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La entrada en vigor de la Ley del Descanso Dominical desde la óptica socialista

En septiembre de 1904 entraba en vigor la Ley del Descanso Dominical, cuya gestación tanta polémica causó, y que generó también una férrea vigilancia por parte de los sindicalistas socialistas para que se cumpliera, especialmente a través de los vocales obreros del Instituto de Reformas Sociales ante el crecido número de denuncias que se presentaron por su vulneración. Los socialistas reflejaron, además, en El Socialista gran parte de estos conflictos, y muchas Sociedades Obreras se movilizaron para que se cumpliese lo dispuesto en sus ámbitos laborales. En este breve apunte nos acercamos a cómo El Socialista interpretó la respuesta de la prensa madrileña ante el comienzo de la andadura de la Ley.

En el número del nueve de septiembre de 1904 se dedicó el principal artículo de la portada a esta cuestión.

Se afirmaba que la mayoría de los periódicos madrileños habían emprendido una “feroz campaña” contra la Ley del Descanso Dominical. Si El Imparcial había augurado que sería de corta vida, El Liberal consideraba que era una “prenda raída e inservible”. Por su parte, El Heraldo afirmaba que era una imposición de la Iglesia, intolerable e inconstitucional. Y, por fin, el diario republicano El País insistía en el supuesto carácter inquisitorial de la disposición, y que con ella España había retrocedido miles de años.

Los socialistas se preguntaban cómo los propietarios y/o directores de estos periódicos no había combatido el proyecto de ley en su día en las Cortes, es decir, los Sres. Gasset y Ortega Munilla (El Imparcial), el Sr. Moya, director de El Liberal, y los Sres. Canalejas, propietarios de El Heraldo. Tampoco El País habría censurado a Lerroux por pedir en el Congreso de los Diputados que se incluyese en la ley que no se pudieran vender periódicos el domingo. ¿A qué habría obedecido dicho cambio?

Habría dos respuestas, siempre según el periódico obrero. O bien los directores y propietarios de estos periódicos pensaban que la Ley nunca saldría adelante, o creyeron que el Reglamento que la desarrollaría alteraría de tal modo la disposición que podrían publicar periódicos en domingo. En todo caso, esta postura obedecía a juicio socialista a intereses empresariales, y por tal motivo era criticada, pero que, a pesar de los defectos que pudiera tener, era beneficiosa para los trabajadores.

Porque habían sido los obreros de lo que se denominaba la “dependencia mercantil” los que habían reclamado con gran insistencia que en domingo se suspendiesen determinados trabajos. Y habían conseguido el apoyo de los trabajadores organizados.

El descanso dominical no era para acudir a misa, sino para poder descansar y para poder dedicarse a la “instrucción”.

Contra la ley había obreros, pero estaban movidos, siempre según la opinión socialista, por sus “explotadores”, buen número de patronos y los comerciantes e industriales porque les impedía “esclavizar” todos los días a sus trabajadores. Por eso, los obreros organizados y también los que no lo estaban iban a exigir el cumplimiento de la Ley.

El artículo de opinión terminaba aludiendo a que, si los empresarios de la prensa reclamaban que su sector no estuviera incluido en la disposición, la razón estaría de su parte, es decir, que los socialistas apoyaban que hubiera periódicos los domingos. Pero si al final se les incluía en la Ley y seguían combatiéndola en su totalidad, alentando a los empresarios en general a que no la obedeciesen tendrían a la clase obrera organizada enfrente.

Hemos consultado el número 967 de El Socialista.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.