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CCOO defiende que "la competitividad de un sector no puede anteponerse a la salud de la persona trabajadora"

  • Escrito por CCOO
  • Publicado en Economía

Recientemente, en el pleno de la Comisión Nacional de Seguridad y Salud, el Ministerio de Trabajo, Migraciones y Salud Laboral hizo la propuesta de modificación del Real Decreto 665/1997, de 12 de mayo, relativo a exposición a cancerígenos en el trabajo, derivada de la transposición de la nueva Directiva (UE) 2017/2398, en la que se destaca el aumento del valores límite de tres agentes químicos: el polvo respirable de sílice cristalina, el bromo etileno y la acrilamida.

En el caso del polvo respirable de sílice cristalina, que afecta a las personas trabajadoras del sector de Construcción y afines, se pretende incrementar su valor límite ambiental (VLA) actual de 0,05 mg/m3 al doble 0,1 mg/m3. El aumento propuesto de esta sustancia cancerígena es incomprensible e incompatible con las exigencias recogidas en la normativa europea y la nacional. De hecho, en estas normativas se incluye como primera medida, para prevenir y reducir la exposición, la eliminación y sustitución del agente, y si técnicamente no es posible, se debe usar un sistema cerrado o la aplicación de otras medidas que reduzcan el nivel de exposición a un nivel tan bajo como sea posible.

No hay que olvidar que entidades de reconocido prestigio como NIOSH y la ACGIH, tienen valores límite para esta sustancia de 0,05 mg/m3 y 0,025 mg/m3 respectivamente. Por consiguiente, esta propuesta del gobierno supone un retroceso en materia de prevención y protección a las personas trabajadoras, con una sustancia que produce enfermedades irreversibles y en muchos casos mortales como son la silicosis y el cáncer de pulmón.

Ahora mismo, a pesar de llevar años con el actual nivel de exposición, en el 2018, el Instituto Nacional de la Silicosis ha registrado un total de 270 casos nuevos de afectados por silicosis en todo el territorio nacional, por lo que solo cabría continuar reduciendo los VLA, no aumentarlos. Sin embargo, una vez más nuestra clase empresarial no quiere competir en valor añadido, sino a costa de la precariedad de los trabajadores y trabajadoras.

Para CCOO de Construcción y Servicios la competitividad de un sector no puede anteponerse a la salud de la persona trabajadora. Aunque cada diagnóstico de enfermedad producida por la exposición continuada a esta sustancia conlleva gastos considerables en términos de bajas, incapacidades e indemnizaciones, evitar el drama humano debe ser el factor primordial para dar marcha atrás a esta propuesta legislativa. En este sentido, desde el sindicato vamos a seguir defendiendo la necesidad de seguir reduciendo la exposición de los trabajadores y trabajadoras a los agentes cancerígenos, ya que el único valor límite de estas sustancias que asegura la salud con garantías, es cero.