Una mítica zapatería que sobrevive a la gentrificación en Lavapiés

  • Escrito por Ana Márquez
  • Publicado en Economía
MADRID, 24/08/2019.- Lavapiés está en el punto de mira de la ya más que sonada gentrificación con la que, en pocos años, el espíritu de barrio se ha ido mermando, pero hay vecinos y establecimientos que se resisten a la moda convirtiéndose en muro de resistencia, como 'El Zapato de Oro'. Esta zapatería lleva abierta desde 1950 y pertenece a la misma familia desde hace tres generaciones. Luis Miguel García, de 60 años, ha crecido y visto la evolución que ha sufrido Lavapiés desde su niñez a través de un escaparate lleno de pantuflas. En la imagen, una mujer pasa por la puerta de la zapatería "El Zapato de Oro". EFE/Ana Márquez MADRID, 24/08/2019.- Lavapiés está en el punto de mira de la ya más que sonada gentrificación con la que, en pocos años, el espíritu de barrio se ha ido mermando, pero hay vecinos y establecimientos que se resisten a la moda convirtiéndose en muro de resistencia, como 'El Zapato de Oro'. Esta zapatería lleva abierta desde 1950 y pertenece a la misma familia desde hace tres generaciones. Luis Miguel García, de 60 años, ha crecido y visto la evolución que ha sufrido Lavapiés desde su niñez a través de un escaparate lleno de pantuflas. En la imagen, una mujer pasa por la puerta de la zapatería "El Zapato de Oro". EFE/Ana Márquez

Lavapiés está en el punto de mira de la ya más que sonada gentrificación con la que, en pocos años, el espíritu de barrio se ha ido mermando, pero hay vecinos y establecimientos que se resisten a la moda convirtiéndose en muro de resistencia, como 'El Zapato de Oro'.

Esta zapatería lleva abierta desde 1950 y pertenece a la misma familia desde hace tres generaciones. Luis Miguel García, de 60 años, ha crecido y visto la evolución que ha sufrido Lavapiés desde su niñez a través de un escaparate lleno de pantuflas.

Su abuelo decidió abrir el negocio junto a la Corrala, lo que era el patio de recreo del alumnado de los Escolapios de la Escuela Pías de San Fernando, que posteriormente se convirtió en el Cine Lavapiés y, más adelante, en el Mercado de San Fernando.

"En esa época, el eje entre la calle Mesón de Paredes y Sombrerete era un hervidero de gente", asegura García, que proviene de una familia de comerciantes en Lavapiés, con tiendas de ultramarinos en Miguel Servet y Embajadores que acabaron cerrando.

De su infancia, recuerda cómo en la calle Sombrerete, donde está ubicado 'El Zapato de Oro', había comercios de lo más singulares, en comparación con la actualidad: fábrica de caramelos, una carnicería de carne de caballo, una colchonería y la mercería de la señora Maruja.

Los cambios en el barrio comenzaron en los años noventa, con la llegada de numerosos trabajadores chinos que convirtieron los locales en tiendas de al por mayor.

García recuerda los años del "boom de la droga" y la llegada de inmigrantes que convirtieron a Lavapiés en barrio "non grato" para el resto de la sociedad.

Ahora las cafeterías ecológicas, los graffitis autorizados, las panaderías de masa madre, tiendas de ropa de diseño y los 'fondos buitre' se están apoderando de las calles.

La gentrificación alude al proceso mediante el cual la población original de un sector o barrio, generalmente céntrico y popular, es progresivamente desplazada por otra de un nivel adquisitivo mayor.

Si la que vivió Malasaña en los años ochenta fue ortodoxa y lenta, en el caso de Lavapiés llegó en apenas diez años.

La libertad de horarios y la llegada de franquicias al barrio son algunas de las dificultades que encuentran los pequeños comercios porque es "difícil competir contra ellos", según García, quien añade que, desde hace unos años, se está "expulsando a las familias de toda la vida" para dar "más y más espacio" a los turistas.

"Los turistas no van a comprar zapatillas de estar en casa. Lo bueno es que hay gente que vivía en el barrio que viene a visitarnos y a hacer aquí sus compras porque confían en nosotros y apuestan por el pequeño comercio", agradece el dueño de 'El Zapato de Oro'.

Pese a la transformación del barrio, García confía en hacer frente a la gentrificación y llegar a la cuarta generación.

"Mi hijo seguirá con la tienda y esperamos que siga así mucho tiempo", añade.