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Albert Thomas y la OIT en Donostia en 1924


Como es sabido, la Organización Internacional del Trabajo fue creada en 1919, a partir del Tratado de Versalles. Después del intenso y rápido trabajo de la Comisión del Trabajo entre enero y abril de ese año, se elaboró una Constitución que articulaba una estructura tripartita con representantes de los gobiernos, los empresarios y los trabajadores en sus órganos de gobierno.

El antecedente de la OIT debe encontrarse antes de la Gran Guerra, en la Asociación Internacional para la Protección de los Trabajadores, creada en Basilea en 1901, aunque podemos encontrar antecedentes anteriores en las ideas de Robert Owen, por ejemplo.

En la página web de la OIT podemos leer que el Preámbulo de la Constitución establecía tres grandes “considerandos”:

-Considerando que la paz universal y permanente sólo puede basarse en la justicia social;

-Considerando que existen condiciones de trabajo que entrañan tal grado de injusticia, miseria y privaciones para gran número de seres humanos, que el descontento causado constituye una amenaza para la paz y armonía universales; y considerando que es urgente mejorar dichas condiciones;

-Considerando que si cualquier nación no adoptare un régimen de trabajo realmente humano, esta omisión constituiría un obstáculo a los esfuerzos de otras naciones que deseen mejorar la suerte de los trabajadores en sus propios países.

Y las áreas de trabajo serían:

-Reglamentación de las horas de trabajo, incluyendo la duración máxima de la jornada de trabajo y la semana;

-Reglamentación de la contratación de mano de obra, la prevención del desempleo y el suministro de un salario digno;

-Protección del trabajador contra enfermedades o accidentes como consecuencia de su trabajo.

-Protección de niños, jóvenes y mujeres.

-Pensión de vejez e invalidez, protección de los intereses de los trabajadores ocupados en el extranjero.

-Reconocimiento del principio de igualdad de retribución en igualdad de condiciones.

-Reconocimiento del principio de libertad sindical.

-Organización de la enseñanza profesional y técnica, y otras medidas similares.

La primera Conferencia se celebró en Washington en el mes de octubre de 1919 que adoptó seis Convenios Internacionales de Trabajo sobre jornada laboral en la industria, desempleo, protección de la maternidad, trabajo nocturno de las mujeres, edad mínima y trabajo de los menores en la industria.

La sede se instaló en Ginebra en 1920 y Albert Thomas sería su primer director, un destacado político socialista francés de la Tercera República, y que tuvo altas responsabilidades gubernativas en la Primera Guerra Mundial, llegando a ser Ministro de Armamento. Thomas dedicó el resto de su vida a trabajar intensamente en la OIT, viviendo la primera etapa de entusiasmo y la posterior de dificultades, cuando algunos gobiernos quisieron restringir las competencias y actividades de la nueva organización. Por otro lado, la energía del comienzo generó tal número de convenios y recomendaciones que los gobiernos y parlamentos nacionales no podían seguir su ritmo.

Pues bien, en septiembre de 1924 Albert Thomas estuvo en San Sebastián para presidir las sesiones de la Comisión Paritaria Marítima. El objetivo de este artículo tiene que ver con la entrevista que le fue realizada por La Voz de Guipúzcoa, y resumida en El Socialista sobre la OIT y el socialismo, aunque aquí nos centraremos en la primera cuestión.

Thomas explicó el origen de la OIT y sus cometidos, manifestando que su labor era “penosa, lenta”, pero constante, ya que, a esas alturas las primeras resistencias se habían puesto de manifiesto claramente. Thomas quería manifestar que, en todo caso, los Estados tenían confianza en la Oficina. En este sentido, es interesante que quisiera dejar claro que la OIT no era un “superestado” para imponer los convenios a los países, aunque también afirmó que el Tratado de Versalles había establecido procedimientos que se podían seguir contra gobiernos que se negaran a cumplir con los convenios, además de los procedimientos aprobados que permitían que un Estado se quejara y reclamase a la Sociedad de Naciones contra otro Estado que se negase a aplicar un convenio ratificado.

Thomas detalló los convenios firmados por algunos países, con alusión a los cinco firmados por España, y a las reservas que Argentina había tenido con respecto a la Sociedad de Naciones, pero también era cierto que no se habían roto nunca las relaciones con la república sudamericana.

Quiso expresar que los obreros organizados en las Asociaciones pertenecientes a la Internacional de Ámsterdam colaboraban con la OIT, y las relaciones entre ambas organizaciones eran estrechas.

Debemos consultar la página web de la OIT, además del número 4871 de El Socialista.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.