaridad, inteligencia y emoción?

Llamazares.- Yolanda Díaz sin duda, ella lo hace muy bien, es una buena política de tradición familiar, con mucha preparación, y combina todas las características necesarias para ser un gran paso de esperanza en muchos aspectos de la política y evolución de este país.

El Obrero.- Una pena que hayas abandonado la política.

Llamazares.- No he abandonado la política, ha sido la política que me ha abandonado a mí. No entiendo ni me hallo en estos momentos identificado con las gestiones y maneras del avance. “La inutilidad es tener un proyecto de izquierdas transformador y redistributivo para el mundo actual, en plena revolución digital. Un mundo protagonizado por la sociedad de hiperconsumo y el populismo político, en el que, por contraste, se dan profundas desigualdades sociales, precariedad y pobreza laboral provocadas por la globalización”.

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