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Exposición al Gobierno pidiendo la libertad de asociación obrera en el Congreso Obrero de 1865

“Exmo. Sr. Presidente del Consejo de Ministros.

Los infraescritos individuos pertenecientes a la clase obrera de Cataluña V. E. respetuosamente acuden:

El principio de asociación es la palanca poderosa que removiendo todos los obstáculos, acrecienta cada día mas la riqueza del país, ejemplos prácticos de esta verdad axiomática, con esas obras portentosas que lleva á cabo la humanidad, y cuya grandeza y magnitud será la admiración de las edades venideras; sin embargo, una gran parte de la nación, sufre vivamente las terribles consecuencias del aislamiento, porque no puede ejercer ese derecho a causa de las leyes que nos rigen; leyes que tal vez tendrían su razón de ser en les tiempos pasados pero cuya reforma se hace hoy inevitable.

Si la asociación de capitales ha dado a la clase media la preponderancia de que hoy goza, cuyos efectos se desprenden de la sabia ley del progreso, la clase materialmente productora ha de llegar al puesto que le corresponde como parte integrante de la nación. No puede caber duda alguna que la unión y solidaridad que lleva consigo la asociación, es la que ha de conducirla al logro de tan justo derecho. Ahora bien: según las leyes vigentes, la propiedad del trabajador no puede disfrutar este derecho mientras esa propiedad que consiste en el producto de su trabajo, es tan respetable como legada, y aun podríamos añadir Exmo. Sr., que si algún privilegio debía existir, lo que no creemos, debiera ser en provecho del más débil, por ser el que siempre se halla espuesto a sucumbir ante las exigencias del poderoso.

Por esta razón elevamos nuestra humilde voz al gobierno supremo de la nación, pidiendo la consagración de un derecho, la libertad de asociación; demanda genuina de la ilustración y cultura de la clase proletaria, y merecida honra de la nación española.

Francia, Inglaterra, Bélgica, Alemania y cuasi todas las naciones europeas, proclaman en sus códigos esa libertad que mejorando cada día mas las condiciones de la vida humana, abre dilatado camino al progreso, y hace mas reconocible la saludable reforma que la civilización trae consigo.
¡Cuan doloroso fuera Exmo. Sr. que en medio de ese torbellino inmenso de reformas sociales porque pasa la humanidad, quedase España enclavada en sus rutinarias costumbres!

Sí arrebatados por la adversidad debiéramos continuar bajo la presión de esa atmósfera emponzoñada que marchita en su lozanía nuestra existencia, no se diría que España somete a sus millones de obreros en el profundo letargo de remotos siglos? y esa verdad amarga seria nuestro continuo sufrir y ruborizaría a los que vivifican con hirviente sudor el fértil suelo de nuestra madre patria.
Movidos por esa necesidad palpitante de asociarnos libremente hemos acudido a V. E. confiando atenderá nuestra demanda, puesto que no puede ocultarse a su mayor ilustración las razones que nos impulsan.


Las condiciones a que actualmente está sujeta nuestra clase son en extremo vejatorias; la escasez de salario, la pesada carga de un trabajo insoportable a nuestra fuerza física, disminuye de una manera considerable la robustez del brazo productor y centenares de nuestros hermanos mueren demacrados por el dolor en la mitad de su existencia.

La asociación libremente ejercida remediará eficazmente tamaños males y abrigamos la esperanza que el Gobierno convencido de las dolencias que nos azotan, hará recta justicia a nuestra petición, por lo que recibirá el profundo reconocimiento de los hijos del trabajo, con el aplauso de las naciones adelantadas.”

Barcelona 26, diciembre 1865.

Antonio Gusart - Ramón Cartañá - Miguel Martorell - Matías Fuster -José Morera - José Espinal - José Roig Minguet.”

(Consultado en www.veuobrera.org)

El Congreso Obrero de Barcelona fue el primero que se organizó en España, aunque solamente reuniría a sociedades obreras catalanas. Los congresos obreros en el siglo XIX son un aspecto fundamental de la historia del movimiento obrero español, donde se reunían representantes de sociedades, secciones, sindicatos y federaciones de trabajadores, y donde se discutía de ideología, estrategias sindicales y/o políticas y de aspectos organizativos, por lo que queda demostrada su importancia en lo que referimos.

Al parecer, la prehistoria de estos Congresos estaría en la Junta Central de Directores de la Clase obrera, que se celebró en enero de 1855, en plena explosión del Bienio Progresista, con representantes de hasta treinta sociedades obreras, que acordaron dotarse de una organización y hasta eligieron una dirección para intervenir en los conflictos laborales ante la autoridad. Pero el fin del Bienio Progresista supuso un frenazo para las organizaciones obreras, que tuvieron que funcionar en la clandestinidad. En todo caso, en 1862 se fundaría el Ateneo Catalán de la Clase Obrera, vinculado en sus inicios con el progresismo catalán. En 1864 se avanzó con el permiso de la máxima autoridad militar en Cataluña para que pudieran funcionar con relativa facilidad las sociedades obreras. Fue la puerta a la creación de El Obrero en septiembre de ese año, periódico fundamental del movimiento obrero en Cataluña, y de La Asociación.

El Obrero estaba dirigido por Antonio Gusart i Vida. Su objetivo era defender los intereses del proletariado y luchar para conseguir el reconocimiento pleno del derecho de asociación en un sentido doble: para crear sociedades de resistencia, es decir, sindicatos, pero también sociedades de producción y consumo, es decir, para cooperativas. El Obrero nacía en el seno del universo socialista del Partido Demócrata, en esta fase en la que todavía no había una clara conciencia separada o propia de la emancipación obrera, al vincularse con los sectores más a la izquierda o progresistas del universo demócrata y republicano.

La importancia de El Obrero en esta historia del Congreso de 1865 reside en que su convocatoria surgió en el seno de sus páginas, con el fin de coordinar las sociedades obreras. El Congreso se celebró en diciembre, y reunió representantes de 22 sociedades obreras catalanas con unos trescientos delegados, una cifra muy interesante en estos inicios.

El Congreso reclamó el derecho de asociación y reivindicó el cooperativismo. En el Congreso tuvo un destacado protagonismo Gusart. La exposición al gobierno o manifiesto se publicaría en El Obrero el 7 de enero de 1866.

Bibliografía: Termes, Josep (1977). Anarquismo y sindicalismo en España. La Primera Internacional (1864-1881). Barcelona.

Tuñón de Lara, Manuel (1977) [1972]. El movimiento obrero en la historia de España. I.1832-1899 (2ª edición). Barcelona

Eduardo Montagut

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.