Quantcast
ÚNETE

La restauración renace al filo de la fase 3

  • Escrito por Raúl Salgado
  • Publicado en Economía

A menos de una semana para la probable entrada de Galicia en la fase 3 de la desescalada, la restauración prefiere pisar suelo firme antes de levantar de nuevo la persiana. Esa cautela no impide que desborden las ansias por el reencuentro con el cliente conocido y el que está por venir.

Este mismo martes es día de estreno, como si fuese aquel primer día, en el restaurante Sinxelo, en el bullicioso barrio ferrolano de Esteiro, uno de los epicentros de la hostelería de la ciudad.

Su responsable, Adrián Pérez, reabre las puertas de uno de los negocios que ha permitido avanzar en la apuesta de varios cocineros locales por instalar establecimientos innovadores en una urbe naval que no acaba de sacudirse su histórica crisis.

En una charla con Efe, es tajante: "Nunca pensé en cerrar". Y eso que la inauguración fue en 2019, así que los escasos meses de trayectoria le podrían haber conducido a un callejón sin salida.

Sin embargo, el chef se muestra "con ganas más que con nervios" y admite que los más de dos meses de alerta sanitaria "dieron para pensar cosas". Los cambios que imprime a su pequeño y coqueto proyecto están meditados y vienen determinados por su "ilusión", compartida con un equipo de otras dos personas.

Reincorporar a quienes les ayudaban en los fines de semana de ajetreo previos a la pandemia será un paso por el que habrá que esperar. "Casi es volver a empezar", relata Pérez, que desvela los retoques en su "comedor pequeñito".

Cómo no, 2 metros entre mesas y equipos de protección individual para todo el personal, además de "desinfectar tras cada servicio". Al igual que cada vez más establecimientos, también lanza un servicio de comida para recoger, aunque aventura que podría ser algo temporal mientras la normalidad no toma forma.

El Sinxelo tiene ahora "toda la carta nueva" porque hubo "mucho tiempo para pensar". En redes sociales ya promocionó en los días previos un brioche de cerdo deshilachado que, por aspecto, más podría parecer un pastel o una tarta.

Partiendo de la "idea de un bocadillo", la comida callejera, se han atrevido a dar un paso en su hoja de ruta inicial a partir de un "pan relleno con guiso y un puntito de menta y salsa de pimiento".

Esa carta, detalla, ya será más "veraniega" y reflejará la "misma oferta" en sala y para llevar para así "disfrutar lo mismo". Adrián Pérez reconoce que no es "fácil" promover un añadido de ese tipo porque algunos "platos pierden en el transporte" y no degustarlos recién elaborados supone una merma.

Eso no se negocia, según apunta, así que se mimarán como nunca desde los "guisos más frescos" a salpicones, pero lo ve como "una idea para solventar este momento difícil".

En Sinxelo aseveran que no "por vender más vamos a perder en calidad", basada en parámetros como una "temperatura adecuada", y observa que quizá se continúe "en el futuro" con una prestación parecida.

"Estábamos todos deseosos de volver, pero con mucha cabeza; hemos descubierto que somos muy vulnerables", argumenta el chef. Él estaba en pleno despegue, dispuesto a retar al "trampolín" del emprendimiento al que ahora se sube con la ilusión del que fuese nuevo en el oficio. EFE.