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Cuando la derecha sevillana quiso derribar la estatua belga de Ferrer i Guàrdia


El Ayuntamiento de Sevilla acordó en 1914 pedir que la estatua de Ferrer i Guàrdia, que se levantaba en Bruselas, fuera demolida. Dicha decisión provocó que republicanos, radicales y socialistas de la capital andaluza se unieran con el fin de realizar una campaña. Para ello decidieron que escribirían una exposición para entregar al cónsul de Bélgica, realizarían mítines y manifestaciones para demostrar que Sevilla repudiaba la actitud de su Ayuntamiento, al que restaban también legitimidad, ya que se habría elegido bajo la fuerza caciquil que corrompía el sufragio.

Al parecer, los mauristas y otros monárquicos se habían movilizado en Sevilla recogiendo firmas, que remitían al Gobierno belga. Los socialistas denunciaban que falsificaban y suplantaban las mismas, y explicaron a la opinión pública el método que, supuestamente, empleaban para ello.

Al parecer, recorrían centros escolares, tanto católicos, como “neutrales”, donde recogían firmas de escolares, “obligándoles” a hacerlo por sus padres y hermanos.

Los socialistas pensaban que, en realidad, todo esto no servía de nada porque el Gobierno belga ni leería las cartas ni las tarjetas que se estaban enviando, aunque fuera un ejecutivo de signo “clerical”, porque se trataba de país “liberal, más liberal que el nuestro”. Se había pensado en hacer otra campaña de recogida de firmas verdaderas, pero temían que esta campaña pudiera confundirse con la otra. No se quería que en Bélgica se tuviera un mal concepto de España.

Hemos trabajado con el número 1876 de El Socialista (julio de 1914).

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.