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Los socialistas y la cuestión de la organización de los inquilinos en la Dictadura de Primo de Rivera

La cuestión de los alquileres ha generado grandes conflictos en la época contemporánea. En otro lugar hemos tratado de las huelgas de los inquilinos, y del protagonismo anarquista en esta materia. Pues bien, no fue un tema que dejara indiferente tampoco a los socialistas. En este trabajo estudiamos la opinión socialista sobre la fórmula de mejorar la situación de los inquilinos en tiempos de la Dictadura de Primo de Rivera a través de los Comités Paritarios.

En junio de 1928, El Socialista insertó un largo artículo sobre la necesidad de que los inquilinos se organizasen ante los problemas que se presentaban en las relaciones de alquiler de vivienda.

Los socialistas reconocían que el problema de la vivienda era uno de los primeros para la clase trabajadora, y denunciaban las condiciones de muchas viviendas en alquiler que, como bien sabemos, era la forma más habitual de vivir en la España de la época, haciendo responsables de las mismas a los propietarios.

Para hacer frente a la codicia de la mayoría de los caseros había que organizarse, el eje fundamental del sindicalismo socialista. Había que organizar serias organizaciones o colectividades de inquilinos frente a la indefensión que se producía cuando se reclamaba individualmente. Esa unión, además, valdría para hacer frente a los abusos de las empresas suministradoras del agua y la electricidad. Y en esta necesidad de organizarse aparecían los Comités Paritarios como un medio sobre el que no se había prestado la suficiente atención.

En este sentido, El Socialista informaba del impulso que pretendía dar el Ministerio de Trabajo a la organización corporativa de caseros e inquilinos a través de una disposición que se resumía en el artículo.

Los gobernadores civiles de las provincias donde hubiese Cámara de la Propiedad Urbana, pero no existieran asociaciones de inquilinos, debían publicar una circular en la que se debía informar que por el real decreto de 17 de octubre de 1927 se había aprobado la creación de Comités Paritarios de la vivienda, estando formados por representantes de las Cámaras de la Propiedad Urbana y de asociaciones de inquilinos constituidas y legalizadas. Los gobernadores debían fomentar la creación de los Comités Paritarios con el concurso de los alcaldes.

Para los socialistas era una oportunidad, que había que aprovechar, para que los trabajadores organizados pudieran actuar, en línea con la postura que estaban defendiendo con los Comités Paritarios en el mundo laboral. Así pues, había que fomentar la creación de estas asociaciones de inquilinos por toda España, de carácter local, comarcal o provincial, y que se unieran en un organismo nacional para guiar el movimiento de los inquilinos españoles, y que podía ser poderosísimo. Sin lugar a dudas, podemos pensar, dado el porcentaje de españoles que vivían en alquiler.

Los Comités Paritarios se podrían convertir, según los socialistas, en un medio fundamental que beneficiaría a los inquilinos, facilitándose el cese de los abusos de los caseros y las prácticas de las compañías suministradoras de servicios, como el de la electricidad, ya que, aunque esas prácticas podían considerarse como delictivas habían conseguido siempre salir ganando dado el poder de esas empresas a través de los miembros de sus consejos de administración metidos en las redes clientelares de la vieja política.

Los Comités, por fin, podrían intervenir en los graves problemas de las viviendas españolas en cuestión de salubridad e higiene.

Hemos consultado el número 6031 de El Socialista. Sobre los Comités Paritarios podemos consultar el libro de Eduardo González Calleja, La España de Primo de Rivera. La modernización autoritaria. 1923-1930, (2005). También conviene leer el tomo segundo de la Historia de la UGT (Entre la revolución y el reformismo, 1914-1931), editada por Akal, y escrito por José Luis Martín Ramos. Sobre las huelgas de inquilinos este autor tiene un trabajo publicado en Los Ojos de Hipatia en septiembre de 2017.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.