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La oveja lojeña se resiente ante la incertidumbre de la Fiesta del Cordero

  • Escrito por Yolanda Aguilera
  • Publicado en Economía

El próximo 31 de julio los musulmanes vivirán la Fiesta del Cordero, en la que se sacrificarán miles de corderos como el lojeño, una raza autóctona que crece libre en las sierras del Poniente granadino, si bien este año la crisis del coronavirus amenaza con reducir su consumo dadas las estrictas medidas de seguridad impuestas.

Los 45.000 ejemplares de esta especie, también presente en otros puntos de la sierra norte de Málaga y los Vélez de Almería, están en peligro de extinción y ahora también en lo económico.

La pandemia ha asestado un duro golpe a estos ganaderos, que han reducido notablemente la venta de corderos y de lana que ya se acumula en sus explotaciones. El 31 de julio los musulmanes sacrificarán miles de corderos mirando a la Meca mientras se pronuncian las palabras rituales: "En el nombre de Alá; Él es el más grande".

Entre todos esos corderos que se consumirán está el lojeño, cuyos ejemplares se ajustan muy bien a los gustos de los países del Magreb, así como a Ceuta, Melilla o Francia.

Pero la crisis del coronavirus amenaza con reducir el consumo de este animal dada las estrictas medidas de seguridad impuestas: "De los 7.000 a 8.000 corderos que cada año se exportan, en esta ocasión sólo se venderá, y con suerte, una quinta parte", explica a Efe Juan Antonio Moreno, presidente de la Ovino Lojeña.

Tal es la incertidumbre que, a tan solo 20 días para la Fiesta del Cordero, Moreno aún no sabe si sus corderos viajarán a Ceuta, Melilla o Cartagena. Y no es un asunto baladí. Gran parte de la producción de la oveja lojeña, unos 55.000 ejemplares al año, se destina a la exportación y, en concreto, a esta celebración que hasta hace poco había aliviado a la "Lojeña".

El resto, el lechal y el recental, tienen otros canales de venta. Aunque el precio se ha estabilizado, Moreno se queja del poco apoyo y menos aprecio que recibe la ganadería extensiva y ecológica.

Hijo de varias generaciones de ganaderos y al frente de un millar de ovejas, Juan Antonio busca pastor que le ayude con el cuidado del rebaño: "Este trabajo no lo quiere nadie porque no entiende de fines de semana ni festivos.

Aquí se trabaja los 365 días al año", explica entre balidos del ganado. Pero no sólo no se venden los corderos como antes, tampoco la lana: "Si antes el kilo de lana oscilaba entre 50 y 70 céntimos, ahora ni gratis la quieren", señala.

Las restricciones de movilidad impuestas por el coronavirus han impedido que la lana llegue a los países asiáticos, principal destino de este subproducto que ahora se acumula en las explotaciones sin saber qué hacer con ella.

Ante el difícil escenario que se avecina, la asociación ya trabaja en colaboración con otras empresas del territorio en elaborar productos de V Gama del cordero lojeño para vender en áreas de servicio.

"Son muchos los musulmanes que utilizan esta vía en la operación del Estrecho. La gran mayoría no encuentran en estos establecimientos el producto que necesitan y nosotros les ofreceríamos caldereta y croquetas de cordero en raciones", describe el presidente de los ganaderos del Poniente.

Otra buena noticia para el sector es el anuncio del Ministerio de Agricultura para la puesta en marcha de mataderos itinerantes. Este decreto -que aún no se ha llevado a la práctica- mejorará el bienestar de los animales al no tener que soportar largos desplazamientos antes de ser sacrificados.

En la misma línea, el Parlamento Europeo pedía medidas de apoyo para la creación de mataderos itinerantes. Moreno afirma que esta medida beneficiará al sector, mejorará el bienestar de los animales, reducirá los costes y los productores tendrán mayor rentabilidad.

El próximo día 31 seguramente no sólo los musulmanes mirarán a la Meca. En unos tiempos un tanto convulsos para el sector de la ganadería cualquier ayuda, incluida la divina y venga de la religión que venga, será bien recibida. EFE.