BOLETINES
TV

Las fusiones bancarias europeas son difíciles porque no generan sinergias

Las fusiones transfronterizas entre bancos de la zona euro apenas generarían sinergias para mejorar la rentabilidad y eficiencia de la entidad resultante dado que la ausencia de duplicidades en las redes impide ahorros de costes importantes. EFE/Archivo 	   Las fusiones transfronterizas entre bancos de la zona euro apenas generarían sinergias para mejorar la rentabilidad y eficiencia de la entidad resultante dado que la ausencia de duplicidades en las redes impide ahorros de costes importantes. EFE/Archivo

Las fusiones transfronterizas entre bancos de la zona euro apenas generarían sinergias para mejorar la rentabilidad y eficiencia de la entidad resultante dado que la ausencia de duplicidades en las redes impide ahorros de costes importantes.

Una de las principales virtualidades de una fusión es crear entidades más solventes y con menores costes estructurales, que en parte se ajustan por la eliminación de duplicidades en la red de oficinas y en personal, aunque en el caso de las uniones entre bancos de distintos países este solapamiento no se da, según coinciden diversos expertos consultados por Efe.

El Banco Central Europeo (BCE) ha insistido repetidamente en la necesidad de las fusiones porque entiende que parte de la debilidad estructural de los bancos en Europa se debe al exceso de empleados y sucursales y también el Banco de España ha incidido en ello, la última vez hace diez días, cuando la subgobernadora, Margarita Delgado, consideró que la sobrecapacidad es una barrera para la entrada de entidades extranjeras en España o para operaciones entre firmas de distintos países.

El portavoz de la Asociación Española de la Banca (AEB), José Luis Martínez Campuzano, defiende las virtudes de las fusiones en Europa por eficiencia y estabilidad, como se ha visto en España, donde la consolidación del sector ha sido más profunda que en el resto de los países.

Admite que en una fusión entre entidades de distintos países los ahorros de costes por la eliminación de duplicidades es menor pero pone el acento en los beneficios de las economías de escala, que pueden ser determinantes en un escenario donde el tamaño es relevante en cuestiones como la digitalización, los costes regulatorios, la captación de capital o la competencia internacional.

Campuzano cree que las autoridades comunitarias pueden favorecer estas operaciones finalizando la unión bancaria, con la creación de un fondo común de garantía de depósitos y de un fondo de resolución de entidades a nivel europeo, así como con el desarrollo del mercado de capitales europeo.

El director de Estudios Financieros de Funcas, Santiago Carbó, ve "cada vez menos sentido" a estas fusiones. Lo tenían hace 20 años, dice, pero no ahora, porque no reducen capacidad y la clave es recortar gastos, que no es fácil porque los competidores son digitales, muy ágiles y con estructuras muy ligeras.

"Más allá de crear un monstruo", Carbó no ve que los números que generaría una fusión de esta naturaleza la justifiquen, porque no se ganaría ni rentabilidad ni eficiencia. A su juicio, el BCE anima las fusiones transfronterizas porque "cree" en Europa y quiere tener empresas paneuropeas que contribuyan a consolidar el proyecto "pero son conscientes de que el valor de las fusiones es el que es".

José Manuel Amor, socio director de Analistas Financieros Internacionales (AFI), defiende que estos procesos no están maduros porque los bancos de la UE tienen rentabilidades muy bajas y costes de capital muy altos, por lo que están diversificando hacia áreas con mayores comisiones, como seguros y gestión de activos, pero consolidar esos segmentos lleva tiempo.

Por ello, las entidades tienen que activar las palancas de los costes, pero si no se solapan las redes no se producen ahorros, por lo que las fusiones "con sentido" son las que se producen en un mismo país. En su opinión, el hecho de que la Unión Bancaria no esté plenamente desarrollada no es un factor determinante de la ausencia de fusiones entre bancos de distintos países.

El socio responsable del sector financiero de KPMG, Francisco Uría, entiende que desde un punto de vista macro, hay razones sobradas para que se produzcan este tipo de fusiones, porque en la comparativa con los bancos americanos y asiáticos Europa queda peor.

No obstante coincide en los limitados efectos de estas fusiones, porque la presencia en distintos países no se traduce en mejoras de eficiencia, las perspectivas de aumento del negocio son limitadas y las ganancias de eficiencia son dudosas.

El BCE apuesta por ellas, señala, porque tienen toda la lógica que en una Unión Monetaria haya un mercado único bancario con operadores que presten servicios en toda la zona euro y a ello añade que en Alemania no ha habido un proceso de fusiones y allí la consolidación transfronteriza "tiene más sentido" que la doméstica.